sábado, 20 de diciembre de 2014

LA DISTANCIA SUFRE MÁS

Sublime. Como quien busca la perfección en la soledad. Como quien compensa su ignorancia con la falta de felicidad. Mala forma de disimular; no sufre la lejanía si usamos la distancia como la excusa perfecta para no llegar. Para no intentar llegar... destinos carentes de deseos, faltos de caminos que unen simples maneras de medir la utopía, muy cerca del mar.

Y en tu distancia, yo sufro más. Más que la propia distancia, que no posee los mitos, que todo puede alcanzar, caprichos, silbidos, pasos en mi caminar. Zapatos color carne, negros como la eternidad. Inexistentes, sin importancia... cuando lo que importa es el caminar, el llegar, el hecho de estar presente, aunque la lejanía no se quiera parecer a la distancia de mi realidad.

Porque a veces no entiendo por qué debo esperar, sacrificar, entender, apostar, vivir, apoyar... sin comprender, ni disfrutar sin vivir, ni vivir sin disfrutar. Caminos que se cruzan en un espacio atemporal; inexistentes, casi inertes, con la corta vida que mis pasos puedan dar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario