lunes, 27 de mayo de 2013

TRISTEZA AJENA

Y es que no siempre debemos sentir las cosas como propias. Es evidente que no siempre tenemos claras nuestras prioridades. No voy a entrar en detalle de lo que debe ser, de lo debiera y de lo que fue. Tampoco tengo experiencia en todos los aspectos de la vida. Sólo quisiera preguntarme si realmente hacemos lo que debemos o lo que queremos; si tenemos derechos u obligaciones; o si nos gustaría que nos hicieran lo mismo que nosotros hacemos a los demás. Simplemente, pensemos en nosotros mismos. En nuestra vida, en el futuro de la misma. En nuestros recuerdos. En qué se equivocaron y en qué podemos mejorar. En la felicidad de la gente a la cual queremos. Todavía tenemos conciencia, a la cual habría que hacer más caso.

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