lunes, 17 de febrero de 2014

NOCHES

Es fácil imaginar lo que nadie entiende; es fácil pensar que todos saben mejor que uno mismo lo que jamás han vivido, aunque no soy yo nadie para decirlo ni para juzgarlo cuando tampoco me preocupo de los demás. Entre otras cosas, porque no es mi cometido. Pero lo que más fácil parece para los demás es el comparar con uno mismo cada uno de sus poros de la piel como si todos tuviéramos los mismos. Como siempre, entramos en el terreno de lo personal, de los prejuicios para con los demás. Si todos fuéramos iguales, estaríamos hablando de otra cosa. El caso es que la gente se empeña en comparar cosas incomparables, en intentar justificar lo injustificable o en, simplemente, tratar de convencernos de algo que desconocen y se muestran lo suficientemente falsos como hacernos ver que saben de lo que hablan.

Y entonces vienen las noches. Noches solitarias y vacías que me paso en vela por mera obligación. Es lo que tiene el trabajo, que no se puede elegir. Al menos en los tiempos en los que vivimos. Porque si pudiera elegir, evidentemente, no trabajaría de noche. Noches que recuerdan, como siempre, tiempos mejores, sacrificios inexpertos o recuerdos imborrables de lo que eran las noches en otras épocas. Y nostalgia. Siempre nostalgia. Sobre todo con noches especiales, como la de los Reyes Magos, las que forman los penitentes con el sonido de los tambores, las que invitan a trasnochar por un momento especial, o las que nos invitaron a soñar cuando nos enamorábamos de verdad, con total sinceridad.

Afortunadamente, estas noches son las menos frecuentes. Pero no por eso dejan de ser noches, y cuando uno tiene este turno, no puede evitar pensar cosas que no son, ni puede pensar evitar cosas que son como son.

Otro motivo para sentirse descontento, poco comprendido, o demasiado divergente para lo que debiera ser una realidad más tangible. A veces me dicen que es mejor trabajar de noche porque puedo ver la tele o jugar con el ordenador, o leer, o navegar por internet más libre... otras veces me dicen que es lo mismo dormir 7 horas (por ejemplo, desde las 8 de la mañana a las 3 de la tarde...) en cualquier momento del día. A aquellos, les invito a probarlo. Y después, que me digan, si tienen valor, si es lo mismo dormir de noche, por ejemplo, de 1 de 8 de la mañana (también 7 horas...) a dormir de día. Hay quien se atreve a decir que el cuerpo no nota el horario mientras se descansen las horas estipuladas. Incluso ven normal levantarse a las 2 de la tarde tras estar la noche con los ojos abiertos y sabiendo que esa noche hay que volver a aguantar despierto y que hasta las casi 8 de la mañana no voy a poder acostarme de nuevo.

A todos aquellos, simplemente decirles que no tienen ni idea de lo que dicen. Que el cuerpo no está preparado para dormir de día, los biorritmos nos afectan mucho más de lo que parece, porque intentar decirle al cuerpo a las 12 de la mañana que intente dormir más porque sólo se ha dormido 4 horas y hay que aguantar una nueva noche despierto, agota nada más que de pensarlo. La noche sin dormir no se parece en nada a un día en el que madrugas y luego aguantas hasta que llega de nuevo la hora de acostarse. Y, sobre todo, que sepan que cuando todo el mundo se acuesta y la oscuridad gobierna sobre nuestras cabezas, el cuerpo pide lo mismo y al resistirse, afecta mucho más de lo que se puede imaginar a determinadas conductas involuntarias de nuestro ser.

Pero lo que realmente quiero destacar es que no me importa lo que necesite nadie dormir, ni comer, ni beber, ni descansar, ni sentir, ni absolutamente nada. Cada uno es como es, y me limito a respetarlo, y nada más. Me basta con que a mi me respeten también, ya que a veces son incapaces de comprenderlo.

Me importa lo que necesito yo. Me importa lo que siento yo. Y ya que nadie se preocupa por mi... no me queda más remedio que preocuparme yo.

Y ya queda poco para terminar una noche más...

2 comentarios:

  1. Cuánta razón tienes. Llevo 7 años trabajando de noches y te doy la razón en todo lo que dices. El que diga que es lo mismo dormir por el día que por la noche no tiene ni idea de lo que habla, que lo pruebe unos pocos meses seguidos y veremos si sigue pensando lo mismo después.

    Ánimo y hasta que el cuerpo aguante :)

    ResponderEliminar
  2. Ánimo para tí también. Yo tengo triple turno, pero cuando llegan las noches, son 7 del tirón, del martes a lunes, y la verdad, como dije, nadie lo puede entender hasta que no lo vive...

    Saludos!!

    ResponderEliminar