jueves, 16 de diciembre de 2010

EL ESPEJO MÁGICO

El invierno no tardó en llegar. Los árboles se quedaron sin hojas y se acortaron los días. El invierno adoraba aquel lugar donde los niños disfrutaban del frío. Al caer la nieve, la alegría se desató. Los niños buscaron sus patines y trineos. En aquel pueblecito, cuando caía la nieve, se instalaba un espejo gigante, colosal. Una vez construido, se veía nieve por todas partes. Hacia arriba, a lo lejos, al final de las calles… siempre la nieve. Ésta, al reflejarse, producía un efecto increíble, y los niños, disfrutaban con aquella tradición del pueblo; y al llegar la primavera, el espejo conseguía alargar la vida de la nieve. Duraba meses; en los tejados, en los árboles, en las chimeneas… y el paisaje era todo blanco y nevado, con un tremendo frío. Si necesitaban algo más de nieve, abrían unas compuertas del techo y la conseguían del exterior.

Un día, un accidente hizo que el árbol del centro del pueblo se derrumbara. El espejo no aguantó su peso y cayó al suelo. Los vecinos se refugiaron en sus casas y al regresar al exterior vieron las montañas totalmente cubiertas de nieve. Subieron a éstas, que rodeaban el pueblo y se lanzaron, jugaron y disfrutaron de la nieve como nunca. La belleza de la naturaleza no hay que buscarla. Sabe mostrarse por sí misma.

8 comentarios:

  1. Interesante cuento con moraleja el que te has marcado hoy, Manolo. En tu caso has elegido la nieve y el frío, cuando la mayoría hubiera elegido el sol y el calorcito, pero el resultado hubiera sido el mismo, un aislamiento de lo que nos rodea, de la realidad de la naturaleza, a la que hay que aceptar y disfrutar con cada una de sus estaciones y lo que éstas traigan.

    Un fuerte abrazo

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  2. Me gusta que los protagonistas de tu narración de hoy sean precisamente esa nieve y ese frío invernales (ahora mismo de eso me sobra)pero no importa, que me encanta.

    Deberíamos sacar provecho de todo lo que nos rodea, pues el ajetreo de la vida cotidiana nos mantiene a menudo tan absortos que olvidamos pararnos un momento y contemplar lo que tenemos a nuestro alrededor.
    Algún día que eso nos falte nos percataremos de lo que tuvimos y no supimos apreciar.


    PD. Disculpa Manolo que llevo una temporada un poco perdida, verás que me falta tiempo no solo de visitarte a ti, si no a los demás amigos bloggeros. Este mes se intensifica mi jornada laboral debido a estas "maravillosas" fiestas, y es por ello que no dispongo de todo el tiempo y la lucidez que preciso para detenerme en este mundo virtual. Iré arañando el tiempo, que total me quedan 15 días (yujuuuuuuu).

    Besitos y ánimo, querido.

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  3. Hola Anto. Es un cuento que lo escribí hace unos años y bueno, me he animado a ponerlo, eso sí, algo resumido. La verdad es que si hay fechas especiales para este tipo de cuentos, son esas en las que estamos.

    Procuro que todo tenga una moraleja.

    un abrazo.

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  4. Ánimo Akasha, que ya te queda menos. Ya habíamos quedado que no existe obligación en contestar, que lo importante es el deber, que me basta con saber que estáis ahí, y yo sé que estáis sin necesidad de respuesta. Así que no hay nada que disculpar.

    Tenemos derecho también a disponer de tiempo para nosotros mismos y disfrutar del mismo.

    Así que anímate. Todo pasa igual de rápido que llega.

    Besos!!

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  5. Hola Manu, paso a desearte unas buenas fiestas y mis mejores deseos.
    Quiero aprovechar para saludar a tu madre: Hola María me pareces una persona excelente y me hace mucha gracia que hables con tu hijo y con nosotros a través del blog ¡eres genial!
    Besos a los dos.
    Pd: Matilda está estupenda :)

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  6. A mi esos parajes nevados me parecen preciosos, será que donde yo vivo no nieva nunca, que me encanta la nieve.
    Besos

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  7. Hola Wen. Igualmente, desearte que tengas unas felices fiestas y que el 2011 sea un año mucho mejor que el 2010.

    Mi madre seguro que ya te ha leído, pero por si acaso, se lo recordaré que entre, jejeje...

    Besos!!

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  8. Hola Montse. A mi también me encanta la nieve, no te vayas a creer que la veo muy a menudo, que en Jaén apenas nieva, y de chico la he visto muy pocas veces. Ahora en Granada la veo un poquito más...

    A ver si cae una buena nevada y puedo hacer más fotos. Besos!!

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