viernes, 25 de junio de 2010

TIEMPOS REFLEJADOS

El tiempo entraba por mi ventana en forma de rayo de sol. Largas se hacen las tardes, cortas las ausencias, y breves los segundos reflejados en la pared. Mi reloj buscó aquel rayo casi por casualidad, y al sentirse atravesado por aquella calurosa luz, se reflejó en la pared apenas unos instantes. Pero yo lo vi. Y entonces provoqué la presencia de aquella extraña figura. Quizá trabajo demasiado, sin saber muy bien por qué, por cuánto, por cómo... no deseo esta situación, pero ya que me ha llegado, intentaré aprovecharla lo mejor que pueda. Los tiempos se reflejan, las historias también. Este inicio de verano me recuerda a... y aquella tarde calurosa me recuerda a... y en ese momento que no estabas me recuerda a... Pienso en tí. Y me acuerdo de... He intentado contar los días que nuestra memoria puede atrapar, pero es imposible. Cada suspiro evoca nuevos recuerdos, cada aliento nos hace volver la mirada atrás, y comparar veranos, días, cumpleaños, trabajos, partidos de fútbol, situaciones, encuentros y emociones. Y es que el tiempo es como un espejo: si te pones delante y miras, te vas a ver reflejado. Si recuerdas el tiempo, te vas a ver reflejado. El pasado es el espejo de los recuerdos, y no dejamos de escribir nuestro propio pasado...

1 comentario:

  1. Recordar es bueno Manolo. sigue escribiendo lo haces muy bien.

    ResponderEliminar