lunes, 10 de enero de 2011

LA TORRE MÁS ALTA DEL MUNDO

El día ha sido intenso. Ahora tengo que ordenar mis días. Me quedan aún un par de ellos para saber en que día estoy. La Navidad desapareció (por fin) y todo el mundo vuelve a ser normal, eso sí, más pesado... al menos yo. Que no me guste la Navidad no significa que no me gusten los dulces. Mira que lo he dicho veces... pero necesito concentración. Mucha concentración. Que cuanto mayor es uno más rápido pasa el tiempo. Y el de hoy se me ha pasado sin darme cuenta. Odio a los engreídos, prepotentes, que se creen intocables, que todo lo saben, que todo lo tienen. Aquellos que se creen que están en posesión de la verdad sin estarlo, y que, además, no te dejan argumentar. A quienes después de argumentar, siguen pensando en sus ideas una vez que te das la vuelta. Te dan la razón como los locos y miran hacia otro lado mientras susurran que sólo vale lo que ellos piensan. Se creen la torre más alta del mundo. Cuando ni siquiera son conscientes de las torres que existen en esta vida. Y yo me he acercado a estas torres, con cuidado, pues sé lo peligrosas que pueden ser. Me he acercado y las he observado, las he examinado. Y con la cámara de fotos mirando desde abajo (lo cual hace que las torres te miren como si fueses una simple hormiga) he fotografiado el cielo majestuoso, gobernante, poderoso. El cielo que ninguna torre podrá alcanzar. Y junto al cielo, las torres, de soslayo, muestran inperfecciones, se ven débiles, no dejan de ser mortales, y una simple planta puede sentirse a sus anchas en la torre más poderosa. Jamás conocí una torre humilde. Y la humildad es el primer paso del ser humano que entiende la razón y rechaza el egoísmo. Y recuerda que torres más altas han caído... y que a mayor tamaño, mayor golpe.

6 comentarios:

  1. Manu, vas muy deprisa, me perdí la entrada anterior , leía contenta lo relativo a tus padres de pronto llego a punto en el que avisas de que llegan días depres ¡xiquillo! y ¿eso? he querido pensar que te alejas de la familia y que ello te anuncia la tristeza.
    En cuanto a las torres, mi abuela a la que le gustaban mucho los refranes, solía citarlo con frecuencia, es un clásico en mi vida pero ¿sabes? no siempre cáen, se mantienen erguidas, mirando con desprecio dede arriba y queriendo usar sus ladrillos para aplastarte una y otra vez y siguen sin caer. Me enerva.
    Que conste que me encantan las torres de piedra.
    Muchos besos!

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  2. Manolo, me ha hecho mucha gracia eso de que tras la Navidad todo vuelve a su normalidad... pero más pesado, jajajajajjajajaja ahí estoy contigo querido, que los turrones y los chocolates no están hechos para el ceñido corset de esta dama. Esperemos ahora disponer de la voluntad y la constancia suficientes para ir soltando lastre ; )

    En cuanto a esas torres (hermosa foto, por cierto) no te dejes impresionar ni por la de Babel, que cuanto más altas y como tú sabiamente apuntas mayor será su caída. Tú déjalas, deja que se alcen arrogantes hacia el cielo, que pretendan sobresalir por encima de todo y de todos, que su orgullo las mantenga siempre impasibles e imperturbables... llegará el día que una fuerte ráfaga de viento las haga tambalear y mine sus defensas, su regia constitución (o eso creíamos). Tan solo reza para que cuando se desmoronen, que lo harán, no te pillen debajo con la cámara jejejeje

    Besos querido,y ánimo para afrontar la semana.

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  3. Hola Wen!! Los días tristes son debido a todo en general... un poquito de aquí, otro poquito de aquí... y se hace una pelota grande que te la tienes que comer con patatas. Pero bueno, es algo normal en mi, así que no voy a preocuparme más de la cuenta.

    Nunca dejamos de perder la esperanza de las torres caigan, esas torres indignas y orgullosas, y ya que te refieres a las personas mayores, otro de sus dichos: "El tiempo pone a la gente en su sitio...". Sigamos esperando a que pase el debido tiempo.

    Besos!!

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  4. Hola Akasha!! Es que es verdad... volvemos más pesados, ¿o no? A mi por lo menos me gustan los dulces, qué le vamos a hacer. Otra de las cosas que me da coraje en esta vida es cuando alguien mira a un dulce ahí como diciendo: "puaggg , ni tocarlo, como si fuera veneno..." Peor para ellos, jejeje. Dos semanas a verduritas, como todos los años, y seguiremos poniéndonos los mismos pantalones y camisas. A mi me funciona ;-)

    No te preocupes, tendré cuidado con mi cámara. Pero por si acaso, la llevaré siempre, que alguna vez fotografiaré alguna de estas torres caer. Debe ser una gozada (y no es que sea malvado, pero la justicia debe de andar por algún lado...)

    Besos!!!

    PD: Que tal la segunda parte de la novela? jeje... me dejó triste...

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  5. Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad. (Lao-tse)

    Desgraciadamente hay muchas "torres enfermas", llenas de grietas y mejor no te pillen cerca cuando se derrumben.

    Me gusta mucho la foto, enhorabuena.

    Un beso

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  6. Hola Anne. Gracias por lo de la foto. No es fácil ir buscando paredes y encontrar cierta... fauna, jejeje.

    Bueno, las enfermedades se curan, ¿no? O se puede intentar. Y aquellas que no pueden curarse, pues... nada, que entendí tu símil perfectamente, espero que tu igual hayas entendido lo que quiero decir.

    Besos!!

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