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viernes, 26 de noviembre de 2021

VIOLENCIA SIN GÉNERO

VIOLENCIA SIN GÉNERO

El abuso despiadado sobre la inocencia denota claramente el arte y la pericia de la manipulación para quienes se muestran más débiles ante el poder del matriarcado. Los objetivos personales se convierten en imposiciones para con los demás para maquillar fracasos catalogados como nuestros, obligando, de esta manera, a hacer creer a los demás que lo que uno cree es lo bueno. La violencia no tiene género, aunque se empeñen en hacernos creer lo contrario. Una persona violenta demuestra que lo es y no depende de si lleva tacones o se pinta las uñas... porque cada vez veo más hombres que se las pintan, salen con falda en televisión y se tiñen el pelo de azul.

El maltrato a este tipo de personas, ¿Es violencia de género? ¿Independientemente de que venga de un hombre macho alfa o de una mujer poco afeminada? No pretendo abrir debate con esto, ni crear polémica. Yo ya tengo mi propia opinión, que expresé anteriormente: la violencia no tiene género. Un hombre puede maltratar a una mujer al igual que una mujer puede maltratar a un hombre. Y existen múltiples tipos de violencia.

Los hombres seguramente usen más la violencia física, y las mujeres la psicológica, pero eso es simplemente por la propia naturaleza del ser humano. Los papeles se pueden invertir... ¿Y si una mujer está casada con otra mujer y la maltrata? Me consta que existen casos, pero no interesa mostrarlos en televisión.

Lo triste es quien usa a los más débiles para crear violencia a otras personas sin darse cuenta de que, realmente, la persona más maltratada es la más débil. Lo digo por tercera vez, la violencia no tiene género. Y mientras esto no lo entiendan, seguiremos en pausa.

Conozco hombres y mujeres malos o malas por igual. El problema no está en el género, sino en la persona. 


viernes, 19 de noviembre de 2021

ALGO POR LO QUE LUCHAR

 ALGO POR LO QUE LUCHAR

La soledad de cada segundo se mide en instantes eternos. La soledad de cada instante se construye con la falta de amor contando minuto a minuto las horas inacabadas de nuestro pequeño rincón. Hay momentos en los que me siento mal conmigo mismo, por cargarme una culpa, sin duda compartida, pero irrefutable a nuestros actos. La valentía es solo para quien la pretende, y no para quien la pregona. Debí darme cuenta mucho antes. El problema es que ya es tarde para algunas cosas. 

Sin embargo, para otras cosas aún hay tiempo. Pero el tiempo no siempre es mío. A veces es de los demás, y otras veces es compartido. ¿Cómo podría olvidar lo que el tiempo nos quita de las manos? Creo que nadie podría... nadie puede. Y yo no soy una excepción. Cierro los ojos y veo una niña de apenas dos años de edad llorando, delante de mi, buscando contacto y amparo, consuelo y explicaciones, seguramente intentando comprender ese vacío tan inmenso, mirando hacia arriba y diciendo "papá" cuando, una vez más, tenía que partir y gritar. Hay momentos que se graban en la memoria para siempre, y este es, seguramente, uno de ellos. 

Momentos que rompen el alma de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad. Momentos de llanto, de volver la cabeza, de vacío, de inseguridad... en mi y en ella. Siempre existe algo por lo que luchar.

Siempre existe algo por lo que vivir.


viernes, 12 de noviembre de 2021

VIVIR O SOBREVIVIR

VIVIR O SOBREVIVIR

La soberbia no tiene límite, pero sí tiene fin; quizá justo cuando empieza el orgullo. De todas formas, ninguna de las dos cualidades (o defectos, según se mire...) suele ser buena consejera. Verán ustedes:

La vida no deja de enseñarnos cosas, desde que nacemos hasta que morimos. Al menos, así lo deseo yo... aprender cosas nuevas hasta el último momento, hasta mi último suspiro. Gastar y sobrevivir se convierten en sinónimos cuando gastas parte de tu vida en intentar sobrevivir; y así he estado unos diez años de mi vida, aproximadamente. Quizá, cuando uno intenta sobrevivir, aprende más, o quizá aprende mejor. Yo creo que ni una cosa ni la otra, porque bastante tiene uno con sobrevivir. Pero sí es cierto que uno aprende cosas que no hubiera aprendido si hubiera estado en otro lugar.

Conocí de cerca la tiranía, el aburrimiento, el abuso y el desuso. La desfachatez y la vagancia, la falsa ironía y el desplante. Pero claro, obviamente, tratamos de sobrevivir. Y el que trata de sobrevivir, padece. De una forma u otra, pero padece. Conocí la ingratitud, el desapego, la mentira en todas sus dimensiones y, por qué no decirlo, también el sueño. Y vi cómo se rinde pleitesía ante el miedo al fracaso y al desamparo. El problema es que hasta que no pasa el tiempo, uno no se da cuenta de que eso es sobrevivir, y aunque a veces vivir es peor que sobrevivir, al menos uno por fin vive, sin presión en el cogote y una digna respiración.

Porque cuando uno no puede ni respirar, mejor vivir mal que sobrevivir de aquella manera... Sí, sí, arrieros somos, que la memoria no olvida ni el recuerdo perdona. O al revés. Y yo me entiendo...


viernes, 5 de noviembre de 2021

ROTURAS EN BLANCO Y NEGRO

ROTURAS EN BLANCO Y NEGRO

El vaivén de la ventisca emocional agota cualquier sueño inimaginable; el personal y el ajeno, el propio y el amado, o el supuestamente amado, o el que creemos que es propio. Nadie aguanta una lucha congelada dentro de una imagen viva colmada de paz. La vida muere y la muerte vive en el mismo lugar en el que la vida muere. Por lo tanto, la muerte siempre vivirá, dentro, fuera, o alrededor nuestra. Pero eso solo lo decide el tiempo. También es verdad que los consejos no existen cuando uno no los quiere aceptar, siempre que hayas aprendido a escucharlos, porque algunos ni en eso se esfuerzan. Entonces llega ese momento en el cual el cielo tiene ruedas, el aire tiene nubes, las nubes cambian de color y los colores siempre se disfrazan de blanco y negro. Ese momento es crucial.

Lo que es recto, seguirá siempre siendo recto. Si tratamos de curvarlo, aunque sea mínimamente, se puede romper. Depende de la flexibilidad. Por tanto, lo que es recto e inflexible, nunca puede cambiar. O te lo quedas, o lo abandonas. Pero hagamos lo que hagamos, siempre tiene que ser antes de romperse. ¿Y si algo es curvo? Da igual, cada uno es como es... O te lo quedas, o lo dejas... o se rompe.

Nos podemos romper nosotros mismos por culpa de otros que son rectos e inflexibles. La vida es así, o nos mata ella o nos morimos nosotros; pero nunca busca esa imparcialidad. Maldita lengua la de los locos que conducen por el camino que nos llevan a la piel de cristal sita en el centro de tus besos colmados de pasión.

Y de veneno. Frágil e inservible en el ser invulnerable... pero yo no lo soy. Búscame tú, que yo ya me perdí, evitando tu veneno. 



miércoles, 27 de octubre de 2021

ADMITIR LO INEVITABLE

ADMITIR LO INEVITABLE

Admito lo inevitable. Mientras las nubes asoman por la ventana, mis pies caminan por el pasado buscando huellas que aún permanecen por la memoria. Triunfante en la vida, quizá, sin demasiada suerte, llego a la conclusión de que uno busca lo que encuentra, pero no siempre se encuentra lo que se busca. No hay que ponerse melodramático pensando en que cada cual tiene lo que se merece... aunque tampoco sé si merezco lo que tengo. El caso es que una de esas huellas encontradas hoy en el tiempo es la de una sonrisa, un encuentro forzado en su justa medida en un pequeño pueblo manos largas de ciudad. Me gustó. Y mucho. No sé reconocer lo bueno... o me da vergüenza, o quizá no me enseñaron. 

Probablemente yo sea tan cruel conmigo mismo como quizá lo fuera la gente antaño, entre 30 y 40 años atrás. Demasiado lejos llegan mis huellas, si me paro a pensarlo detenidamente. La mayoría de mis escritos duelen. Si no duelen, hacen daño, y si no hacen daño, tratan de curarlo. No se trata de victimismo, sino de buscar sanar aquello que no entiendo. Por eso dije al principio que admito lo inevitable, pero también digo ahora que reconozco lo justo y verdadero. Hay más huellas buenas que negras, nos guste o no. Pero las negras duelen tanto que anulan las buenas, por muchas que sean. De todas formas, vuelvo a reconocer que lo bueno es siempre más y mejor.

Esto es como un propósito de enmienda... trataré de escribir más sobre las cosas buenas que pasan, aunque siga contando en plan de clave melancólica y abstractas las malas. Todos tenemos, al menos, dos caras...

...intentaremos mostrar más una, por tanto.

miércoles, 20 de octubre de 2021

UN BRINDIS POR EL TIEMPO

UN BRINDIS POR EL TIEMPO

En un día cualquiera puede pasar cualquier cosa. Creo que a la gente mala solo le pueden ocurrir cosas malas y a la gente buena le puede ocurrir de todo. La maldad no está ligada con la generosidad, y la maldad puede atraer también momentos buenos, pero a la larga no compensa. Quien desea el mal para los demás, tarde o temprano, se encuentra al mal delante de las narices, como un toro que respira a dos centímetros de nuestra nariz. Eso no significa que a otra gente no le pasen cosas malas... también ocurren, es la ley de la vida; pero se ven de manera diferente. Si pensáramos realmente en lo que vamos a hacer imaginándonos a nosotros mismos sufriendo nuestros propios actos, el mundo sería bastante diferente. Cuando nos lo enseñan desde pequeños, lo vemos como una moraleja más: "No le hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a ti". Lo que no nos enseñan es que hay personas tan pobres y que se quieren tan poco, que son incapaces de querer a otros, y, por desgracia, existe el masoquismo, y ahí justamente es cuando no me gusta que empaticen conmigo.

Las desgracias ya vienen solas, no hace falta ir a buscarlas. Somos tan cabezotas que no aprendemos la lección. Con la mirada gacha, la frente cansada, la pierna marchita y el caminar perezoso de bastones invisibles, de uñas de oso, olor irresistible, pestañas de toro, agotadas, ensimismadas, engatusadas, pintadas sin rostro, con falta de sonrisa y aletargadas en el potro de tu propia cornisa, sonríe más quien puede que quien quiere, más no solo vive, sino muere, quien recordar quiere una muerte que han pintado en el cielo para poder prometerte que tú ya no saltas, pero yo, si puedo, vuelo.

Y si quiero también. Que no sufra mi niña con el baile del ciego, maldita rapiña que tumbó tu ego cansado de una lucha sin sentido y sin apego. Un brindis por el tiempo. Dilo... dilo sin miedo.

No lo dejes para luego. 




miércoles, 13 de octubre de 2021

LA MADRE ADOLESCENTE

LA MADRE ADOLESCENTE

Me pareció verte entre la gente, ayudada al andar por otra gente que desconocía por completo. La mueca de tu sonrisa te delató, pero la edad me produjo unas dudas irreparables. ¿Cuántos años han pasado? ¿Unos quince? Sí, seguramente más... El peinado, la mirada, la forma de caminar y la empatía de tus manos con el resto del cuerpo no me parecían del todo efímeros, aunque sí apropiados. Me quedé parado unos segundos, sin saber qué decir antes de pensar ni qué pensar que pudiera decir. La mascarilla jugó a mi favor; la arruga se disimula mejor cuando solo se puede demostrar que existe. Yo soy un inútil al respecto. 

En cualquier caso, semejante parecido con la realidad es una exigencia, y no una utopía que esconde el paso del tiempo. Dijeron demasiadas cosas que no debieron ser pasadas por alto, pero uno es conformista y no hace caso de habladurías. ¡Habrase visto mayor disparate! Ya no sé quién de las dos jugó más a juzgar que a dar falsas esperanzas. Aunque sí sé quién jugó mejor. Eso es obvio, aunque únicamente para mi.

Pasado este tiempo, me alegro de estar en el lugar donde estoy. No sé si es el lugar correcto, pero sí sé que podría haber estado en algún lugar mucho peor. Porque para estar mejor hay que hacer méritos, algunos de los cuales ya no dependerán de uno mismo, sino de los demás, y cuando algo no está bajo control...

Si fuiste tú, me alegro de no haberte saludado, lo cual puede significar que no me conocieras. Y de eso también me alegro. La adolescente jugó a ser madre, y ahora la madre se cree adolescente.


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