sábado, 18 de abril de 2015

HASTA SIEMPRE

O hasta la vista, o hasta pronto... o quizá un simple adiós. Porque la emoción no compite con los sentimientos, van unidas de la mano. No es fácil volver la vista atrás y encontrar una pizca de sal y pimienta que formó parte de algo que pudo ser y se empeñaron en que no fuera. Porque esa es la única verdad, la que cada uno siente en el corazón.

Siento como si hubiera tirado mi vida por cada uno de los 4 costados de mi alma. Cuando uno regala momentos, instantes o detalles no piensa en el futuro. No se puede imaginar que le puedan robar el pasado por haber hecho simplemente nada. Nada. Esa es la palabra. Por más que busco en mi conciencia, no encuentro nada malo. Y si por impedir que pongan la foto de mi hija, una niña de 6 meses, en un lugar público, paso a ser un hijo de puta, como han llegado a decir, pues tendré que serlo. Todo por defender a mi hija, su intimidad y sus derechos.

En minutos, he pasado a ser un hombre bueno a un hombre con maldad. Y yo, que sin embargo llevo viendo la maldad de la gente cuando no sabe disimularla, me ha bastado esos mismos minutos para comprobar que, efectivamente, esa maldad existe, es real, que cuando uno deja de ceder pasa a ser un cabrón, a ser una persona con mucha maldad. Y mi supuesta maldad, con más maldad se vence.
Puedo perder muchas cosas, llorar hasta morir, vivir en un mundo de pena y soledad, gritar hasta desaparecer, aguantar calumnias y falsos testimonios... No sólo puedo, sino que tengo. Tener que. Un verbo que nos obliga a luchar.

Así que lucharé hasta el final, aunque pueda obtener el peor de los resultados. Porque sabemos que la justicia pende de un hilo, está demasiado inestable, y el primer paso para acabar con esta justicia que tenemos es simple. Basta con mentir y pronunciar al mismo tiempo una palabra: maltrato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario