sábado, 11 de febrero de 2017

LUNA REGALADA

No somos hombres de acero ni mujeres de miel, con sombras de cuero ni lágrimas de papel. Todo es una dulce tentación. Más vale tarde que nunca. Y funciona. Ahora entiendo las cosas que nunca entenderé, por mucho que me esfuerce. Más vale una crítica a tiempo que mil reproches fuera de lugar... siempre y cuando la crítica sea fiel a sí misma, una crítica de verdad, sin desmerecer ni caer en los típicos tópicos. Hay dolores que nunca se van. Y la paciencia los mitiga, sobre todo si el yugo del amor ha cesado en su insistencia. 

Esta es la historia de un triste lugar donde la luna no se podía regalar. Con tantas razones que no se pueden contar, realmente. El tiempo pesa y no puedo olvidar que los días pasaban y se ocultaban sin preguntar. Pero la verdad es que no, que la luna no se puede regalar. Aunque lo intenten. Porque en la noche no tenemos lugar donde descansar.

No fue por falta de intentos, ya que nos sobraban las razones. Ahora la lucha es otra. La lucha pasa por tener la mente fría y el llanto escondido tras unas gafas de sol. ¿Dónde está? ¿Dónde va? No me atrevo a preguntar.

Me da susto. Como a ella...

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