lunes, 29 de noviembre de 2010

CLAROSCURO

Mi sed no se apaga con el agua. Y no quiero beber el aroma de tu esencia. Quiero escuchar las gotas caer en el claroscuro que genera el aroma de mi destino. Gotas desconocidas, que sin saber donde caerán, aseguran humedad allá donde se disuelvan. Ese sonido... como si fuera un segundo de eterna eternidad, de infinita sobriedad. Se genera ese claroscuro que es difícil de definir, incauto a la naturalidad de su ser. Vaivén de mariposas. Colores manchados de gris. Cada día se produce un claroscuro en el destino del corazón. No sabemos cómo reaccionar. No podemos hablar constantemente de los golpes de la vida. Con la mirada al frente, siguiendo las estelas de las nubes con el rabillo del ojo, los claroscuros que marcan nuestra vida aparecen y desaparecen cuando menos lo esperamos. Igual que una simple luz de Navidad. Claroscuros de los meses que nos quitan horas de luz y nos otorgan momentos de tristeza. Cada día nos ganamos un nuevo destino. Cada día, perdemos una nueva vida.

6 comentarios:

  1. Querido Manolo:
    Perdona mi ausencia en tu blog durante estos últimos días atrás.
    Encima eres como un todo terreno, arroyando con tus palabras, sin frenos; dificil alcanzarme, amigo.
    Me gusta mucho como describes esas estaciones de emoción borrosa, un poco de tristeza, un poco de añoranza, un poco de voluntad, de seguir adelante, aún de a tientas se trate.
    Eres como un gato meláncolino sobre tu tejado, viendo pasar la vida.

    No, no podemos hablar constantemente de los golpes de la vida, no puedo estar más de acuerdo contigo. Ellos ya se encargaron de amoratar nuestra memoria, como para dignificar ahora las heridas. A lo sumo, recordar que seguimos de pie, y eso ya és un triunfo, te lo aseguro.
    Quisiera mandarte un abrazo, uno por cada día que falté a mi cita contigo...
    Cuidate ¿vale?
    Besos.

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  2. "Cada día nos ganamos un nuevo destino. Cada día, perdemos una nueva vida."

    Creo que estamos en la temporada perfecta para ver la vida pasar con melancolía desde nuestro tejado, como bien dice Mayte, y es que se acercan unas fechas que para mí son terribles. Odio las navidades desde que mantienen ese espíritu materialista y comercial que conservan desde hace años, odio la hipocresía de estas fiestas en que te saludan y te desean felices fiestas personas que en todo el año ni te miran.

    Odio el clarooscuro que genera este mes al que se la ha inculcado un consumismo nefasto.

    ¿Será que yo también soy un ser melancólico y nostalgico, Manolo?

    Besos amigo (ayer sí que me hiciste reír con tu comentario en mi saloncito jajajajjajajajajajaja)

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  3. Hola Mayte... no hay nada que perdonar. Todos estamos muy ocupados, igual que yo lo estuve hace unos días, y lo sigo estando, y escribo y aparezco cuando puedo.

    Eso del gato me ha gustado... porque son mis animales favoritos, jejeje... me ha gustado la definición. La voy a adoptar como si fuera mía, con tu permiso.

    Abrazos para ti también. Y besos, por qué no...

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  4. Hola Akasha... siento haber sido tan grosero en tu salón (aunque si no me lo dices, ni cuenta que me doy... luego yo también me reí...)

    Bueno, de la Navidad aún es pronto para hablar, pero si te aburres puedes echar un vistazo a mis entradas del año pasado por estas fechas, seguro que ya sabes más o menos lo que pienso. La verdad es que hace unos días estuve pensando en estos días que se acercan y de los cuales ya hablé lo que tenía que hablar (escribir en este caso) en diciembre del 2009, y pensaba precisamente en qué iba a escribir este año... es posible que haga como que no es Navidad y siga con mi blog como si fueran días como en realidad lo son: días normales cargados de hipocresías, como comentas.

    Ya veremos... aún no me lo planteo. Besos amiga.

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  5. Me resulta curiosa la forma en la que escribes, tiene un aire melancólico pero logras darle esa luz de esperanza.
    Me quedo con: “Cada día nos ganamos un nuevo destino. Cada día, perdemos una nueva vida.” Aunque también hay otras frases que me han gustado mucho.
    Siento discrepar con vosotros respecto a la Navidad. Me encantan las luces, soy como los chiquillos. Es verdad que ese consumismo me mata pero me quedo con lo bueno que aportan esas fiestas.
    Hay muchos reencuentros familiares y todo el mundo parece querer guardar el hacha de guerra.
    Me encanta ver la cara de felicidad que ponen los peques de la casa cuando abren sus regalos… en fin, que yo intento ver el lado positivo.
    Además por esas fechas yo solía regresar a casa, ya que hasta hace poco pasaba la mayor parte del año fuera.

    Un beso

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  6. Hola Anne. La Navidad, como bien dices, es para los niños. Y por eso sí que debemos luchar. Pero por otro lado tenemos esa hipocresías de portarnos bien sólo por el hecho de ser Navidad... digamos que es un doble juego que debemos aceptar. Y luego está el pasado, ese que siempre te marca y que para bien o para mal, también existe en Navidad. A mi también me encantan las luces, es más, no hay año que no salga a hacer fotos de las luces, pero no por eso la Navidad deja de ser un poco falsa. Aunque si sirve de excusa para ver a quien hace tiempo que no ves (no voy a entrar en los motivos, en este caso, es lo de menos...) pues bienvenida sea. Aunque muchas ganas no tengo, como todos los años...

    Besos.

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