sábado, 20 de mayo de 2017

A NADIE MÁS

Siempre me pasa que no me acuerdo de los motivos sin pensar en los desperfectos causados en la perfección de uno mismo. Seguro que dirán que me cansé de amar. Uno no puede cansarse de algo que existe infinito porque, lo finito es, realmente, lo que no se puede contar. Justo ahí termina... sin mediar palabra. Es el término el que vuela por el aire sin dejar caer un suspiro al suelo. Aunque quisiera que mi suelo fuera mar. Agua azul o agua cristal. Por si no saben a qué ojo me tienen que mirar. Nunca fue suficiente cuando no quisieron escuchar. Y ahora, aunque quisiesen, además de insuficiente, es irrelevante. 

Dar amor es dar vida; y una de mis vidas casi siempre existe lejos de mi. Pero existe. Aunque tengan que pasar nueve días para comprobarlo. Digamos que forma parte de la libertad que yo quiero para ellas; me refiero a las vidas, y bueno, también al amor. Un amor libre seguramente sea el más sincero. De momento, de todas formas, no puedo hacer más. 

Me ganan en tiempo... por ahora. Porque es una victoria permitida y, por tanto, se podría ver como una derrota prevista. O tolerante. O permisiva. Y como no quiero usar la palabra egoísmo, no la usaré para hacer ver que una batalla no es una guerra. Tengo que luchar para que esa parte de mi pertenezca únicamente a sí misma, y a nadie más.

A nadie más. Aunque me cueste la propia vida... aunque nos cueste el amor.

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