sábado, 28 de enero de 2017

DESCARTES ERRÁTICOS

Vivimos en una época en la cual todo debe ser tenido en cuenta. Un error es un error, y un acierto es un error menos. Siempre tenemos que renunciar a algo que nos gusta para poder ocuparnos de algo que también nos gusta. Sólo nosotros somos capaces de definir la importancia de cada acción. Influyen todos los factores, desde el psicológico hasta el monetario. Y, si finalmente perdemos, lo reconocemos y a levantarse de nuevo. No todo deben ser obligaciones porque la vida sería como una obligación en sí misma, y debiera ser más bien un disfrute. 

Creo que a veces hay que tomar decisiones drásticas, y yo ya llevo algunas en mi vida. No sabría decir si me han ido bien o me han ido mal, ni sabría calcular un porcentaje aproximado. Las decisiones no dejan de ser aciertos o errores, y volvemos a empezar. Lo importante es pensar en las repercusiones de cada decisión. Quizá no sea una buena decisión para algo en concreto, pero seguramente que alguna ventaja tendrá cuando se decide tomarla.

A dónde no puedo llegar, no puedo llegar. No hay más. En este caso, elijo descartar lo probable para poder disfrutar de lo seguro. Además, lo probable no me garantiza nada...

... y lo seguro, me hace feliz. 

sábado, 21 de enero de 2017

PASO A PASO

Paseo por la ciudad de forma anodina, observando todo mi entorno. Camino con la cabeza bien alta, entre el bullicio del sonido de los coches que no tienen color ni sombra, escasos y vigilados por leyes a veces inventadas, otras veces insospechadas. Entonces, me pierdo, aprovechando cada ocasión para pasar desapercibido de la peor manera que sé. Mis zancadas son cortas y rápidas, y mis ganas de llegar escasas y desesperadas, como el que nunca espera algo y siempre lo encuentra. Oigo mi nombre y apenas tengo que esforzarme para girarme; nunca espero a nadie. El corazón esconde sus pasos allá donde la mirada no alcanza la vista de un simple mortal.

Mis zapatillas sólo siguen un camino; sólo o en libertad de pensamiento, reflejando todo movimiento en la realidad de la calzada. Las niñas no mienten... si acaso, pueden inventar argumentos disparatados en momentos de apuro; pero sin un guión definido. La luz siempre sigue el mismo camino y solo sabe viajar de una forma: en línea recta.

No tener fuerzas no significa no querer tenerlas; pero admitirlo, sería reconocer una derrota más que evidente, en la mayoría de los casos. Y, a veces, reconocer la derrota es peor que la propia derrota.

Aunque la derrota nunca llega para todos. 

sábado, 14 de enero de 2017

MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

Ropa sucia tras las cortinas de mi cama; eterno descanso, cariño completo que cura mi espanto declarado desierto. Noche húmeda con miles de estrellas, que si no, luego, no sueñas, ni pronuncias palabras inexistentes en tu fondo de armario. Ni amas. Porque no siempre se escribe mamá con dos diferentes palabras o de dos distintas maneras.

Las flores existen nos las regalen o no; existen las regalemos o no. No es lo mismo luchar por superarse o conformarse con una lucha por no hacer un ridículo que, a veces, parece evidente. Todos tenemos un estilo, pero no suele coincidir con el estilo con el cual nos etiquetan. Todo es etéreo, atemporal, en blanco y negro o gris natural, efímero, normal, pintado de cielo así, tal cual, con témperas de agua y papel de cristal. Así que, lo justo, es luchar.

El mundo es diferente a cada segundo que pasa; a veces, porque no siempre puedes mirarlo con los ojos abiertos; otras veces, porque los ruidos se solapan, los gestos no existen, los sabores difieren de color y los olores no se perciben. Pero todo es atemporal. Absolutamente todo. 

Y si no sientes, no existes. ¿O acaso existo mientras duermo? ¿Y tú? Seguramente, en nosotros mismos, mientras soñamos... pero el alrededor no importa... o quizá sí.

Pero no nos damos cuenta.

sábado, 7 de enero de 2017

MUJER FATAL

Un año pasa tan rápido como cualquier otro. Da igual si estás enfermo o moribundo, si trabajas o divagas, si vives en la infancia o la pubertad. Quien está muerto en vida no puede morir otra vez. Y eso se entiende o se presume de ello; ignorando, quienes hacen esto último, que cuando no hay calidad tampoco tiene por qué ser bueno que haya cantidad. Necios hasta la sepultura, aunque no llamaría necio a quien sólo alaba a su propia figura...

En fin; me gusta creer que cuando alguien muere conoce la verdad, la verdad verdadera, contada desde un lugar superior, por un ser superior, con un lenguaje superior. La verdad del pasado y del presente; el futuro no tiene aún verdad, pues no existe. Y ahí reside mi consuelo. Tengo la conciencia muy tranquila. Porque, aunque no lo crean, suele ser el menos culpable el que más sufre con las consecuencias de nuestros actos. El problema es que otros no respetan ni a los que ya no están entre nosotros. Si todavía estuvieran sabiendo lo que saben, sentirían vergüenza, mucha vergüenza, propio o ajena... pero vergüenza, después de todo.

Las efemérides llegan, queramos o no. Y después de un año, la verdad, siento algo de tristeza por lo que pasó en el día en que pasó. Lo que la vida te da, la vida te lo quita. Lo que a veces entregas, a veces lo recibes. Es muy fácil ir a misa con el abrigo de visón y estar libre de pecado a los pocos segundos de salir por la puerta a la luz de la calle...

Que cada cual saque sus propias conclusiones.