sábado, 12 de noviembre de 2016

SIN ROSTRO

No siempre todo es tan fácil como parece. Una cosa son las apariencias y otra cosa la realidad. Lo mismo ocurre con nuestras sensaciones, con los sentimientos y las verdades que se esconden tras nuestros rostros. Todavía hay gente que no se cree que el camino más corto es el más fácil, y no el que menos pasos necesita. Mejor cien pasos en llano que veinte cuesta arriba. 

La vida no es fácil ni siquiera cuando lo parece. Mi profesor de latín solía decir que hay que tener cuidado si metemos los pies en el tiesto. Mientras decidimos si sacarlos o no, nos pueden pillar. Porque el tiempo siempre va en nuestra contra, pero a algunos les perjudica más que a otros. Hay quien saca los escrúpulos que tiene guardados en los bolsillos la inocencia de la infancia para sacar provecho de cualquier situación. La verdad es que impresiona la frialdad con que ciertos rostros esconden la mano de la piedra tirada con maldad; ya no digo que hiciera diana, aunque todo pudiera ser. Pero sí que, al menos, hubo cierta intención, y en muchos casos, con la intención basta, aunque no nos lo digan todos los días en los telediarios. 

Es una pena que el concepto de lo que está bien o está mal para nuestros seres queridos difiera tanto entre las personas. Problemas tenemos todos, y muchos vienen por sí solos.

No es justo sentir compasión por aquellos que se busca la gente.

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