lunes, 19 de julio de 2010

CEBOLLA Y SANGRE

Se cree quien llora que la única culpa de todo es siempre por el mismo motivo. Se cree quien llora que es el único o la única que es capaz de sufrir. Se cree quien llora que los demás somos felices, anclados en la sonrisa burlona de la monotonía, del quehacer diario, o más bien del no hacer lo que se debiera. Aunque la cebolla no aporte sabor alguno a la comida, existe por su destacado defecto al rechinar en nuestros dientes y muelas. Y aún aceptando que la cebolla es como es, y eso no se puede evitar, aún comprendiendo que es buena para la salud, aún comiéndola con el simple comentario de que sabemos que existe pero que nos da igual, que aunque no nos guste, nos la comeremos, aún así, la sangre empuja con más fuerza y vuelve a abrir la herida. Porque se cree quien llora que quizá mi único objetivo es perjudicarle o perjudicarla (no quiero pecar ahora de laísmo), llevar la contraria en todo, hacer lo que no desea que haga, incumplir lo que un día se dice pero que, con el paso del tiempo, puede cambiar... y que aquél o aquella que llora es la primera persona que cae exactamente en los mismos problemas o errores pero que, afortunadamente, los demás sabemos, sin ser perfectos, tolerar en cierto modo. Craso error. Cuanto más tiempo pasa, más fuerte es la ligadura y más cuantiosas son las lágrimas (si es que, en este caso, se pueden contar). Seguiremos tragando cebolla a sabiendas de que la sangre seguirá cayendo a borbotones, que por muy fuerte que se haga el torniquete, si aquél o aquella que llora se empeña en empujar... terminaremos todos manchados de rojo.

6 comentarios:

  1. En la vida debemos de ser tolerantes con los demás, pero todo tiene un límite.En algún momento no puedes más y entonces...

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  2. Tod@s lloramos en algún momento de nuestras vidas. Las razones o causas por las que las lágrimas inundan nuestra mirada y terminan recorriendo todo nuestro rostro pueden ser muy diversas. En ningún caso unas son más dolorosas que otras. Todas duelen por igual a aquel o aquella que padece el llanto, siendo siempre, el suyo, el máximo dolor que existe.
    De esta manera, unas personas exteriorizan su pena derramando lágrimas; otras cuentan con un hombro amigo en quien apoyarse y desahogarse; otras deciden escribir y plasmar lo que sienten en ese momento, mojando a su vez su papel en soledad, y yo, simplemente.... me ahogo con la sangre que trago por no salpicar...

    Espero que sepas o no quien soy.

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  3. TAL VEZ ELLA NO QUIERE HACERTE SENTIR LO QUE TU CREES Y DICES, SEGURO QUE TE QUIERE MAS DE LO QUE PUEDES IMAGINAR PERO ES SU FORMA DE SER Y TAL VEZ NO PUEDA EVITARLO, PERO ESO NO SIGNIFICA QUE QUIERA HERIRTE. NO SEAS TAN DURO.

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  4. He venido a devolver la visita, como dama agradecida que siempre soy, y me quedo por la sobriedad y la sinceridad de las letras que forman sus textos, manojos de ideas y de vivencias perfectamente exteriorizadas.

    Un cordial saludo desde mi rinconcito verde del mapa

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  5. No creo que todas las lágrimas duelan igual, a veces duelen más las lágrimas que no se derraman que las frecuentes. Básicamente en eso reside el problema, cuando se llora por cosas insignificantes y triviales a menudo, se pierde muchísima credibilidad en problemas más serios.
    Algunos estamos para secar el papel de otros...

    "Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas" (Rabindranath Tagore)

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  6. Gracias a todos por vuestros comentarios, a los anónimos les animo a que alguna vez revelen su identidad, aunque puedo intuir más o menos quienes podéis ser.

    Y a Akasha, por favor, no me trates de usted, llegué a tu blog gracias a otro blog, al cual llegué gracias a otro blog... y los blogs interesantes procuro seguirlos, si no a diario (hay que vivir, es decir, trabajar y hacer las tareas cotidianas) sí que entraré cada 2 o 3 días a leerte. Leer es la manera más interesante de aprender. El problema es que cada vez sigo más blogs... quizá debiera dormir menos.

    Saludos a todos.

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