sábado, 7 de mayo de 2016

NOMBRES SIN NOMBRAR

Entendido. Peces de colores que emergen de las burbujas de poder que unas tienen y otros no poseen. Las cifras no engañan, pero no voy a decir a cuáles me refiero. Luchar, hay que luchar, está claro, pero la lucha tiene que ser hasta cierto punto. El egoísmo, cuando nos protege, quizá pueda venir bien. No deja a uno de sorprenderle la idiotez del género humano.

Algunas se piensan que las personas son posesiones de las personas. Quizá es lo que ellas han vivido, presas de una vida probablemente injusta, pero igualmente totalitaria y de total sumisión; para que luego vengan a vender que tuvieron infancias felices. Pero los momentos se disfrutan cuando se viven, y se juzgan cuando se añoran. El pasado no se puede cambiar, aunque algunas lo pretendan. Esclavas de lo evidente, no han sabido discernir entre el amor y el falso cariño. Sin escrúpulos, capaces de lo más inverosímil, van a aprovechar algo que está diseñado precisamente para eso, para aprovecharlo.

Me cuesta creerlo. Mucho. ¿El qué? Pues que existan personas tan rencorosas, vengativas, perversas, malvadas, pérfidas, ruines, viles, maliciosas, malignas, bellacas, malas, depravadas, indignas, infames, desalmadas, endiabladas, ímprobas, satánicas, siniestras... Elegid el calificativo que más os guste. 

Siempre os estaréis quedando cortos.

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