sábado, 19 de marzo de 2011

FIDELIDAD, EL AYER DE MI DOLOR

Extraña palabra. ¿Fidelidad a quien? ¿A alguien o a algo? Cuando, en realidad, a veces no somos fieles ni siquiera a nosotros mismos. Fidelidad a nuestras ideas, a nuestro ser, a nuestros pensamientos. Fidelidad infiel, pues a veces no podemos sernos fieles. Porque no nos respetamos. Simplemente es eso. Y tampoco nos respetan. Es muy difícil ser fiel si no se es respetado. Me siento como si toda una vida hubiera sucedido en apenas un día. Todo pasó ayer. Mi amor y mi alegría, mi tristeza, mi desilusión... mi esperanza, mi pena. Mi vida y mi dolor. Todo pasó ayer. Aventuras e incomprensión. Mi gusto por la música, o la mirada de tu corazón. Un cumpleaños que nunca llegó. Una foto, una canción. Los pétalos de tus ojos color azulón. Una brisa, un grito, una pasión. Una lectura, risas, amigos. Mujeres bombón. Todo pasó ayer. Dos cuerpos que se fusionan, esmeraldas sin compasión. Con ganas de sentir tristeza, o de renovar ilusión, por mucho que pase el tiempo, mi dolor seguirá siendo mi dolor. Porque las horas no marcan los días cuando cada hora que pasa te recuerda la anterior. Por eso, el ayer son las miles de horas que mis sentidos pudieron percibir desde el uso de razón. Por eso, solo existe un ayer. El ayer de mi dolor.

3 comentarios:

  1. La fidelidad a nosotros mismos creo que es esencial para tener la conciencia tranquila. Esa traición a nosotros mismos, a veces es la que más nos duele.
    Pero Manolo, deja de recordar el ayer, vive el hoy porque vivir en el pasado no es vida.

    Un beso

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  2. Hola Manu, ya de vuelta y tu ¿estás en el ayer? eso no puede ser, hay que avanzar, eso es lo que yo me dígo, puede ser que ese ayer del que hablas aún esté muy presente.
    La fidelidad está muy valorada, pero ¿sabes? con el tiempo he aprendido a valorar, casi más, la lealtad.
    Me alegra verte, bueno mejor leerte ¿no?
    Un beso.

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  3. Nunca debemos perder nuestros principios. Ser fieles a ellos a veces es lo único que nos queda. Pero respecto al ayer tenemos que abrazar el pasado con la sóla intención de aprender en presente y futuro no como un refugio para cuando las cosas no salen como quisieramos. De todos modos en parte estoy de acuerdo contigo porque cada vez se van perdiendo los valores que en otro tiempo nos ensalzaba. Hoy apenas son un recuerdo, pero hay que adaptarse Manolo. Un abrazo

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