sábado, 25 de febrero de 2017

DE DOS EN DOS

Aferrados a una silla para poder vivir. En sentido literal, y en sentido figurado. Comiendo y pasando sueño, mantenemos el culo en un equilibrio mágico, casi inexistente pero fijo, como si fuera perenne como las hojas caducas que no caen ni cuando el viento está en calma. Figuras imaginativas que danzan en la televisión que tenemos, siempre ignorada, a la altura de nuestra espalda. Casi ni sabemos vivir fuera de la silla, que respira oxígeno casi por tres. Es lo que tiene ser pobre: hasta lo más personal carece de nombre, aunque sólo sea en nuestra imaginación.

De dos en dos nos vienen a veces las cosas: ideas, sorpresas, regalos u objetos. Una nueva casualidad se apodera de nuestra vida, casi sin buscarla. Son ganas de complicar la existencia. Pero, una vez te acostumbras, seguramente hasta nos gustarán las ventajas que ello conlleva. Felicidades de dos en dos, con la mente en el futuro cercano para no olvidar el pasado que aún se aleja demasiado despacio.

De dos en dos caen las gotas de agua en la lluvia cuando nos fijamos solo en los números pares; la lluvia, las flores del árbol, las ganas o los trozos de vida en forma de años. Porque los años caen para algunos, mientras que para otros pasan. Siempre hay dos puntos de vista.

Felicidades, de dos en dos. Que el futuro de mi ángel encuentre el mejor pasado de su cielo... y también del mío.

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