sábado, 8 de abril de 2017

CIELO ROJO

El cielo no soporta el dolor de los mortales. Para eso ya está el infierno, que bien podría ser un cielo de otro color. Los secretos se guardan en el azul infinito de aquello que jamás podremos abarcar en su totalidad. La utopía nos hace felices, y la ignorancia completa el estatus de las masas que siempre buscan una explicación para aquello que es probable que la tenga... o no. Siempre. O nunca. Sin excepciones. No podemos tener siempre licencia para enseñar aquello que no sabemos o para hacer creer aquello que no creemos... o al menos, que no creemos del todo. Obviemos lo sentimental, teniendo en cuenta que la juventud no se detiene a pensar en las consecuencias. Yo mismo fui joven; por eso lo sé. Las personas que queremos están en el sitio que queremos, sin tener que dar explicaciones de más.

Lo permisivo nos hace débiles, y la intolerancia demuestra un despotismo que es como todos los despotismos: injustificado. Pero ahí está, demostrando que la razón siempre se puede imponer de una forma u otra. Más, aún sabiendo que la infancia es fácilmente manipulable, la razón nunca se impone al desazón de lo inevitable.

Lo bueno es no es necesariamente lo mejor; sin embargo, lo mejor siempre es, cuando menos, bueno. Como el cielo color rojo. Dejémoslo en decente... 

No quisiera pecar de prepotente.

sábado, 1 de abril de 2017

ACTOS SIN NOMBRE

Hay lugares que sólo existen en ciertos lugares. Hay momentos que sólo ocurren en ciertos momentos. Momentos que son instantes eternos en los lugares en que te conocí, sin pensar demasiado en el azar de las luces que iluminan tus pasos. Y la mujer bella camina por el barrio bajo buscando el barco en el puerto de ese momento que la pueda llevar a ese lugar indeterminado por las mareas del amor; puerto sin vida, barco sin tenue o posible condición. 

Cuando tus dedos rozan las yemas de los míos, el corazón se detiene y la vida acelera los latidos del mundo. Bajas por el ascensor huyendo del grillo travieso que existe en cada esquina de un rostro que lo tiene todo, pero que no encuentra nada de pura casualidad. Son mis pasos los que buscan los tuyos, los que te ofrecen una mano donde buscar un apoyo cada día más innecesario. Las distancias no existen y los caminos sólo son cuesta arriba cuando los miramos con la vista; el horizonte lo vuelve todo plano. Y, ahora que miro hacia un lado, se me hace duro el deseo de una estancia en paz, sin dolor, llena de toda calma y ninguna flor sin color. 

La mala suerte no existe cuando la mentira forma parte de una pasión...

...y una pasión nunca puede ser una obsesión. Actos sin nombre dueños de tu decisión. Puro rencor.

sábado, 25 de marzo de 2017

AL VUELO

Hay días tristes y días felices, días importantes o intrascendentes, o simplemente hay días peores o mejores, sin más. Los días pasan y pasan y siempre estamos en concordancia con las pequeñas cosas de la vida que hacen que dichos días se puedan, algún día, soñar. Y no basta con soñar cuando cerramos los ojos para olvidar, sino cuando queremos tenerlos abiertos para poder, simplemente, recordar. Porque si no sueñas con la vida, la vida no va a soñar por ti, y si no te ríes de la vida, la vida se va a reír de ti. 

Pienso que los momentos buenos de nuestra existencia los tenemos que buscar, mientras que los malos momentos que nos regala la vida ya se van a encargar ellos solos de encontrarnos sin que tengamos necesidad. Esta mañana, cuando lloré, simplemente por recordar, busqué luego la risa para poder caminar de nuevo... y la encontré cuando miré el suelo y vi cada cosa en su lugar. Cacé mi sonrisa al vuelo cuando miré a los ojos de esa muñeca que aún está aprendiendo a andar.

Así que he decidido que voy a reír siempre después de llorar. De lo contrario, la vida estaría descompensada. Y yo no lo voy a tolerar. Sería injusto... 

...si las lágrimas no van al mar.

sábado, 18 de marzo de 2017

EL PESO DE LA CONCIENCIA

Todo en esta vida tiene un peso comedido. Sea del tipo que sea; sentimental, físico, psicológico o moral. Cuando entendemos que no podemos poseer nada sin tener permiso de lo ajeno nos volvemos incapaces de ver más allá de lo infantil, de lo básico; más allá, también, de lo innecesario. Algunas torturas empiezan con el peso de una despedida más bien indeseada. Es lo que ocurre cuando cogemos todo el peso de la conciencia. La doble moral no existe o, simplemente, se convierte en algo más que moral y poco menos que corazón sin compasión. Por eso, mis deseos, siempre van por ti. Bueno, por ella; o por ellas. Tuve una conciencia demasiado ordenada y nunca fue susceptible (me refiero a la conciencia) de perder la timidez. Mientras tanto, dejamos que vuelvan a mentir; las piedras no pesan demasiado en la conciencia cuando se ha perdido la consciencia del umbral de la necesidad.

Ese es el problema. A veces, uno piensa que lo único importante es la libertad; dejar que el prójimo sea feliz simplemente por ser como es. Tampoco hay que darle tantas vueltas a las cosas... es fácil, sencillo y barato. Las negligencias de algunos no pueden convertirse en aciertos para otros, y eso lo debemos evitar a toda costa. Que cada cual escoja el peso que quiere llevar.

Sólo el que no tiene conciencia piensa que la responsabilidad es siempre para los demás. Y que tire la primera piedra el que esté libre de carga...

...o de pecado. Lo mismo da.

sábado, 11 de marzo de 2017

DIEZ AÑOS

No tengo memoria a corto plazo; puede que la haya heredado de un pez. Diez años no son nada, pero también lo son todo. Hablo de diez por decir una cifra. Cualquier cifra reciente será siempre más corta que cualquiera de tu niñez. Todo va más lento cuando solo esperas seguir creciendo. De todas formas, la infamia dura menos aún. La cantidad de recuerdos no se puede enumerar; es como decir que los números no se pueden contar. A la hora de escoger recuerdos, nos vienen a la mente de cualquier edad, y eso es lo que nos hace diferentes. Las caricias de mi memoria no se pueden borrar; tal vez sea por que uno recuerda siempre lo que le trae paz. 

Decía una profesora de filosofía que tuve, cierto día, que somos capaces de recordar con todos los sentidos. Un alumno le discutió diciéndole que el olfato o el gusto no tienen recuerdos... la profesora le comentó que seguramente él podría acordarse de cómo huele una flor o de cómo sabe el chocolate. Más que nos pese, diez años pasan cuando la memoria no quiere olvidar los diez años anteriores.

La vida nos juega malas pasadas cuando quiere; los buenos momentos los tenemos que buscar nosotros, capturarlos con nuestros propios medios y guardarlos en bolsas de cristal para disfrutarlos cuando pasen diez años, meses, días...

...siempre que la memoria nos lo permita; claro está.

sábado, 4 de marzo de 2017

UNIVERSOS PARALELOS

Oídos sordos; o el arte de hacer como si no pasara nada cuando el hecho de disimular cuesta más trabajo que esconder el daño en sí mismo. Melodías en adobo, como dirían aquellos... melodías que siguen sonando para que bailen los mismos de siempre. Y es que, para tener lealtad para con los demás, pienso que lo primero es tenerse lealtad a uno mismo. Si esto no ocurre, obviamente, algo no funciona. Las decepciones existen todo el tiempo mientras las pensamos; las sorpresas, solo cuando ocurren. Siempre hay unas que superan a las otras, aunque a veces no importe el orden.

Nos damos cuenta de que la vida es demasiado corta cuando llegan fechas que, antaño, fueron importantes, dejaron de serlo y, en la actualidad, vuelven a cobrar protagonismo. Hace seis años, perdí un hijo. Ahora podría tener unos cinco años y medio aproximadamente. Y, realmente, no sólo me acuerdo de la fecha; también me acuerdo día a día. Si ese niño hubiera nacido, igual yo ahora no estaría donde estoy... quizá no hubiera nacido otra niña. Por eso, lo primero que haré cuando muera será preguntar por mis universos paralelos. Alguien ahí arriba los debe conocer...

Tengo lo que tengo, y ya lamenté lo que perdí. No hay que lamentarlo eternamente... porque seguramente, tendremos el resto de la eternidad para hacerlo. Por eso sigo sin creer en las fechas... no me hace falta que pase un año para acordarme de algo importante. Prefiero sumar días que no tengan números en el calendario.

Si tienes universos paralelos significa que, al menos, has vivido. Y eso ya es todo un logro...

sábado, 25 de febrero de 2017

DE DOS EN DOS

Aferrados a una silla para poder vivir. En sentido literal, y en sentido figurado. Comiendo y pasando sueño, mantenemos el culo en un equilibrio mágico, casi inexistente pero fijo, como si fuera perenne como las hojas caducas que no caen ni cuando el viento está en calma. Figuras imaginativas que danzan en la televisión que tenemos, siempre ignorada, a la altura de nuestra espalda. Casi ni sabemos vivir fuera de la silla, que respira oxígeno casi por tres. Es lo que tiene ser pobre: hasta lo más personal carece de nombre, aunque sólo sea en nuestra imaginación.

De dos en dos nos vienen a veces las cosas: ideas, sorpresas, regalos u objetos. Una nueva casualidad se apodera de nuestra vida, casi sin buscarla. Son ganas de complicar la existencia. Pero, una vez te acostumbras, seguramente hasta nos gustarán las ventajas que ello conlleva. Felicidades de dos en dos, con la mente en el futuro cercano para no olvidar el pasado que aún se aleja demasiado despacio.

De dos en dos caen las gotas de agua en la lluvia cuando nos fijamos solo en los números pares; la lluvia, las flores del árbol, las ganas o los trozos de vida en forma de años. Porque los años caen para algunos, mientras que para otros pasan. Siempre hay dos puntos de vista.

Felicidades, de dos en dos. Que el futuro de mi ángel encuentre el mejor pasado de su cielo... y también del mío.