
...aunque no lo aparente. Y me acordé que tenía un blog, sueños por realizar, un amor que cumplir, un alma para regalar. Porque ya no sé escribir sin tu brisa de azahar. Mi estantería gris cada vez es... menos gris. Digamos que no estamos en mi mejor momento. Aunque tampoco en el peor. Sólo quiero remedios sin provocar más dolor... quizá sólo quiera dolor sin más gente de por medio. Fuera como fuere, seguiré por aquí, sin prometer cuentos ni libros, sin ironías, sin cosas... un sinfín. Y perdonadme que prohíba, pero no prohíbo por prohibir, sino por otorgar magia a miles de momentos en los que fui feliz.
Tampoco me despido. Ni iré borrando huellas. Ni busco compromiso, ni palabras... ni brillo, ni estrellas. Ni siquiera ser el mejor. Bastante tengo con ser sin intentar parecer. Puedo asomar mi inspiración, cuando me acompañe el corazón, en cualquier rincón que suelo visitar cuando dejo volar mi espíritu en busca de algo que no sé muy bien cuando perdí...
Gracias por vuestras visitas.