sábado, 24 de junio de 2017

DONDE QUIERA QUE VAYA

El error es ocultar y el acierto no enseñar. Aunque parezca contradictorio. Insignificancias obvias o evidentes que carecen de importancia. Lo importante es vivir, siempre vivir, y no abarcar más de lo que podemos. Porque, a veces, ni siquiera lo intentamos. 

Tal vez estoy obligado a vagar de un lugar a otro... Dios sabrá por qué; pienso que en el azul salvaje de la noche tu estrella estará fija en mi cielo. Como otro bar en cualquier encrucijada, tan lejos de casa... pero no hay problema, todo está bien. Siempre que voy por un camino oscuro no me siento solo en la noche. Hay un lugar en mi corazón para ti, aunque estemos muy separados, aunque lo parezca... No importa cuánto tiempo haya pasado desde que te vi por última vez, siempre mantendré una llama viva para ti...

Donde quiera que vaya.

No es momento de cerrar, ni de bajar las persianas. Tú siempre podrás estar un rato más, a nadie le va a importar aunque yo tenga que marchar. Va por ti, siempre por ti. Cada uno tiene su camino y del mío aún no veo su final. Pero me despido por igual, ya que el fuego quitó los años de las vidas que, después de todo, viajan en polvo a la luz de la eternidad.

¿Que qué es lo que voy a hacer mañana? Como dije antes, vivir... 

... y no pelear.

Donde quiera que vayas... donde quiera que estés.

sábado, 17 de junio de 2017

CANCIONES

Montañas de papel mojadas por ríos de plata que bañan una salida que no se puede rozar. Duendes vestidos de azul verdoso con luces color oro que recrean un pasado tembloroso, prontamente olvidado y peligroso. Inestable. Desesperado. Todo tiene la misma razón. Todo tiene el mismo motivo. La fidelidad carece de valor y el tiempo carece de paciencia, cada vez más corta, más finita, menos presumida y más previsible. Risas, bromas, tragos y humos; y una canción que suena pegadiza en las radios de nunca jamás, o mejor dicho, de nunca existirás por más que lo intentes, flor de vida, vida de amor, amor de agua en fuente derretida por el mar.

Supongo que hay dolores que no se pueden ni imaginar. Angustian el sólo hecho de provocar las pérdidas de una sangre que se muestra inconexa sin dueño ni caminar. Están tensos, y la única victoria que consiguen es la de ver el tiempo pasar. Canciones hay muchas. Mensajes pocos. Y los ritmos, demasiado extensos, provocan, a veces, la muerte de la pupila de cada uno de mis ojos cuando contemplan un horizonte donde tú no estás. 

Bueno, estás sólo a veces. Y eso, seguramente, es peor. Así que hoy transmito mi esperanza en forma de canción... sin que sirva de precedente. En su momento culmen, todo hay que decirlo.

Y mi radio dice que esta noche va a helar... y la gente vuelve de la fábrica con sus coches por la carretera del infierno, hay demasiado tráfico y los tres carriles van muy lentos. Sabes que muy pronto lo olvidaré, pero recuerdo ahora esas noches cuando la vida era solo una apuesta en las carreras entre las luces. Apoyaste tu cabeza en mi hombro, y tu mano en mi pelo, y ahora te comportas muy fríamente como si no te importase... pero cree en mi, pequeña, y te llevaré lejos de esta oscuridad hacia la luz, lejos de estos ríos de llantos, ríos de lluvia, de esa cólera que vive en estas calles sin nombre, porque he corrido tras cada luz roja en el carril del recuerdo... porque he visto la desesperación estallar en llamas, y no quiero volverlo a ver. Dire Straits. Telegraph Road. 1982.

sábado, 10 de junio de 2017

VIDAS ENCONTRADAS, FELICIDAD PERDIDA.

Simplemente pensaba en momentos pasados. Pasamos de época a época sin percibir los instantes. Simple definición de tristeza. Nos olvidamos sin darnos cuenta de lo que no debemos olvidar para poder vivir. Somos incapaces de recordar la vida. Afortunadamente, encuentro pequeños momentos en los que puedo sentarme a reflexionar y escribo; a veces, sin sentido... y otras veces hilando vidas que no existen pero que formaron parte de nosotros mismos, en mayor o menor medida. 

Quisiera salir para hacer fotos, y poder verlas otro día. Escuchar house a toda voz, o rock, o llantos de guitarra y quejidos de percusión, notas melancólicas que bailan con el corazón, siempre que no quieran llorar de dolor. A los 12 años corría, y a los 15 buscaba mis pasiones. A los 18 salía, y bebía, y gritaba. Y buscaba vidas paralelas sin dejar de bailar. A los 22 me ilusionaba, y aprendía, y a los 25 intentaba volar. Y amaba en la distancia sin mi caña de pescar. A los 28 fotografiaba. Y desde siempre, sin importar la edad, cuando llovía, no me escondía, y lloraba. Y mezclaba mis lágrimas con el agua de tu llorar. A los 32, o a los 34, ya no me acuerdo, viajaba sin saber muy bien lo que quería; pensando que amaba sin saber si yo mismo quería. Y siempre quise gritar todo aquello que no entendía...

...porque siempre decidía y, a veces, lamentaba, mientras otras veces, simplemente, compraba minutos por pura cortesía. Eso es lo que nos pasa algunas veces: olvidamos hacer lo que hicimos, y no nos acordamos cuando dejamos de hacer aquello que hacíamos a los 12, a los 15, a los 18... y que por alguna u otra razón, no queremos acordarnos de volver a hacer.

Ni siquiera lo intentamos. Felicidad perdida. Vidas encontradas.

sábado, 3 de junio de 2017

SUEÑOS ROTOS

A priori, el sonido del mar envuelve al propio mar. Creemos en la buena fe de las personas por el hecho de ser personas; no sólo ellos o ellas... nosotros o nosotras también. A priori, todo pasa por confiar en quien no debemos, o por no confiar en quien debemos. Pero esa es una de las grandes incógnitas de la vida. Como los sueños. A Priori...

Todos podemos hacer uso de la imaginación para, por ejemplo, volar por los cielos, caminar por el agua o atravesar muros como si fuéramos fantasmas. Después de todo, la imaginación forma parte de la vida, y aunque haya otras cosas que nos podamos imaginar siendo menos imposibles, siempre encontramos una barrera con la que chocar. A veces imagino que tengo más tiempo... y se me antoja tan difícil como volar. Incluso cuando los sueños se apoderan de la imaginación hay ciertas cosas que me impiden volar. Pero en el mundo de los sueños ya no entro: carecen de dueño.

Tanto los sueños como las personas van cumpliendo años, pero sólo éstas últimas se hacen viejas. Y aunque algunas personas se piensen que los sueños se heredan, no es verdad. O al menos, yo no quisiera que fuera verdad. Quien transmite sus sueños a sus herederos, puede provocar que éstos pierdan la libertad. A todo. A acertar... o a errar. Qué mas da...

...después de todo, quien no persigue un sueño jamás podrá perseguir la felicidad. Aunque sea un sueño equivocado.

Aunque sea un sueño roto.