sábado, 17 de diciembre de 2016

INEVITABLE

Cada cual en su sitio. Y, después, cada uno en el sitio de los demás. Con el tiempo, uno se da cuenta de que hay cosas que parecían haber existido pero realmente no existieron. Hoy día sigo descubriendo remordimientos tan ingenuos como precarios. Si alguien quiere que no avances, desde luego que lo puede conseguir; cualquier paso que consiga dar habrá que tomarlo como una pequeña victoria. Las mil y una contradicciones siguen estando a la orden del día, aunque finalmente tenemos que reconocer que nuestro corazón se hace a todo. Se acostumbra a todo. Y se resiste a todo... mientras que no se arrepienta de nada, no tiene por qué ser algo malo.

No quiero pensar que soy el único que trata de evitar lo inevitable; además, es inevitable, así que no se puede evitar. No me voy a molestar más. Lo primero es luchar por uno mismo, para así poder luchar por los demás. Es incomprensible que aquellas personas que no se pueden proteger a sí mismas sean las encargadas de proteger a otras personas. Incongruencias elevadas al cubo. Insisto: no se puede evitar. Así que debemos y tenemos que continuar con la lucha en una balanza que está, desgraciadamente, equilibrada; compensada por una justicia que no se soporta ni a ella misma.

Mis sospechas se confirman... o mejor dicho, se han confirmado siempre: quien nunca ha tenido uso de razón difícilmente lo va a tener con más años encima. Afortunadamente no todo es para siempre.

Espero que la derrota no gane la batalla.

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