sábado, 15 de julio de 2017

DOS CAMINOS DIFERENTES

El último aliento está lleno de matices. Colores negros de una noche sin luz que oculta la triste figura de la luna cuando no quiere asomar sus curvas por entre las sábanas que cubren el cuerpo de la más delicada flor. Delicada sonrisa entre tanto furor... dudando estoy cuando dijiste amor. Aunque las palabras se mantienen y las derrotas se muestran esquivas escogiendo la batalla que más les convence para, siempre, eternamente siempre, sentirse mejor. Porque, a veces, por mucho que lo intentemos, el resultado siempre puede ser el peor, aunque no queramos, ni en pensamiento, ni en omisión. Es lo que se llama el esfuerzo del inútil que no entiende la escritura ni la lectura del dictador.

Es triste decirlo, pero la falta de iniciativa puede ser la mejor de la menos mala de cualquier solución. Problemas tenemos todos; y hay que saber buscar donde encontrar la solución no sin antes saber diferenciar el origen de nuestro dolor. Yo encuentro dos caminos diferentes para cruzarnos con una mala coordinación: interior y exterior. O, lo que es lo mismo: aquello que en el fondo parece un error, en las formas es la mejor solución de todo aquello que no queremos olvidar para causar el mínimo rencor. La fruta sigue siendo fruta y siempre tendrá una rima que... digamos que pega con los colores de cualquier balcón. Y no me digas los tuyos, que cada cual tendrá su conclusión.

Mil y una noches despierto para observar con detenimiento que ninguno de los dos caminos es la solución. Solo ambos unidos pueden llevar a una salida exterior o a una entrada interior. Pero todo depende del riesgo, todo es relativo y nada es bueno para algo sin ser malo para todo lo demás...

...y si no que se lo digan al cura, que puede hacer de todo excepto f... pues eso.

sábado, 8 de julio de 2017

NECIOS

No sabía yo que podía imponer tanto respeto... Parece que no es suficiente con tener buena voluntad y que unas palabras sacadas de contexto pueden generar miedo. No tengo miedo a que nadie me hable... tampoco soy tan importante como para llegar a ese extremo. Pero sí es cierto que me da miedo a que me den una mala respuesta, ya sea en tono o en forma. Como a todos. Nadie quiere una mala respuesta. De todas formas, esto es lo de menos. Lo verdaderamente triste es no reflexionar o no valorar el resto de la vida. Y así vamos pasando el tiempo. Así somos los humanos por naturaleza; nos preocupamos de buscar el conflicto, la pelea o el malestar por cualquier insignificancia en lugar de pasar página, saber ver dónde está lo importante y, lo más grave aún, ignorar una solución que todos conocemos.

No quiero ir de víctima porque tampoco lo necesito. Pero llegados a este punto uno se plantea si realmente merece la pena poner buena voluntad y buscar cordialidad en las tareas del día a día o si, simplemente, deberíamos hacer las cosas como robots, automatizadas, sin relacionarnos, sin hablar, sin consultar... porque en cualquier momento, nos pueden dar una mala contestación. Lo que es obvio para ti, puede no serlo para mi... pero preguntar ese pequeño detalle puede suponer toda una aventura. Entonces deberé tener iniciativa, pero estaré siempre bajo vigilancia para no cometer errores. Y aquí, una vez más, tengo que decir que los errores no existen cuando las soluciones pueden ser más de una, y ese es nuestro objetivo. Otra cosa diferente es que no te guste cómo hace cada uno sus cosas... pero no estoy pidiendo compartir gustos; me basta con respetarlos.

Si no hago nada actúo mal; si tomo la iniciativa puedo actuar peor. Un callejón sin salida que nos lleva a la autodestrucción. Pero, como dije, así somos los humanos...

Necios. Por permitirlo. Y cada día que pasa aumenta la frustración. 

sábado, 1 de julio de 2017

UNA PÍCARA SONRISA

Perder tiempo es sinónimo de perder vida. Y la vida tiene un reloj que siempre favorece al tiempo. Nos guste o no. No siempre es fácil luchar contra el destino, aunque pueda parecer lo contrario. No lo digo solo por el tiempo. El bolsillo tiene también mucho que ver. Volvemos al tema de las prioridades. Hay quien no sabe verlas y eso dificulta tener un orden en la vida que, desde mi punto de vista, es necesario. No digo que tenga que ser perfecto, pero sí necesario. Creo que aún estamos en fase de detección de mentiras; y para ello no existe un único lugar donde poder probar nuestra conciencia, donde reflexionar sin tener que desviar la mirada...

... y hablando de conciencia, puedo decir que, a pesar de todo, la mía está tranquila. Entiendo la presión, aunque es evitable desde cualquier ángulo de visión que queramos asignar a nuestros sentidos. Pero, no por ello, deja de ser innecesaria, porque hay mil formas de entender una misma cosa o de interpretar una misma manera. Y ninguna es mejor que la otra... simplemente son diferentes. Después, llega el intolerante, el que no entiende que el esfuerzo está por encima de cualquier premisa que se disfraza de colores por el simple hecho de ser diferentes a la vista.

Duele que la voluntad y la predisposición no estén justamente valoradas; o que el sacrificio sea siempre insuficiente porque llegamos a niveles de exigencia que ni siquiera uno mismo es capaz de cumplir.

Tendré mi tiempo. Y sabré esperar mi momento. Por eso mi conciencia no deja de estar tranquila mientras esconde su sonrisa y valora todas y cada una de las posibilidades que nos estrechan la mano...

...de una forma pícara, por qué no decirlo. Es mi nueva definición de tener paciencia. Eso sí, siempre controlada. Sin perder la oportunidad. Aunque lo parezca... pero solo a veces.

Sólo a veces. Suena interesante. A veces... también.

sábado, 24 de junio de 2017

DONDE QUIERA QUE VAYA

El error es ocultar y el acierto no enseñar. Aunque parezca contradictorio. Insignificancias obvias o evidentes que carecen de importancia. Lo importante es vivir, siempre vivir, y no abarcar más de lo que podemos. Porque, a veces, ni siquiera lo intentamos. 

Tal vez estoy obligado a vagar de un lugar a otro... Dios sabrá por qué; pienso que en el azul salvaje de la noche tu estrella estará fija en mi cielo. Como otro bar en cualquier encrucijada, tan lejos de casa... pero no hay problema, todo está bien. Siempre que voy por un camino oscuro no me siento solo en la noche. Hay un lugar en mi corazón para ti, aunque estemos muy separados, aunque lo parezca... No importa cuánto tiempo haya pasado desde que te vi por última vez, siempre mantendré una llama viva para ti...

Donde quiera que vaya.

No es momento de cerrar, ni de bajar las persianas. Tú siempre podrás estar un rato más, a nadie le va a importar aunque yo tenga que marchar. Va por ti, siempre por ti. Cada uno tiene su camino y del mío aún no veo su final. Pero me despido por igual, ya que el fuego quitó los años de las vidas que, después de todo, viajan en polvo a la luz de la eternidad.

¿Que qué es lo que voy a hacer mañana? Como dije antes, vivir... 

... y no pelear.

Donde quiera que vayas... donde quiera que estés.

sábado, 17 de junio de 2017

CANCIONES

Montañas de papel mojadas por ríos de plata que bañan una salida que no se puede rozar. Duendes vestidos de azul verdoso con luces color oro que recrean un pasado tembloroso, prontamente olvidado y peligroso. Inestable. Desesperado. Todo tiene la misma razón. Todo tiene el mismo motivo. La fidelidad carece de valor y el tiempo carece de paciencia, cada vez más corta, más finita, menos presumida y más previsible. Risas, bromas, tragos y humos; y una canción que suena pegadiza en las radios de nunca jamás, o mejor dicho, de nunca existirás por más que lo intentes, flor de vida, vida de amor, amor de agua en fuente derretida por el mar.

Supongo que hay dolores que no se pueden ni imaginar. Angustian el sólo hecho de provocar las pérdidas de una sangre que se muestra inconexa sin dueño ni caminar. Están tensos, y la única victoria que consiguen es la de ver el tiempo pasar. Canciones hay muchas. Mensajes pocos. Y los ritmos, demasiado extensos, provocan, a veces, la muerte de la pupila de cada uno de mis ojos cuando contemplan un horizonte donde tú no estás. 

Bueno, estás sólo a veces. Y eso, seguramente, es peor. Así que hoy transmito mi esperanza en forma de canción... sin que sirva de precedente. En su momento culmen, todo hay que decirlo.

Y mi radio dice que esta noche va a helar... y la gente vuelve de la fábrica con sus coches por la carretera del infierno, hay demasiado tráfico y los tres carriles van muy lentos. Sabes que muy pronto lo olvidaré, pero recuerdo ahora esas noches cuando la vida era solo una apuesta en las carreras entre las luces. Apoyaste tu cabeza en mi hombro, y tu mano en mi pelo, y ahora te comportas muy fríamente como si no te importase... pero cree en mi, pequeña, y te llevaré lejos de esta oscuridad hacia la luz, lejos de estos ríos de llantos, ríos de lluvia, de esa cólera que vive en estas calles sin nombre, porque he corrido tras cada luz roja en el carril del recuerdo... porque he visto la desesperación estallar en llamas, y no quiero volverlo a ver. Dire Straits. Telegraph Road. 1982.

sábado, 10 de junio de 2017

VIDAS ENCONTRADAS, FELICIDAD PERDIDA.

Simplemente pensaba en momentos pasados. Pasamos de época a época sin percibir los instantes. Simple definición de tristeza. Nos olvidamos sin darnos cuenta de lo que no debemos olvidar para poder vivir. Somos incapaces de recordar la vida. Afortunadamente, encuentro pequeños momentos en los que puedo sentarme a reflexionar y escribo; a veces, sin sentido... y otras veces hilando vidas que no existen pero que formaron parte de nosotros mismos, en mayor o menor medida. 

Quisiera salir para hacer fotos, y poder verlas otro día. Escuchar house a toda voz, o rock, o llantos de guitarra y quejidos de percusión, notas melancólicas que bailan con el corazón, siempre que no quieran llorar de dolor. A los 12 años corría, y a los 15 buscaba mis pasiones. A los 18 salía, y bebía, y gritaba. Y buscaba vidas paralelas sin dejar de bailar. A los 22 me ilusionaba, y aprendía, y a los 25 intentaba volar. Y amaba en la distancia sin mi caña de pescar. A los 28 fotografiaba. Y desde siempre, sin importar la edad, cuando llovía, no me escondía, y lloraba. Y mezclaba mis lágrimas con el agua de tu llorar. A los 32, o a los 34, ya no me acuerdo, viajaba sin saber muy bien lo que quería; pensando que amaba sin saber si yo mismo quería. Y siempre quise gritar todo aquello que no entendía...

...porque siempre decidía y, a veces, lamentaba, mientras otras veces, simplemente, compraba minutos por pura cortesía. Eso es lo que nos pasa algunas veces: olvidamos hacer lo que hicimos, y no nos acordamos cuando dejamos de hacer aquello que hacíamos a los 12, a los 15, a los 18... y que por alguna u otra razón, no queremos acordarnos de volver a hacer.

Ni siquiera lo intentamos. Felicidad perdida. Vidas encontradas.

sábado, 3 de junio de 2017

SUEÑOS ROTOS

A priori, el sonido del mar envuelve al propio mar. Creemos en la buena fe de las personas por el hecho de ser personas; no sólo ellos o ellas... nosotros o nosotras también. A priori, todo pasa por confiar en quien no debemos, o por no confiar en quien debemos. Pero esa es una de las grandes incógnitas de la vida. Como los sueños. A Priori...

Todos podemos hacer uso de la imaginación para, por ejemplo, volar por los cielos, caminar por el agua o atravesar muros como si fuéramos fantasmas. Después de todo, la imaginación forma parte de la vida, y aunque haya otras cosas que nos podamos imaginar siendo menos imposibles, siempre encontramos una barrera con la que chocar. A veces imagino que tengo más tiempo... y se me antoja tan difícil como volar. Incluso cuando los sueños se apoderan de la imaginación hay ciertas cosas que me impiden volar. Pero en el mundo de los sueños ya no entro: carecen de dueño.

Tanto los sueños como las personas van cumpliendo años, pero sólo éstas últimas se hacen viejas. Y aunque algunas personas se piensen que los sueños se heredan, no es verdad. O al menos, yo no quisiera que fuera verdad. Quien transmite sus sueños a sus herederos, puede provocar que éstos pierdan la libertad. A todo. A acertar... o a errar. Qué mas da...

...después de todo, quien no persigue un sueño jamás podrá perseguir la felicidad. Aunque sea un sueño equivocado.

Aunque sea un sueño roto.

sábado, 27 de mayo de 2017

MALDITO CORAZÓN

Maldito corazón. Y, de camino, veo pasar la noche de refilón. Charlando, durmiendo, volando... sin demasiada imaginación. No vale esconder la cabeza como si fuera simple pasión. No vale, maldito corazón. Porque los miedos, miedos son, en forma de viento verde, castillos ambulantes y franca desesperación. Ese es un buen motivo, y también es una mala razón. ¿Cuántas veces soñé despierto sin cerrar los ojos de mi balcón? Demasiadas veces, diría yo, demasiadas veces, maldito corazón. Que las cadenas de un pasado ya no saben si lo son, y consejos no se dar sin escuchar, una vez más, a un maldito corazón. Puede que sea el mío... o el de cualquier otro. De color oración.

Pasa el tiempo sin saber cómo parar el reloj. Eso es lo que más duele. Escucho, y escucho, y no dejo de escuchar para, después, intentar llorar una rabia que se escapa como el grito en una jaula que parece volar siempre a mi alrededor. A veces es necesario plantarse y aceptar las consecuencias. El pasado no existe para lamentarlo a cada momento. No es su objetivo. Cada segundo es un momento nuevo que no va a volver a ocurrir; y de nosotros depende marcar ese segundo en un pasado digno o en un pasado para olvidar. No siempre tiene que existir un término medio.

El pasado existe. 

Aún veo a mi abuelo en sueños. Porque nunca se fue... como el pasado. Maldito corazón.

sábado, 20 de mayo de 2017

A NADIE MÁS

Siempre me pasa que no me acuerdo de los motivos sin pensar en los desperfectos causados en la perfección de uno mismo. Seguro que dirán que me cansé de amar. Uno no puede cansarse de algo que existe infinito porque, lo finito es, realmente, lo que no se puede contar. Justo ahí termina... sin mediar palabra. Es el término el que vuela por el aire sin dejar caer un suspiro al suelo. Aunque quisiera que mi suelo fuera mar. Agua azul o agua cristal. Por si no saben a qué ojo me tienen que mirar. Nunca fue suficiente cuando no quisieron escuchar. Y ahora, aunque quisiesen, además de insuficiente, es irrelevante. 

Dar amor es dar vida; y una de mis vidas casi siempre existe lejos de mi. Pero existe. Aunque tengan que pasar nueve días para comprobarlo. Digamos que forma parte de la libertad que yo quiero para ellas; me refiero a las vidas, y bueno, también al amor. Un amor libre seguramente sea el más sincero. De momento, de todas formas, no puedo hacer más. 

Me ganan en tiempo... por ahora. Porque es una victoria permitida y, por tanto, se podría ver como una derrota prevista. O tolerante. O permisiva. Y como no quiero usar la palabra egoísmo, no la usaré para hacer ver que una batalla no es una guerra. Tengo que luchar para que esa parte de mi pertenezca únicamente a sí misma, y a nadie más.

A nadie más. Aunque me cueste la propia vida... aunque nos cueste el amor.

sábado, 13 de mayo de 2017

AGUJEROS DE PAPEL

Todos merecen una segundo oportunidad; incluso uno mismo. Y, a veces, sólo nos queda confiar y confiar, y después, volver a confiar, aunque tengamos motivos más que evidentes para mostrar desconfianza. La verdad es que no tengo nada que perder, y sí mucho que ganar, y eso ayuda a generar confianza, que, con el tiempo, se transforma en esperanza. Es como caer por un agujero de papel... si rozas los bordes es fácil que se rompa la fragilidad del deseo de tener algo mejor. Siempre existe algo mejor; sufrimos cuando no lo conseguimos, aún sabiendo que está más cerca de lo que parece. El deseo gana a la pasión, y la ilusión se genera casi sin tener en cuenta la luz natural que atraviesa ese débil agujero, sea de papel, de cristal o de falsa vanidad. Esa es la salsa de la vida.

Tengo derecho a equivocarme. Me he equivocado tantas veces que la palabra inmune la tengo subrayada en mi diccionario. Alguna vez tendré que acertar, y si no lo intento ya me estoy equivocando. A posteriori puede que me de cuenta, una vez más, de que todo tiene un precio, todo acierto tiene un sacrificio y todo error una consecuencia. Pero al menos me equivoco yo, y eso no se puede reprochar a nadie, ni a la víctima ni al sufrido corazón.

Y si acierto, no os alegréis por mi... sino por ellas. Esa es la diferencia. Se merecen tanto lo mejor que merece la pena asumir que puedo volverme  equivocar. Tendré que asumir el riesgo...

...siempre es mayor el premio que un fracaso no reconocido. O eso intento...


sábado, 6 de mayo de 2017

ESCLAVOS

Lamentablemente, somos esclavos de nuestro pasado. Segundas partes nunca fueron buenas, sobre todo si nunca pretendieron ser segundas partes. Realmente, no sé qué pensar; quizá no pueda tener derecho a ciertas cosas por el simple hecho de vivir; o de haber vivido. No veo motivo para prolongar aquello que ni siquiera se tenía que haber producido. Sinceramente, no quiero nada de nadie, ni pretendo cambiar a nadie para conseguir algo que no existe ni en mi mente. Obviamente, fracaso cuando no consigo lo que quiero; supongo que eso nos pasa a todos. Pero un fracaso puede ser un triunfo cuando se consigue un respeto antes inexpugnable. Lo importante es sentirse protagonista, de una forma u otra.

Me duelen las comparaciones. Sobre todo, porque no se pueden evitar. Están ahí y estarán ahí por siempre. Pero más me duele que se haga uso de ellas sin motivo justificado. Es como regodearse en los defectos ajenos sin ver los propios. Está claro que tengo muchos defectos, pero ya ignoro si poseo alguna virtud.

Seguramente sea problema mío... no suelo prestar demasiada atención. Y ese error se paga caro, como todos.

sábado, 29 de abril de 2017

NADA A CAMBIO

A veces, la sensación supera la ficción y, por ende, también la realidad. No quiero imaginar cosas que no son. Después de todo, miremos donde miremos, el camino es siempre el mismo o, en el peor de los casos, similar. Pase lo que pase, uno no puede transmitir una sensación a los demás de aquello que no es. Debemos evitarlo a toda costa. Porque la primera impresión es la que queda, por norma general, y mostrar un sentimiento cuando se siente otro diferente no es solo malo para el receptor, sino también para el emisor. El cansancio se debe quedar en eso: cansancio. Y es comprensible desde el primer momento. Pero no por ello debe ser despreciable.

A partir de ahí, cualquier mensaje erróneo captado de forma no intencionada puede ir en contra de toda estabilidad. Últimamente me ocurre bastante; no podemos dejar que ciertos factores, sean externos o intrínsecos, con más o menos importancia, influyan en los hechos, que no en los actos, de quienes solo quieren ayudar sin recibir nada a cambio. Y eso debe estar fuera de toda duda. Lo siento; me siento perdido y con la estúpida sensación de estar haciendo algo mal... o peor aún: de no estar haciendo nada, porque tampoco sé lo que se espera exactamente de mi.

No merece la pena estar enfadado con uno mismo, sobre todo si no se intenta poner remedio. Esto nos impide ser felices con los demás. Y si se piensa que uno lo merece, quizá debamos pensar más detenidamente en si los demás lo merecen...

...probablemente no. 

La inocencia es lo primero que dejamos de lado cuando nos queremos poner la coraza. Al fin y al cabo, siempre existe algo de lo que defenderse.

sábado, 22 de abril de 2017

FACILIDAD DIFICULTOSA

El fracaso del incomprendido no es mayor que el del desdichado, del desafortunado o del que muestra demasiada autocompasión. Hay soluciones para todo y para todos, pero debemos huir de las que son temporales y de las que son atemporales, porque las primeras no duran para siempre y las segundas no tienen por qué ser eternas; son, simplemente, inconclusas en el tiempo. Todos los fracasos tienen el mismo rango, y todos persiguen el mismo objetivo; simplemente que fracasemos. El problema es que duelen más cuando somos conscientes de ellos, y entonces nos echamos la culpa de nuestros miedos sobre nuestros hombros, que saben lo que pesa un fracaso no reconocido.

No importa lo generosos que sean los demás para con uno mismo. Si algo lo veo mal, lo veo mal, y no hay más discusión. No importa que me digan lo contrario, y mucho menos que me lo demuestren. El esfuerzo es personal y, como tal, cada uno lo tiene que ver recompensado. 

Luego está la parte del quiero y no puedo. Querer ya es un buen primer paso, pero fracasamos cuando no podemos por motivos que, realmente, pueden ser fácilmente solventables; motivos evidentes que no queremos entender simplemente por comodidad. Desde mi punto de vista hay que ir siempre un poco más allá. Al fin y al cabo nadie lo va a hacer por nosotros y disfrutar mucho hoy puede tener sus consecuencias mañana mismo. El destino no avisa y la vida no está dispuesta a regalarnos más de un destino. 

Y, sin embargo, sigo pensando que lo difícil es rendirse y lo fácil es intentarlo. Y ya puestos, por qué no decirlo, lo verdaderamente extraño es intentar rendirse sin rendirse a hacer lo fácil, dando por hecho que no vamos a conseguir lo difícil.

Sí, es un poco trabalenguas, pero si lo pensáis veréis que no deja de tener cierta razón. Si no lo intentas tampoco te rindes... es que ya estás vencido.

sábado, 15 de abril de 2017

POR SÍ MISMA

Todo comienza cuando nada termina, y es que, a veces, por mucho que nos empeñemos, no podemos correr más que el tiempo y todo, absolutamente todo, se nos hace lento, muy lento. Y nada termina; por lo que todo parece tener un eterno comienzo. El problema no es uno mismo; o, al menos, no debe serlo. Y tampoco debemos empeñarnos en buscarlo donde no se encuentra. Todo suma, todo forma parte de algo más grande, superior. Nada es ínfimo en su concepto más íntimo. Hay tantas formas de mentir que necesitaría 100 páginas para enumerarlas. Quizá la primera y más obvia es la de ocultar la verdad... vale, no es una mentira en sí, pero tampoco es una verdad ni una promesa. Y no decirlo no lo convierte en cierto. De esta mentira hablaremos otro día.

La más detestable es la que desvía balones fuera de nuestro alcance o rango de acción. Me prometieron que no usarían la inocencia de la niñez para hablar mal de mi a quien, de verdad, no lo merece. Porque es la principal víctima. Pero ni siquiera eso entienden. Aunque no hablen mal de mi, hablan mal de algo mío. Lo sé porque eso, simplemente, se ve de una forma tan evidente como un liquido a través de un cristal. Es la mentira del cobarde, una mentira planeada de antemano y planificada desde el mismo momento en el cual se declara la intención de no hablar mal de mi... Sí, jamás hablará mal de mi, pero omite mi entorno, mi vida, mis sentimientos... mi yo.

Y entonces no se dan cuenta de que la primera engañada es aquella a la que dicen querer con todo su alma... Saben que es ignorante, por su corta edad, de la verdad que esconden. De lo contrario, la decepción sería demasiado evidente y la manipulación tendría que ser manejada con otras manos.

Lo que no saben es que a mi no me duelen las mentiras, porque son mentiras ya conocidas. El protagonista siempre se da cuenta de todo, como en cualquier guión de cualquier película en cierto modo previsible, como todo en esta vida. 

... y casualmente, el protagonista no deja de crecer, y de entender... y algún día lo entenderá todo por sí misma.

O aunque haya que explicárselo mil veces.

sábado, 8 de abril de 2017

CIELO ROJO

El cielo no soporta el dolor de los mortales. Para eso ya está el infierno, que bien podría ser un cielo de otro color. Los secretos se guardan en el azul infinito de aquello que jamás podremos abarcar en su totalidad. La utopía nos hace felices, y la ignorancia completa el estatus de las masas que siempre buscan una explicación para aquello que es probable que la tenga... o no. Siempre. O nunca. Sin excepciones. No podemos tener siempre licencia para enseñar aquello que no sabemos o para hacer creer aquello que no creemos... o al menos, que no creemos del todo. Obviemos lo sentimental, teniendo en cuenta que la juventud no se detiene a pensar en las consecuencias. Yo mismo fui joven; por eso lo sé. Las personas que queremos están en el sitio que queremos, sin tener que dar explicaciones de más.

Lo permisivo nos hace débiles, y la intolerancia demuestra un despotismo que es como todos los despotismos: injustificado. Pero ahí está, demostrando que la razón siempre se puede imponer de una forma u otra. Más, aún sabiendo que la infancia es fácilmente manipulable, la razón nunca se impone al desazón de lo inevitable.

Lo bueno es no es necesariamente lo mejor; sin embargo, lo mejor siempre es, cuando menos, bueno. Como el cielo color rojo. Dejémoslo en decente... 

No quisiera pecar de prepotente.

sábado, 1 de abril de 2017

ACTOS SIN NOMBRE

Hay lugares que sólo existen en ciertos lugares. Hay momentos que sólo ocurren en ciertos momentos. Momentos que son instantes eternos en los lugares en que te conocí, sin pensar demasiado en el azar de las luces que iluminan tus pasos. Y la mujer bella camina por el barrio bajo buscando el barco en el puerto de ese momento que la pueda llevar a ese lugar indeterminado por las mareas del amor; puerto sin vida, barco sin tenue o posible condición. 

Cuando tus dedos rozan las yemas de los míos, el corazón se detiene y la vida acelera los latidos del mundo. Bajas por el ascensor huyendo del grillo travieso que existe en cada esquina de un rostro que lo tiene todo, pero que no encuentra nada de pura casualidad. Son mis pasos los que buscan los tuyos, los que te ofrecen una mano donde buscar un apoyo cada día más innecesario. Las distancias no existen y los caminos sólo son cuesta arriba cuando los miramos con la vista; el horizonte lo vuelve todo plano. Y, ahora que miro hacia un lado, se me hace duro el deseo de una estancia en paz, sin dolor, llena de toda calma y ninguna flor sin color. 

La mala suerte no existe cuando la mentira forma parte de una pasión...

...y una pasión nunca puede ser una obsesión. Actos sin nombre dueños de tu decisión. Puro rencor.

sábado, 25 de marzo de 2017

AL VUELO

Hay días tristes y días felices, días importantes o intrascendentes, o simplemente hay días peores o mejores, sin más. Los días pasan y pasan y siempre estamos en concordancia con las pequeñas cosas de la vida que hacen que dichos días se puedan, algún día, soñar. Y no basta con soñar cuando cerramos los ojos para olvidar, sino cuando queremos tenerlos abiertos para poder, simplemente, recordar. Porque si no sueñas con la vida, la vida no va a soñar por ti, y si no te ríes de la vida, la vida se va a reír de ti. 

Pienso que los momentos buenos de nuestra existencia los tenemos que buscar, mientras que los malos momentos que nos regala la vida ya se van a encargar ellos solos de encontrarnos sin que tengamos necesidad. Esta mañana, cuando lloré, simplemente por recordar, busqué luego la risa para poder caminar de nuevo... y la encontré cuando miré el suelo y vi cada cosa en su lugar. Cacé mi sonrisa al vuelo cuando miré a los ojos de esa muñeca que aún está aprendiendo a andar.

Así que he decidido que voy a reír siempre después de llorar. De lo contrario, la vida estaría descompensada. Y yo no lo voy a tolerar. Sería injusto... 

...si las lágrimas no van al mar.

sábado, 18 de marzo de 2017

EL PESO DE LA CONCIENCIA

Todo en esta vida tiene un peso comedido. Sea del tipo que sea; sentimental, físico, psicológico o moral. Cuando entendemos que no podemos poseer nada sin tener permiso de lo ajeno nos volvemos incapaces de ver más allá de lo infantil, de lo básico; más allá, también, de lo innecesario. Algunas torturas empiezan con el peso de una despedida más bien indeseada. Es lo que ocurre cuando cogemos todo el peso de la conciencia. La doble moral no existe o, simplemente, se convierte en algo más que moral y poco menos que corazón sin compasión. Por eso, mis deseos, siempre van por ti. Bueno, por ella; o por ellas. Tuve una conciencia demasiado ordenada y nunca fue susceptible (me refiero a la conciencia) de perder la timidez. Mientras tanto, dejamos que vuelvan a mentir; las piedras no pesan demasiado en la conciencia cuando se ha perdido la consciencia del umbral de la necesidad.

Ese es el problema. A veces, uno piensa que lo único importante es la libertad; dejar que el prójimo sea feliz simplemente por ser como es. Tampoco hay que darle tantas vueltas a las cosas... es fácil, sencillo y barato. Las negligencias de algunos no pueden convertirse en aciertos para otros, y eso lo debemos evitar a toda costa. Que cada cual escoja el peso que quiere llevar.

Sólo el que no tiene conciencia piensa que la responsabilidad es siempre para los demás. Y que tire la primera piedra el que esté libre de carga...

...o de pecado. Lo mismo da.

sábado, 11 de marzo de 2017

DIEZ AÑOS

No tengo memoria a corto plazo; puede que la haya heredado de un pez. Diez años no son nada, pero también lo son todo. Hablo de diez por decir una cifra. Cualquier cifra reciente será siempre más corta que cualquiera de tu niñez. Todo va más lento cuando solo esperas seguir creciendo. De todas formas, la infamia dura menos aún. La cantidad de recuerdos no se puede enumerar; es como decir que los números no se pueden contar. A la hora de escoger recuerdos, nos vienen a la mente de cualquier edad, y eso es lo que nos hace diferentes. Las caricias de mi memoria no se pueden borrar; tal vez sea por que uno recuerda siempre lo que le trae paz. 

Decía una profesora de filosofía que tuve, cierto día, que somos capaces de recordar con todos los sentidos. Un alumno le discutió diciéndole que el olfato o el gusto no tienen recuerdos... la profesora le comentó que seguramente él podría acordarse de cómo huele una flor o de cómo sabe el chocolate. Más que nos pese, diez años pasan cuando la memoria no quiere olvidar los diez años anteriores.

La vida nos juega malas pasadas cuando quiere; los buenos momentos los tenemos que buscar nosotros, capturarlos con nuestros propios medios y guardarlos en bolsas de cristal para disfrutarlos cuando pasen diez años, meses, días...

...siempre que la memoria nos lo permita; claro está.

sábado, 4 de marzo de 2017

UNIVERSOS PARALELOS

Oídos sordos; o el arte de hacer como si no pasara nada cuando el hecho de disimular cuesta más trabajo que esconder el daño en sí mismo. Melodías en adobo, como dirían aquellos... melodías que siguen sonando para que bailen los mismos de siempre. Y es que, para tener lealtad para con los demás, pienso que lo primero es tenerse lealtad a uno mismo. Si esto no ocurre, obviamente, algo no funciona. Las decepciones existen todo el tiempo mientras las pensamos; las sorpresas, solo cuando ocurren. Siempre hay unas que superan a las otras, aunque a veces no importe el orden.

Nos damos cuenta de que la vida es demasiado corta cuando llegan fechas que, antaño, fueron importantes, dejaron de serlo y, en la actualidad, vuelven a cobrar protagonismo. Hace seis años, perdí un hijo. Ahora podría tener unos cinco años y medio aproximadamente. Y, realmente, no sólo me acuerdo de la fecha; también me acuerdo día a día. Si ese niño hubiera nacido, igual yo ahora no estaría donde estoy... quizá no hubiera nacido otra niña. Por eso, lo primero que haré cuando muera será preguntar por mis universos paralelos. Alguien ahí arriba los debe conocer...

Tengo lo que tengo, y ya lamenté lo que perdí. No hay que lamentarlo eternamente... porque seguramente, tendremos el resto de la eternidad para hacerlo. Por eso sigo sin creer en las fechas... no me hace falta que pase un año para acordarme de algo importante. Prefiero sumar días que no tengan números en el calendario.

Si tienes universos paralelos significa que, al menos, has vivido. Y eso ya es todo un logro...

sábado, 25 de febrero de 2017

DE DOS EN DOS

Aferrados a una silla para poder vivir. En sentido literal, y en sentido figurado. Comiendo y pasando sueño, mantenemos el culo en un equilibrio mágico, casi inexistente pero fijo, como si fuera perenne como las hojas caducas que no caen ni cuando el viento está en calma. Figuras imaginativas que danzan en la televisión que tenemos, siempre ignorada, a la altura de nuestra espalda. Casi ni sabemos vivir fuera de la silla, que respira oxígeno casi por tres. Es lo que tiene ser pobre: hasta lo más personal carece de nombre, aunque sólo sea en nuestra imaginación.

De dos en dos nos vienen a veces las cosas: ideas, sorpresas, regalos u objetos. Una nueva casualidad se apodera de nuestra vida, casi sin buscarla. Son ganas de complicar la existencia. Pero, una vez te acostumbras, seguramente hasta nos gustarán las ventajas que ello conlleva. Felicidades de dos en dos, con la mente en el futuro cercano para no olvidar el pasado que aún se aleja demasiado despacio.

De dos en dos caen las gotas de agua en la lluvia cuando nos fijamos solo en los números pares; la lluvia, las flores del árbol, las ganas o los trozos de vida en forma de años. Porque los años caen para algunos, mientras que para otros pasan. Siempre hay dos puntos de vista.

Felicidades, de dos en dos. Que el futuro de mi ángel encuentre el mejor pasado de su cielo... y también del mío.

sábado, 18 de febrero de 2017

INOCENCIA

Después de todo, todos volvemos a ir como la lluvia va al mar. La vida siempre tiene más de un sentido, pero nunca sabemos cuál es el mejor. Si miramos el horizonte, tierra y cielo se terminan juntando en un mismo camino. Y, aún así, son diferentes estilos. 

Jamás me imaginé a solas en la oscuridad con mi propia sombra, maldita, escondida en el filo de un cuchillo. Todavía sueño con vidas paralelas e imaginarias que podrían haber formado parte de un futuro que, al menos, en esta vida, no va a existir. No es el principio del final, sino el regreso a uno mismo, el regreso a la inocencia. Amor, devoción, sentimientos, emoción. Sin tener miedo a ser débiles ni a ser fuertes, siempre intento mirar en mi corazón. Ahí reside la inocencia.

El problema es que, mientras estoy soñando, también estoy durmiendo. Y no puedo dejar de lado una cosa para tratar de evitar la otra. Lo importante es reír cuando queramos, y llorar cuando debamos. Y no al revés. Ser uno mismo y no esconderse.

Creer en el destino. 

Sin importar lo que la gente opine, siguiente nuestro camino. Mi camino. No me rendiré. Le daré otra oportunidad a mis deseos de volver a ser un niño. Porque, a veces, el silencio debe ser escuchado.

Siempre intentaré volver. 

sábado, 11 de febrero de 2017

LUNA REGALADA

No somos hombres de acero ni mujeres de miel, con sombras de cuero ni lágrimas de papel. Todo es una dulce tentación. Más vale tarde que nunca. Y funciona. Ahora entiendo las cosas que nunca entenderé, por mucho que me esfuerce. Más vale una crítica a tiempo que mil reproches fuera de lugar... siempre y cuando la crítica sea fiel a sí misma, una crítica de verdad, sin desmerecer ni caer en los típicos tópicos. Hay dolores que nunca se van. Y la paciencia los mitiga, sobre todo si el yugo del amor ha cesado en su insistencia. 

Esta es la historia de un triste lugar donde la luna no se podía regalar. Con tantas razones que no se pueden contar, realmente. El tiempo pesa y no puedo olvidar que los días pasaban y se ocultaban sin preguntar. Pero la verdad es que no, que la luna no se puede regalar. Aunque lo intenten. Porque en la noche no tenemos lugar donde descansar.

No fue por falta de intentos, ya que nos sobraban las razones. Ahora la lucha es otra. La lucha pasa por tener la mente fría y el llanto escondido tras unas gafas de sol. ¿Dónde está? ¿Dónde va? No me atrevo a preguntar.

Me da susto. Como a ella...

sábado, 4 de febrero de 2017

CABEZAS DE DOBLE MIRA

Cabezones hay en todos lados. Personas con derechos, también. Aunque los más cínicos suelen ser, al mismo tiempo, los más cobardes. Es normal que luego sientan vergüenza de mirarte a la cara. Me alegra saber que no pueden dormir tranquilos. Yo no sé vivir mirando a través de la mirilla. Una vez más, como siempre, sólo queda esperar a que el tiempo ponga cada cosa en su sitio. Porque, queramos o no, el tiempo pasa y las cosas se sitúan en su lugar, mejor o peor, pero se terminan situando. Todos hemos soltado alguna mentira siempre que nos ha interesado. Pero no siempre la necesidad equivale al capricho. Allá cada uno con su limpieza interior.

A veces, el problema surge cuando no podemos distinguir entre los aciertos y los errores. A mayor probabilidad, menor margen de error. Maniobramos según nos interesa o, en algunos casos, según nos imponen los caprichos en nuestro cerebro. Después, más adelante, vendrá la necesidad, y será cuando nos acordemos entonces de los momentos pasados; un favor nunca puede ser una necesidad cuando no nos importan las necesidades de los demás. No necesito que nadie me entienda; con entenderme yo mismo, es suficiente...

...aunque otros se empeñen en lo contrario. Cabezas de doble mira.

sábado, 28 de enero de 2017

DESCARTES ERRÁTICOS

Vivimos en una época en la cual todo debe ser tenido en cuenta. Un error es un error, y un acierto es un error menos. Siempre tenemos que renunciar a algo que nos gusta para poder ocuparnos de algo que también nos gusta. Sólo nosotros somos capaces de definir la importancia de cada acción. Influyen todos los factores, desde el psicológico hasta el monetario. Y, si finalmente perdemos, lo reconocemos y a levantarse de nuevo. No todo deben ser obligaciones porque la vida sería como una obligación en sí misma, y debiera ser más bien un disfrute. 

Creo que a veces hay que tomar decisiones drásticas, y yo ya llevo algunas en mi vida. No sabría decir si me han ido bien o me han ido mal, ni sabría calcular un porcentaje aproximado. Las decisiones no dejan de ser aciertos o errores, y volvemos a empezar. Lo importante es pensar en las repercusiones de cada decisión. Quizá no sea una buena decisión para algo en concreto, pero seguramente que alguna ventaja tendrá cuando se decide tomarla.

A dónde no puedo llegar, no puedo llegar. No hay más. En este caso, elijo descartar lo probable para poder disfrutar de lo seguro. Además, lo probable no me garantiza nada...

... y lo seguro, me hace feliz. 

sábado, 21 de enero de 2017

PASO A PASO

Paseo por la ciudad de forma anodina, observando todo mi entorno. Camino con la cabeza bien alta, entre el bullicio del sonido de los coches que no tienen color ni sombra, escasos y vigilados por leyes a veces inventadas, otras veces insospechadas. Entonces, me pierdo, aprovechando cada ocasión para pasar desapercibido de la peor manera que sé. Mis zancadas son cortas y rápidas, y mis ganas de llegar escasas y desesperadas, como el que nunca espera algo y siempre lo encuentra. Oigo mi nombre y apenas tengo que esforzarme para girarme; nunca espero a nadie. El corazón esconde sus pasos allá donde la mirada no alcanza la vista de un simple mortal.

Mis zapatillas sólo siguen un camino; sólo o en libertad de pensamiento, reflejando todo movimiento en la realidad de la calzada. Las niñas no mienten... si acaso, pueden inventar argumentos disparatados en momentos de apuro; pero sin un guión definido. La luz siempre sigue el mismo camino y solo sabe viajar de una forma: en línea recta.

No tener fuerzas no significa no querer tenerlas; pero admitirlo, sería reconocer una derrota más que evidente, en la mayoría de los casos. Y, a veces, reconocer la derrota es peor que la propia derrota.

Aunque la derrota nunca llega para todos. 

sábado, 14 de enero de 2017

MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

Ropa sucia tras las cortinas de mi cama; eterno descanso, cariño completo que cura mi espanto declarado desierto. Noche húmeda con miles de estrellas, que si no, luego, no sueñas, ni pronuncias palabras inexistentes en tu fondo de armario. Ni amas. Porque no siempre se escribe mamá con dos diferentes palabras o de dos distintas maneras.

Las flores existen nos las regalen o no; existen las regalemos o no. No es lo mismo luchar por superarse o conformarse con una lucha por no hacer un ridículo que, a veces, parece evidente. Todos tenemos un estilo, pero no suele coincidir con el estilo con el cual nos etiquetan. Todo es etéreo, atemporal, en blanco y negro o gris natural, efímero, normal, pintado de cielo así, tal cual, con témperas de agua y papel de cristal. Así que, lo justo, es luchar.

El mundo es diferente a cada segundo que pasa; a veces, porque no siempre puedes mirarlo con los ojos abiertos; otras veces, porque los ruidos se solapan, los gestos no existen, los sabores difieren de color y los olores no se perciben. Pero todo es atemporal. Absolutamente todo. 

Y si no sientes, no existes. ¿O acaso existo mientras duermo? ¿Y tú? Seguramente, en nosotros mismos, mientras soñamos... pero el alrededor no importa... o quizá sí.

Pero no nos damos cuenta.

sábado, 7 de enero de 2017

MUJER FATAL

Un año pasa tan rápido como cualquier otro. Da igual si estás enfermo o moribundo, si trabajas o divagas, si vives en la infancia o la pubertad. Quien está muerto en vida no puede morir otra vez. Y eso se entiende o se presume de ello; ignorando, quienes hacen esto último, que cuando no hay calidad tampoco tiene por qué ser bueno que haya cantidad. Necios hasta la sepultura, aunque no llamaría necio a quien sólo alaba a su propia figura...

En fin; me gusta creer que cuando alguien muere conoce la verdad, la verdad verdadera, contada desde un lugar superior, por un ser superior, con un lenguaje superior. La verdad del pasado y del presente; el futuro no tiene aún verdad, pues no existe. Y ahí reside mi consuelo. Tengo la conciencia muy tranquila. Porque, aunque no lo crean, suele ser el menos culpable el que más sufre con las consecuencias de nuestros actos. El problema es que otros no respetan ni a los que ya no están entre nosotros. Si todavía estuvieran sabiendo lo que saben, sentirían vergüenza, mucha vergüenza, propio o ajena... pero vergüenza, después de todo.

Las efemérides llegan, queramos o no. Y después de un año, la verdad, siento algo de tristeza por lo que pasó en el día en que pasó. Lo que la vida te da, la vida te lo quita. Lo que a veces entregas, a veces lo recibes. Es muy fácil ir a misa con el abrigo de visón y estar libre de pecado a los pocos segundos de salir por la puerta a la luz de la calle...

Que cada cual saque sus propias conclusiones.