domingo, 31 de diciembre de 2017

UN LAMENTO MENOS

Nunca un abrazo dijo tantas cosas. No, este año no hay metas, ni objetivos cargados de nuevos y olvidadizos propósitos antes de que abramos los regalos de los Reyes Magos. Si es que tengo... porque tampoco es que pueda decidir el momento en el que los Reyes pueden entrar por la ventana. Lo único que termina es el tiempo. Termina el año... y si lo miramos desde otra perspectiva, a las 12 de la noche termina el día, casualmente la semana, el mes, y el año. Pero no creo que termine nada más. No se acaba la mala (o buena) suerte, ni terminan los plazos. No finalizan los tiempos secundarios, ni desaparecen la maldad, la ignorancia o los malos propósitos, ni lo cotidiano, ni lo ajeno, ni lo propio; ni lo bello o lo feo, lo pícaro o lo hermoso. Ni comienza nada, ni termina todo. Y si queremos que comience por coincidir con el año nuevo, volvemos a caer, una vez más, en el mismo error.

Sé que a veces no estoy a la altura, pero seguiré saltando para llegar a mis metas, y luchando por mejorar lo que tengo y lo que quiero conseguir. Las derrotas de algunos siempre serán las victorias de otros, y cambiando de año no ganamos nada. Sólo edad. 

Gana la de siempre. La nostalgia y la envidia de tiempos pasados que ya no volverán. Y ahí perdemos todos. El 2019 me dará la razón; mientras tanto, celebremos lo que podamos, y no sólo un fin de un algo llamado año pero que podría ser un sueño. O un lamento...

...lo que más nos duela. 

domingo, 24 de diciembre de 2017

ANHELOS DE MUERTE

Aquél día desperté de madrugada, tan temprano que aún era de noche. Lo recuerdo porque me asomé a la puerta de la cocina y allí estaba mi madre, cocinando, mientras la luz de la noche atravesaba la puerta que daba al patio. No me acuerdo si era 24 o 25 de diciembre. Y ya está. No recuerdo más de aquella casa, ahora inexistente. No recuerdo qué cenábamos, qué hacíamos o qué hablábamos. No recuerdo quien iba o venía, ni quien hacía la comida; ni la gente, ni la familia, ni la calle o los petardos sin sonidos ni envidia. Empiezo a olvidar incluso hasta mis propios recuerdos, así que no me voy a poner a intentar recordar mis inesperados olvidos. Ahora me viene a la mente un salón en exceso adornado. Siempre le gustó a mi padre. Y una cama de matrimonio repleta de juguetes, hasta la más lejana de sus esquinas. No necesito saber nada más; tampoco quiero...

La Navidad no existe. Sólo son recuerdos para los mayores, y deseos para los niños. Y claro, duele bastante. Los esfuerzos, a veces, son en vano. Hubo una vez un niño que buscaba las luces y los ruidos por cada rincón, que jugaba y soñaba con el corazón, que corría, reía y cantaba esa molesta canción que inundaba la casa, la calle, el cole, la vida, la iglesia... el interior...

...pero siempre, siempre, te haces mayor. Cada vez más mayor. Navidad sin hijas, sin celebración, despiertos de sol a sol, de luna a penumbra, frías, sin amor. Distantes. Solitarias. Viejas. De sangre enfrentadas y de miedos sin temor. Independientes. Sin luces, sin calor... Pero hay que saber comportarse. No quiero recuerdos recientes, ni espero ilusiones que cubran mi rostro de un mundo mejor.

Porque la Navidad no existe cuando te la roban por todos los costados. Con lazos quebrados y sacrificios de amor que discuten, discuten, discuten... 

...y siempre traen anhelos de muerte que jamás quisieron verte tras rezar por mis abuelos que vieron su último amanecer un día... sí, exacto. Un día de Navidad.

Esa que no existe.


sábado, 16 de diciembre de 2017

LO IMPORTANTE ES LO QUE IMPORTA

No podemos cambiar actitud por aptitud. Y sí, seguramente sea necesario ser apto para ser bueno, en el sentido de útil del individuo, sin pecar de precavido ni carecer de habilidad alguna. En algunos casos, el nivel no llega al lugar deseable, por mucho que lo intenten. En otros, se desbordan las previsiones y el orgullo hace acto de presencia adueñándose de todo cuanto puede. Hasta que no rocemos con los dedos lo que es seguro, no podemos dar nada por hecho. Todo esto se aprende, pero, aunque parezca contradictorio, seguimos siendo confiados. Craso error del ser humano. O simplemente de algunos. Sin crear obviedades ni salvar distinciones. El futuro se construye, y el pasado se olvida excepto si lo necesitamos consolidar. ¿Para qué? Para construir el futuro.

Sin embargo, la ingenuidad se debe de llevar en los genes, porque sigo sin adquirir experiencia en asuntos realmente importantes. Y lo importante es lo que importa; mientras, lo no importante solo importa a quienes no dan importancia a aquello que te permite construir el futuro anteriormente mencionado. Parece complicado de entender, pero es sencillo.

Basta con vivir y ser feliz con el día sin preocuparse demasiado de un futuro lejano, pero preveyendo, hasta cierto punto, el presente continuo y el futuro a corto plazo. De otra forma, dejaríamos todo al azar y tendríamos que improvisar demasiado.

Reconozco que a veces me equivoco con algunas personas que prometen mucho cuando no tienen nada en los bolsillos... ni siquiera tienen pena. Pero así somos los ingenuos... cargados de sueños que quieren ser ilusiones, o al revés.

Con, al menos, la esperanza de cambiar. De encontrar siempre algo mejor. Y por ese camino seguiremos... aunque tenga muchas curvas.

sábado, 9 de diciembre de 2017

ASÍ SOMOS

Así soy yo. Miel de limón, mostaza caramelo que pasea por el cielo sin brillo, sin dolor, como un reguero de amor que me mató sin mirarme, saboreando... tu canción. Destinos desiertos de prisas y zancadas inquietas de amargor. Así eres tú. Todo dulzura cargada de razón, mente, pasión, nubes en mi corazón, sentido de mi rabia y casualidad de mi oración. Te busqué en otro mundo y allí, allí mismo, encontré tu don. Así somos, cambiantes como mareas caminando por ese callejón... Ese que tanto conoces, empinado, bañado en oro y sol cuando el verano amanece por las ventanas de nuestro balcón.

No me gusta que me llamen amor. Llámame cariño, vida, llámame "chiqui", o búscame un color. Llámame como quieras, pero llámame... Que ahí estoy yo. Y no pulses el botón de apagar los sueños; que los sueños, sueños son y no tienen duración, se bajan de la cama y corren por el pasillo golpeando el frío suelo con el miedo y la pasión.

Así somos. Poseedores de pequeños sueños compartidos sin penas rotas ni grietas que se abran paso en la vida o en la flor.

Así somos los niños. Como tú; como yo.

sábado, 2 de diciembre de 2017

VIEJOS PASADOS

El pasado siempre será viejo. Porque lo nuevo, o es actual, o deja de existir en cuanto deja de ser nuevo. El pasado nos juzga, nos miente, nos delata... nos convierte en una especie de pseudo-autómatas que nos obliga a repetir, a imitar, o a igualar hechos y actos que una vez fueron erróneos y el resto del tiempo, según quien mire, pueden parecer acertados, aunque nos cueste admitirlo. El pasado está todo el tiempo convirtiendo en una encerrona tras otra cualquier motivo del presente que carezca, precisamente, de motivo. Nunca mejor dicho. Y, como pasado que es, lo odio; por los cuatro costados. Mide nuestra inteligencia emocional y convierte el presente en una rutina no deseada. Esto, desgraciadamente, es así. Luego está la gente que vive demasiada anclada al pasado o la que se desprende del mismo como quien pasa la hoja de un libro sin leerla. Lo complicado, como siempre, es encontrar el término medio. Podemos pasar toda una vida buscándolo y convertir nuestro presente en un pasado aburrido y obsoleto. Tal para cual.

Necesitaría todo un libro para explicar todo lo que cambiaría de mi pasado. No es arrepentimiento, no; es, simplemente, falta de madurez, supongo. Lo que hice mal hubiera querido hacerlo mejor, pero no supe. Tampoco es el momento de lamentar. Lo que hice bien también hubiera querido hacerlo mejor, más que nada porque eso es lo que aumenta la madurez de la persona; nunca estar satisfecho de lo que se hace, sabiendo que siempre se puede mejorar. Es lo que se llama experiencia. Lo que no puedo es imitar todo el rato mi comportamiento para agradar a mis compañeros de vida por el mero hecho de que siempre hubo un pasado mejor. La vida junta manos y crea vínculos conforme avanza, sin mirar la ventana que apunta a su retrovisor. Siempre avanza hacia adelante. 

Lo siento en el alma. Echamos de menos los momentos inolvidables, tanto los que quisiéramos volver a vivir como los que no quisiéramos ni recordar. Echamos de menos el pasado porque sabemos que no volverá. Envejecemos. Y no queremos envejecer... por eso echamos de menos, para bien o para mal. Pero la persona ligada al momento, realmente, si no me aporta nada, me es totalmente indiferente. Otra cosa es que me crean o no, pero bueno... eso ya no depende de mi. Así que no es algo que eche de menos, la verdad.

La vida olvida su pasado. Nosotros no. Ese es el problema.

sábado, 25 de noviembre de 2017

TRES LUCES

A veces pienso, luego no siempre existo. Lo bueno de ser uno mismo es que solo yo me puedo entender. Lo malo es que solo puedo demostrar mi verdad ante mi. De los demás solo puedo esperar que me crean o no, que confíen o no, que me quieran o no. El problema de todo es que uno nunca sabe cuándo lo va a hacer bien, sin caer en el error de hacerlo bien por el simple hecho de que nos acaban de decir que lo estamos haciendo mal. Quizá tendría que haber esperado a que dejara de doler... pero hay cosas que duelen siempre. Como dije antes, acertar el momento es lo difícil. Lo fácil es aparentar. Dicho esto, alma mía de sangre y calor, quien me entiende sabe donde escondo la ilusión y el amor, y me visto, de hielo, para abrigar a un pequeño corazón que a veces olvida el miedo, pero que nunca, nunca va a olvidar el temor.

Tengo que confesar que nunca podré agradecer todo lo que recibo de más en mi vida, que es mucho. También intento dar yo todo lo que puedo, pero existen límites, para todos y para todo en esta vida. Más sentimiento que pasión, podría decir. Porque lo material es tangible, y como tal, con el tiempo, se deteriora. El olvido del sentimiento no envejece cuando veo pasar los segundos de mi reloj.  En fin...

Para ser sincero, con la mente me expreso con unas palabras y con las teclas me salen otras, aunque el significado se puede asemejar... o al menos, lo intento en la medida de lo posible. Sé que nunca voy a ser lo suficientemente bueno para nadie, porque aún no he conseguido ser lo suficientemente bueno para mi. Pero sigo en el camino, y eso es lo que importa. 

Cualquiera de mis tres luces me ayudará a no perderme.

sábado, 18 de noviembre de 2017

TRES AÑOS Y UN DÍA

En el ámbito global de un mundo centralizado, donde el número tres resulta ser el favorito de un servidor, cuando hablamos de tiempo, sean horas, segundos o meses, cualquier número resulta irrelevante. Lo es tanto en cuanto que no deja de ser menos cierto que un número jamás puede medir un tiempo transcurrido si pensamos dicho concepto como demasiado abstracto. Lo que para algunos puede parecer corto, para otros se les puede hacer eterno. Hablo, evidentemente, de intervalos de tiempo. Aún recuerdo aquél día en que me casé cuando, antes de entrar en el banquete, se me acercó mi ex cuñada, hermanísima de la novia, y me advirtió del cuidado que yo debía de tener para no hacerle nada malo a su querida hermana, mi recién nombrada mujer. Sí, luego comentó que no era más que una broma, pero ahí quedó dicho. Lo que no recuerdo es que alguien de los míos le dijera algo similar a la que ahora es mi ex...
Hace tres años y un día que tuve que dejar mi casa. Huyendo como un criminal, pensarán algunos... o para salvaguardar mi integridad, como me gusta pensar a mi, tras una amenaza de mi ex con denunciarme por maltrato. Es una pena que la hermana de mi ex no la advirtiera a ella misma; se ve que algunos piensan que siempre son ellos los buenos y todo lo hacen bien. No sé qué es lo que me ocurre con el número diecisiete. Un diecisiete me marché de casa. Mi madre (y mi ex suegra) cumplen un diecisiete, y me tocó dicho número en la calle donde viví hasta que me marché, sin abandonar esa hipoteca gratuita ya para algunas que, casualmente, también firmé un diecisiete. Todos de diferentes años y meses, pero no dejo de pensar en esta curiosa casualidad. Y todavía no ha terminado este dos mil... diecisiete...
Aún quedan cosas por demostrar, pero no me voy a esconder porque no tengo nada que ocultar. Todo lo contrario. He pensado enseñar la verdad de todo lo que ocurra. Y no es una amenaza, sino una realidad. Porque el tiempo dirá quien es digno de arrepentimiento y quien es nulo en verdad. Porque marché sin olvidar, recordando mis defectos y anotando mis virtudes en una libreta llamada libertad. No me van a callar. Pero sumemos uno al diecisiete y añadamos el mes de abril para pasar página y cumplir años que me permitan seguir olvidando.
Algunos acusan de falsos sin demostrar... otros simplemente demuestran la verdad. Y verás los sonrojos en el rostro de la mentira...

sábado, 11 de noviembre de 2017

LA LADRONA DE SUEÑOS

Tristezas en el mundo hay infinitas. De todos los olores, mezcla de pasión, sentimientos inclinados sin odio ni razón. Talentos llenos de miedo; tesoros sin roja flor. Las tristezas adornan nuestras vidas y las cogemos con resignación. Pero uno termina pensando y llegando a la conclusión, sea del tipo que sea, sin alivio, sin dolor. Y con tristeza se asumen las cosas que, sin remedio, tristes son. Siento que mi hija no es libre y esa es la gran tristeza de mi corazón. Porque existe la discriminación, sí, esa que abusa de la falsa igualdad que venden por doquier en la esquina de cualquier papel. 

¿Dónde está la libertad de un niño que no puede elegir con quien quiere estar? Aunque no sea racional. Aunque sea desigual. Porque puede ser que mi hija, aunque desconozca los motivos, revela los deseos y sueña con vivir. Y no hay mucho más que explicar. Pide lo que quiere, y eso, para mi, es suficiente. Aunque no sea racional con lo que pide ni consecuente con lo que la situación acarrea.

Reconozco que mi ex tiene toda una vida de adjetivos calificativos que podrían ser dueños de su poco saber estar. Pero el principal, para mi, es el de ladrona de sueños. Y eso sí que no se debería permitir. 

sábado, 4 de noviembre de 2017

VÍCTIMAS INDIFERENCIADAS

Si nos fijamos en los detalles, nos daremos cuenta de que no podemos estar en todo. Siempre hay cosas que se nos escapan. Suena a contradicción, pero es una norma en toda regla. Hay quien quiere estar, y hay quien está sin querer. Después de todo, nada es lo suficientemente grande como para escapar sin saber que necesitamos escapar. Porque algunos lo saben, pero otros lo ignoran. Las casualidades existen, pero no se producen cuando queremos, sino cuando surgen, así, sin más. Más desea volar el que tiene alas y no le responden que el que carece de ellas y tiene la mente lúcida. 

Algunas vidas no nos importan en absoluto, aunque se empeñen en ello. Otras, sin embargo, entran en el entredicho de lo susceptible. A veces dan pasos que interfieren en vidas ajenas y, a su vez, inocentes. La risa proviene del más allá cuando la sonrisa permanece lejana y escondida en la rendija de la soberbia. Por eso no siempre sonrío cuando se ríen de lo que ni ellos mismos entienden, ni río cuando veo sonrisas carentes de personalidad. Algunas, y hablo en femenino, tienen el ego tan subido que no necesitan trampolín para darse besos en su propia mejilla. Mientras exista la demagogia como arma sexista jamás existirá la igualdad entre personas. El sexo no determina al asesino, y la propia ley se suicida cada vez que un inocente muere. El problema es que sigue habiendo mucho odio al género masculino y mucha hipócrita que se aprovecha de ello. Y mucha manipulación, muchísima. Es el motor del sistema que lo mueve todo: esconde lo que no interesa y tergiversa lo que interesa para que parezca más real... o menos real. Al gusto del consumidor.

Para todo hay distancias y distancias; Burgos está a la misma distancia que Cuenca... sólo hay que saber calcular la fuerza según la dirección donde queramos dar la patada. Bueno, no tiene por qué ser una patada...

sábado, 28 de octubre de 2017

COBARDE HASTA EL FINAL

Esta semana aprendí a olvidar cuando, sentado en el banquillo, recordé que la verdad se puede esconder tras una máscara que la justicia se encarga de maquillar. Mentiras y tiempos muertos, caras llenas de suciedad y nervios, muchos nervios por un temor justificado: la justicia está tan ciega como la vara de medir verdad. Allí sentado pude comprobar que no han perdido ni un ápice de cobardía, esa que usaron para camuflar una realidad que día tras día se hace patente en una forma de caminar, mirar, sentir, llorar, abusar, mentir, estorbar, susurrar, engañar y manipular. Nada de eso ha cambiado, y no creo que vaya a cambiar. En este juicio llamado vista aprendí muchas cosas más, como que los abogados buscan cualquier letra bis de cualquier punto bis de cualquier artículo bis de cualquier ley escondida en un cajón para intentar desmontar lo que la razón entiende. Aprendí que no son capaces de mirarme a la cara, que la escasez de vergüenza la llevan de bandera y que los argumentos brillan por su ausencia amparados en recónditos apartados de leyes que, esta vez sí, puede que den razón, pero carecen de toda lógica en el ámbito jurisdiccional. 

Finalmente, vi cómo engañaron a todo ser razonable que intentó negociar, con falsos acuerdos e intenciones de buena fe. Esto no quise aprenderlo... debes tener el título de ruin para poder hacerlo. Y ahí la justicia cayó en su propia trampa, ampliando un plazo que nos llevará, con toda seguridad, a una nueva vista seguramente más radical, sin medias tintas y donde todo puede pasar.

Pero, ¿quien dijo miedo? A mi se me está quitando el miedo hasta a volar. Volemos, pues, y veamos desde el cielo si la ley es justa o, simplemente, si la justicia es legal. Porque hay quien mira de frente... y hay quien no se atreve ni a mirar. 

Que cada cual elija su bando.

sábado, 21 de octubre de 2017

VIDA, LUCHA, PASEOS... Y MAR

Volvamos la vista atrás. Relojes perdidos sin tiempo para buscar. Una boda no marca una vida; una vida no marca el final. Supongamos no haber vivido bajo ese yugo de cristal. Supongamos caminar. Supongamos que mis pies pisan un viento suave que ha olvidado cómo volar. Paseos largos junto al río, hojas de otoño aisladas por el sol; sonrisas de nube y lágrimas de azúcar con luces en blanco y negro de tonos grises multicolor. Recuerda: sólo estoy echando la vista atrás. 

Quien me conoce sabe cuál es mi forma de actuar. Cuál es y la que siempre será. A veces, uno se cansa de esquivar, de apartar el dolor de mi lado, de pasar rozando los flancos de la superficialidad. Pero eso sólo pasa a veces; el resto del tiempo, la vida me enseñó a luchar. Nadie permanece impasible, estanco en la obviedad, pasivo en la calma del tiempo que siempre, queramos o no, nos va a cambiar. Yo aprendí a hacerlo. A cambiar. Sé que es difícil, que cuesta, que la fuerza no siempre basta y la franqueza traiciona a cada paso que da... pero no voy a hacer encaje de bolillos para tener que firmar la paz. 

Que lo hagan otros. Las personas nos cambian. La vida nos cambia. Es cierto. Yo aprendí a luchar, y en poco tiempo, la verdad. Hay quien dice que no nos reconocen, que hemos cambiado para mal, que antes éramos de otra forma... esos, esos son los que no saben ver que la vida nos enseña a evolucionar.

Y ellos son los incapaces en evolucionar. Rebelde sin causa, no te olvides de nadar, pero antes... tírate, tírate al mar. 

sábado, 14 de octubre de 2017

VULNERABLES

Rayos al aire. Sueños en el cielo que llevan al subsuelo el color de la oscuridad. Esperanzas disueltas o culpas desiertas. Escoger no es lo mismo que elegir, pero a veces las diferencias son demasiado sutiles. La lucha verdadera nunca es por nosotros mismos, sino para con los demás. Sobre todo, aquellos que nos necesitan de verdad, dependientes sin pregonar e inocentes por obviedad. No sólo los fuegos son artificiales. El honor y la fuerza pueden serlo por igual, dependiendo de la conciencia de cada uno. A veces, la mejor solución para arreglar el mayor de los problemas puede ser aludir al sentimentalismo. No es necesario definir de qué tipo. Pero esto sólo ocurre a veces...

La mayoría de las veces somos débiles, vulnerables ante el adversario, que nos conoce bien y que sabe aprovechar nuestros defectos, anulando nuestras virtudes. Una debilidad que nos hace sentir el fracaso en nuestra piel y el olvido en nuestro corazón. Pero hay quienes no tienen corazón, por lo que el olvido cae en el olvido, valga la redundancia, y así sucesivamente, palo tras palo, dolor tras dolor, infancia maltratada cual problema sin solución.

Lo mejor que le podemos dar a un niño son los recuerdos. Afortunadamente, cantidad no es mejor que calidad. Cantidad es lo fácil, sobre todo cuando juegas con ventaja. A buen entendedor...

sábado, 7 de octubre de 2017

RECUERDOS Y AGUA

Nos sobran los motivos y nos faltan las razones; aunque creo que esto ya lo dijo alguien antes que yo.  Existe un pedestal que gobierna ciertas mentes de personas que se creen superiores, incluso divinas, diría yo... pero no ven que dicho pedestal lo tienen encima de la dignidad. Y siento tristeza por ello, y por todo lo que arrastra. No hay nada de malo en mendigar, salvo que forma unos prejuicios vanos de conciencia y que, a veces, no me impiden pensar el antes y el después. Es increíble comprobar que el orgullo nos pone una zancadilla tras otra para acabar, finalmente, fregando suelos o limpiando mierdas. Porque, después de todo, no vale nada el que vale mucho pero no sabe demostrarlo. Y esto es algo que no es ajeno a nadie.

El agua limpia y purifica, humedece la maldad, moja nuestros labios cuando no quieren ser besados y seca nuestra piel actuando con frialdad. Después de todo, no somos más que recuerdos y agua. Grietas y cristal, dibujos en los bordes de un espejo, caminos de trapo viejo que secan mi lengua con sal, siempre racional, sin reflejo, una veces casual y y otras, circunflejo; ya me da igual, no lo paso tan mal con cara de perplejo. Porque si quieres llorar... llora, que yo te dejo. 

No olvido que los recuerdos son de agua... y a veces, nos salen por los ojos. No, no olvido.

Ni me quejo. Tal cual.

sábado, 30 de septiembre de 2017

OJOS EN EL CIELO

Pongo los ojos en el cielo y no alcanzo a ver el infinito de tu sonrisa. No, no los pongo, la verdad. No me alcanza la vista. Ni es fácil disculparse ni lo es el darle la vuelta a una situación que ya es irreversible, se mire por donde se mire. Últimamente, coger el coche y hacer trayectos de diez o quince minutos me sirve como vía de escape. Pongo la música y observo la vida pasar a cada lado de mis ojos. No puedo tener los ojos en el cielo y en el suelo a la vez. Importan las personas, y no las cosas. Importa la intención, y no la mala intención. Importan las ganas, no las palabras. A veces me siento como quien da limosna al mendigo y recibe insultos por éste porque la limosna le parece insuficiente. Demasiados momentos juzgados cuando, precisamente, momentos es de lo que menos dispongo en estos tiempos en los que todo lo que importa son las prisas... y nunca las pausas.

Necesito parar y descansar. Y estar cinco minutos mirando al vacío, ya que no puedo tener ojos en el cielo ni oídos pensando siempre en escuchar el mentidero. Siempre he pensado que es mejor algo que nada... aunque a veces es mejor nada que algo mal hecho. El problema es que la gente confunde lo que está mal hecho con lo que esta incompleto. Eso es lo que hay que valorar, y si tengo que dar mil pasos y hoy puedo dar uno... pues eso, que me queda uno menos. Y al menos, he conseguido avanzar.

No reprocho nunca nada a nadie. Para eso tiene cada cual su conciencia. Hay días en que la tristeza lo supera todo, y los sueños dominan la razón cuando nos permiten soñar lo que deseamos soñar. Pero no tengo ojos en el cielo que puedan compensar, de alguna manera, el hecho de poder olvidar una vez más que me quedan veinte días para volver a compartir sueños con ella.

Es otro ciclo de una vida que no dura lo mismo para según quien lo plantee. 

sábado, 23 de septiembre de 2017

LATIDOS PERDIDOS

Leí hace poco, no recuerdo dónde, que una persona se come una media de diez arañas a lo largo de toda su vida mientras duerme. No porque quiera comérselas, sino porque la araña entra donde no debe... No sé si esto será cierto o no, pero viene a demostrar que las cosas pasan casi siempre cuando no nos enteramos. No importa que durmamos o no. Pasan y punto. Luego, cada uno decide cómo le afectan. Odio la perfección. Debería estar prohibida en la mayoría de los casos. La debilidad que algunos muestran exteriormente compadece la fortaleza interior, pero esto no siempre tiene por qué ser así. Puede que yo no llore, o simplemente, puede que no me vean llorar. Eso no me hace inmune a la erosión de los acontecimientos que incumplen sus promesas. Siento, sufro y padezco, como todos. Y cometo demasiados errores al esforzarme en buscar la perfección...

No es mi estilo hacer algo mal porque sí, porque me da la gana. Existen demasiadas incompatibilidades cuando una tarea tiene simplemente más de una forma de ser realizada. La rapidez aumenta la probabilidad de errar, mientras que poner demasiada atención aumenta la probabilidad de no rendir. Y, como siempre, este es el enésimo dilema. No juzgo lo que hacen los demás, así que no puedo encontrar defectos ajenos en mi, que seguramente los habrá... pero, simplemente, los ignoro.

No es maldad, es otra cosa, llamémoslo desconocimiento, ganas de complacer o mera intención desinteresada. Pero no suele salir bien; lo sé porque, después de todo, soy como los demás. Todo me afecta como al que más... pero no lo aparento. ¿Y qué? De todas formas, como dije una vez, siempre nos juzgarán por nuestros errores. Aunque sólo tengamos uno y nuestros aciertos sean miles. Pero claro, éstos no pueden ser reprochados.

Cada latido que pierdo es una lágrima que guardo en mi interior.

sábado, 16 de septiembre de 2017

DESCARO

Todo lo bueno tiene siempre algo malo. Sin embargo, no ocurre en el caso contrario. Conceptos como estos hacen que crea en el desequilibrio de la vida; así la muerte se asegura una paridad perfecta. Cuando no pensamos en los nuestros demostramos poco amor hacia nosotros mismos. No lo digo por mi... aunque nadie es perfecto; espero no cometer errores por no meditar mis propios consejos. Y aunque lo diga mil veces, mil veces tendré que tener cuidado. Muchas veces, la excusa perfecta suele ser también innecesaria. Basta cualquier excusa para explicar lo que no tiene lógica, lo que tiene razón, incluso lo que no tiene sentido.

La legalidad es tan ilegible como ilegal en cuanto buscamos la trampa para hacerlas de tal forma. Siempre existe más de una frontera, dual, como dos caras y más de tres rostros. No podemos hacer nada para cambiarlo... depende del lado donde nos encontremos, puede ser de una forma u otra. 

Me extraña que a veces no sepamos hacer algunas cosas y otras veces hagamos los que nos da la gana. Es curioso, cuanto menos, que lo primero suela ser, por lo general, más fácil que lo segundo. Aún así, hay sonrisas de muchos tipos, y algunas son más descaradas que otras. Esto es inevitable. El descaro suele reinar en muchos aspectos de la vida y resulta ser esencial cuando precisamos de ello. Otras veces, resulta ser inútil a casual, como mera coincidencia.

Lo que no entiendo es la impaciencia de algunos... y la mala leche de otros. Aunque ambas cosas son compatibles.

Por desgracia.

sábado, 9 de septiembre de 2017

EN DESVENTAJA

Ni oficio, ni beneficio. Ni todo, ni nada. O, mejor dicho, cuando el diablo mata moscas con el rabo, es porque se aburre, ¿no? O no era así... creo que me estoy haciendo un lío. No importa. Comprar la razón de una mente que no entiende es fácil; bueno, sí que entiende, pero sólo de lo suyo, no de los demás. La vida alegre, el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Aquí sí que he acertado. No quiero ser odiado por eso, y mi trabajo es conseguirlo, de algún modo. Conseguir quitar la venda que algunas personas usan para tapar los ojos de quienes aún no saben que tienen ojos. Yo quito la venda, ellos la ponen. Triste destino el que tienen asignado algunas personas... pero no los compadezco: la verdad, no dan para más.

Mientras veo la verdad, por el camino lloro, no sin cierta dulzura, ríos de agua limpia de mala conciencia. Lo inevitable no se puede evitar. Cada cual tiene su versión de lo que es mejor, y también de lo que es peor. Como dije antes, yo no pongo vendas en los ojos; prefiero quitarlas. Pero no tengo espadas afiladas de frío acero y templado amargor, ni escudos que puedan tapar las flechas que me disparan, por lo general, a matar. El tiempo siempre otorga ventajas, y el mío siempre es más pequeño que el de mi rival.

Siempre diversión no puede ser bueno. El equilibrio debe ser equitativo y la duda, irrelevante. La tolerancia debe ser compensada y el aburrimiento bien administrado. Por mucho que me esfuerce, si siempre se obtiene todo, el único camino que se podría entender sería el del capricho. Y el tiempo aún no está de parte de nadie, pero que todo llega es tan verdad como que todo acaba. Así que, en cuanto a tiempo, estoy en desventaja.

La buena noticia es que aún no hemos terminado, y no lo digo yo... lo dirá el tiempo.

sábado, 2 de septiembre de 2017

UNA VIDA ANÓNIMA

Nos gusta vivir al margen de la ley, pronunciando palabras visuales que traicionan lo miserable y dejan ver hasta por la tela más transparente cuán cobarde pueden ser unas letras que sólo tienen sentido cuando se unen para asustar, que no para amenazar. Más me vale equivocarme aunque no quiera tener razón, ni en esta vida, ni en las que nos queden por vivir, que algunos dicen que es, al menos, una. Y es que en eso consiste la traición, y por algún lugar, sitio o momento hay que empezar; y cuando empiezan por uno mismo... malo, malo. Al menos, yo pienso mal. Me consta que otros ni piensan.

El acto más cobarde siempre será el mismo. No importa lo avanzada que esté la tecnología. Tirar la piedra y esconder la mano es algo que siempre sabremos hacer bien... porque ser cobarde es fácil, sobre todo si lo llevas en los genes. Si lo llevan en los genes. Y me consta, porque conozco a la gente justa y necesaria para que me conste. No hay más.

Después, cuchichean, se tapan la boca con la mano para que no se escape el veneno de un aliento que mataría únicamente al más débil. Porque fuerza demuestran poca. Y se ponen la piel del cordero de un color verde, por ejemplo, que así parecerá que siempre busca la esperanza y que la culpa nunca, nunca, nunca, es propia. Siempre ajena. Como la vergüenza que demuestran ni tener, siempre buscándola por los suburbios de la dignidad. 

Insisto en que todo se termina sabiendo. Lo que no conocemos es el cuándo. Así que yo seguiré esperando el cuándo mientras otros aún esperan un por qué... pobres ignorantes. Hay cosas que las mentes primitivas jamás entenderán...

... y estas a las que me refiero son muy, pero que muy primitivas. Porque nadie las conoce. En plena extinción. Anónimas, sin más. Simplemente anónimas. Y alguien anónimo no es nadie para mi.

Ni para nadie. 

Hasta que mueran en sus propias lágrimas. Incluso así seguirán dando pena mientras buscan la vergüenza metiendo los dedos en su propia mierda.

En su propio honor. Ningún honor.


sábado, 26 de agosto de 2017

EL CIRCO DE LOS HORRORES

Había una vez un circo que de pronto se llevó la imaginación. Tenía payasos que inventaban mentiras con el corazón, sonrisas amarillas flagelantes de dolor y muestras de cariño bajo un sombrero frágil y sin color. Entonces llegaron los niños, y los gritos, y la simple ilusión, la diversión y la fiesta... y el agua, y las lágrimas, y la lluvia que siempre oculta nuestro sol. Y el circo naufragó; y se marchó para no mirar atrás, para no volver, para olvidar las sonrisas de los enanos y la flor. Hubo quien se negó, quien confió en la suerte y esperó, y también hubo quien se resignó. Había una vez un circo que no conocía el dolor, pero que se empeñó tanto en conseguirlo que, al final, lo consiguió.

Odio a la gente que hace daño simplemente porque puede hacerlo, así, sin más. Gente sin oficio ni beneficio, que les basta con respirar para sobrevivir, y que son dueñas de la voluntad de los pequeños sufridores y los grandes damnificados. Por ellos no pasa el tiempo... lo rozan con las yemas de los dedos que ya tienen manchados de sangre incluso antes de empezar.

Si se juega con la vida no se sabe cuál será la victoria. Si se juega con la muerte, la derrota la conocemos de antemano. Demasiado grandes para los circos... demasiados circos para los pequeños.

Porque el fuego lo quema todo. Y no siempre podemos elegir.

sábado, 19 de agosto de 2017

ACOSTUMBRADOS

Nuevos vientos de papel de cristal. Frágiles, vacíos, sin dirección definida e inocua velocidad. Sin sentimientos; sin palabras. Los días miran de reojo el fin de su oscuridad. El mar mece las olas. Las niñas juegan, inocentes, sopesando un miedo ajeno e infantil que corta la respiración como un cuchillo que roza las gotas del rocío mientras el horizonte te muestra la mejor de las sonrisas. Lo importante es echarle valor, pero a veces lo importante es insuficiente. Porque en el hueco de tu cama siempre estará tu presencia, que se hace ausente en esos días en los que la luna se marcha antes de verte despertar. Siempre lo hace.  A veces, me asomo a hurtadillas por la rendija de la puerta que te ve dormir plácidamente, segura, tranquila, feliz. Supongo que siempre es así... aunque sólo lo puedo suponer.

En sólo unos días puedo descubrir la mentira. Tus exigencias pueden ser las de todos los que te rodean. Seguramente, esa sea la intención. No notas la ausencia de la sobreprotección inducida por el método de ensayo y error. Porque todos erramos, pero a veces no hay lugar al ensayo estudiado con cierta premeditación.

Entonces me acerco, respiro tu aliento buscando una razón, consuelo y rezo, y busco compasión, sin poder de dejar de tener siempre esa terrible sensación de una culpa que, si hizo mi vida mejor, puede que haya hecho de otras vidas mucho peor. Pero seguiré siendo yo... no busco culpables: sólo busco solución. Y el que mire para otro lado, vuelve a cometer un error.

Acostumbrados estamos. ¿O no?

sábado, 12 de agosto de 2017

MONSTRUOS

Hay gente que tiene demasiados monstruos en la cabeza. Demasiadas fobias o demasiados complejos. Poca visión para afrontar una vida llena de incógnitas, es verdad. Pero una vida propia, de hecho. Y el tiempo pasado no va a volver. Hay un dicho que nos recuerda que el tamaño de los monstruos depende del miedo que se les tenga. Todo un dicho de inspiración... ajena, supongo. Que el tiempo pasa sin que podamos evitarlo es algo que ya sabemos y que he dicho muchas veces; pero también es cierto que el tiempo pasa casi siempre de la peor manera que queremos. El simple hecho de que el tiempo pase ya es una mala noticia para nosotros. Cuando aprendamos a asimilar esto tendremos la base para disfrutar de una vida con algo más de paciencia.

Podemos pensar que nosotros mismos somos monstruos para otras personas. Supongo que por hacer cosas que no se esperaba que hiciéramos, por no pasar por el aro, por plantar cara o por dejar de ser sumisos. Seguro que hay muchos más motivos, pero no tengo ganas de seguir pensando en ellos, porque no dejan de resumirse en uno: la falta de tolerancia. No podemos hacer nada más. Hay gente que por su propia naturaleza dejan que la envidia, la incomprensión, el egoísmo y otros calificativos que no entienden pero que llevan a la práctica sean dueños de sus vidas. 

No toleran a los demás. No se toleran a sí mismos. Terminan solos y cayendo en el olvido. Todo tiene su precio, como tenerle miedo a los monstruos...

... o ser un monstruo.

sábado, 5 de agosto de 2017

DUDA O DEUDA

La deuda es la deuda. Hombre no es igual a mujer; las diferencias son obvias. Leche de hormiga y cuerpos raquíticos en esqueletos que ya no saben si lo son. La duda se parece a la deuda, pero diferencian la realidad, matizan las sospechas de la ficción. Buscan igualdad sin saber lo que significa, sin molestarse, sin preocuparse para con quienes no podemos más que resignarnos casi sin rechistar. Todo cambia. Y esto también cambiará. Antes o después, pero cambiará. Porque ocultar sentimientos no es sinónimo de no tenerlos, y mostrarlos mediante una sobreactuación exagerada (valga la redundancia) no significa sentir más que nadie. Aunque les pese, aunque se lo crean, aunque no lo disimilen.

Me dejo el espinazo por esquivar el miedo que supondría perder un trabajo pensando solamente en ellas, sobre todo en ambas, la primera por unas cosas y la segunda por otras. Trabajo y vivo por ellas, me preocupa en demasía el futuro de una vida diferente a la que tengo, a la que deseo; un miedo justificado, por otra parte... es inevitable imaginar no cumplir con mis obligaciones de cada mes. Los números bailan para que ocupen su lugar cada vez que un mes comienza. ¿Qué pasaría si no lo hacen?

No lo sé. Pasar pensión, pagar hipoteca y cubrir gastos... ¿Es lo que me permite ver a mi hija? Yo tengo que cumplir, pero... ¿la otra parte es inmune? Espero que no me pongan a prueba, porque el futuro, como dije antes, no está escrito, y las cosas no suelen ser como uno imagina. Y quizá, algo muy malo, se convierta en algo bueno...

...llegará el día en que me apetezca probar. Seguro.

sábado, 29 de julio de 2017

DO DO TA

O lo que es lo mismo: uno, dos y tres. Y da igual lo que tenga en la mano... al instante vuela por los aires. Porque vacaciones para algunos y algunas significa más trabajo para otros y otras. Que cada cual escoja su grupo. Hay momentos que no se cambian por nada, aunque tengas ganas de que terminen. En el recuerdo pesan menos y marcan más. Crecemos porque pasan los años, o al revés. Pero no los nuestros, sino los de ellos, haga frío o calor, llueva o sople el viento por los cuatro costados. Y, ahora, cuando termina el primer ciclo vacacional de este año, comparo, que no compito, buscando anécdotas y frases que recordar, momentos para no olvidar y miradas que enamoran cada uno de los sentidos, por muy mal que se pueda pasar.

"Abua" es agua; "do do ta" es uno, dos y tres. "Aya" es Noa, "tata" es caca y "pichipichi" no sabemos lo que es, pero seguro que es algo que sólo ella puede entender. Recuerdo que la hermana, con su edad, decía cosas parecidas, pero no iguales. Cada una tiene su sello y su personalidad, desde ya, tan pequeñas, tan suyas. 

No es momento de ponerse sentimental, pero me duele pensar en un futuro no muy lejano y que puede ser muy dispar para dos hermanas que se adoran nada más verse, siempre que pueden verse, claro está. Y a veces pasa demasiado tiempo para que eso ocurra. Algo se está haciendo mal en este país cuando alguien que no conozco (juez o jueza...) dictamina cuándo dos hermanas pueden estar juntas... pero bueno, esa es otra historia que seguro tiene diversidad de opiniones y también de derechos, válgame el Señor, como dirían aquellos... 

Estoy seguro de que hay gente que reniega de todo esto, que no quieren reconocer a mis dos hijas como hermanas, que la pequeña es obviada, negada, omitida o ignorada. Les dolerá que la mayor sea un clon mío cuando yo tenía su edad... tampoco podría ser de otra forma, obviamente. En este caso, la lucha es por ellas, y mi misión en esta vida es que una nunca olvide a la otra, al menos hasta que obtengan la mayoría de edad.

Después de eso, como ya he dicho otras veces, nadie es dueño de nadie, la esclavitud ya no existe. Y ahí andamos, agotado, mientras el verano pasa ciclos y los ciclos cumplen con el verano. La espera se hará corta y la estancia intensa. Mejor así que no de otra forma...

sábado, 22 de julio de 2017

EFECTO DOMINÓ

Vida es vida. Pasión es amor. Y la gente, desatendida, mira con lupa la falsa creación de todos los que luchamos contando cuentos de terror. Porque, cuando nos cansamos, o decimos que ya basta o no decimos nada por temor de abrir la boca sin razón. O con razón. Mucha razón. Que no sólo del aire vive el honor, y honor tenemos, más que vergüenza, por no decir que éste es mejor que la falta de cobardía o la valentía de mi voz. Tenemos que gritar, de vez en cuando, para poder pronunciar nuestra voz. Sólo de vez en cuando. Pues, después de todo, a pesar de la poca vergüenza que muestran algunos (o algunas, si ya conocéis la ambigüedad de mis textos...), ésta supera a la educación, que me parece ínfima, como un resquemor profundo cuando inhalas algún desagradable olor; si acaso el olor se puede inhalar, o la comida respirar. 

Que los demás tengan que tener la misma vida que uno tiene, sea ésta buena o mala, me parece pura fanfarronería, una muerte súbita anticipada, un sorbo de un fuerte licor que bien podría ser llamado prepotencia. Si pretenden que sus problemas sean tuyos es que algo falla en la vida de esa persona, eso es evidente; pero, por desgracia, tenemos el llamado efecto dominó. Aquí, cada cual, que lo entienda como quiera. Tampoco hace falta dar tantas explicaciones. 

Los esclavos ya no existen, y el que presuma de ello demuestra tener poca dignidad. Desgraciadamente, no es el único motivo por el cual demuestran no tener dignidad ciertas personas. Pero ahí está el tío, rozando la suerte con su varita mágica; hasta que la suerte se agote...

...o se rompa la varita. Nada es imposible en esta vida, que como dije al principio, es vida, así, sin más, sin tener que dar más explicación.

sábado, 15 de julio de 2017

DOS CAMINOS DIFERENTES

El último aliento está lleno de matices. Colores negros de una noche sin luz que oculta la triste figura de la luna cuando no quiere asomar sus curvas por entre las sábanas que cubren el cuerpo de la más delicada flor. Delicada sonrisa entre tanto furor... dudando estoy cuando dijiste amor. Aunque las palabras se mantienen y las derrotas se muestran esquivas escogiendo la batalla que más les convence para, siempre, eternamente siempre, sentirse mejor. Porque, a veces, por mucho que lo intentemos, el resultado siempre puede ser el peor, aunque no queramos, ni en pensamiento, ni en omisión. Es lo que se llama el esfuerzo del inútil que no entiende la escritura ni la lectura del dictador.

Es triste decirlo, pero la falta de iniciativa puede ser la mejor de la menos mala de cualquier solución. Problemas tenemos todos; y hay que saber buscar donde encontrar la solución no sin antes saber diferenciar el origen de nuestro dolor. Yo encuentro dos caminos diferentes para cruzarnos con una mala coordinación: interior y exterior. O, lo que es lo mismo: aquello que en el fondo parece un error, en las formas es la mejor solución de todo aquello que no queremos olvidar para causar el mínimo rencor. La fruta sigue siendo fruta y siempre tendrá una rima que... digamos que pega con los colores de cualquier balcón. Y no me digas los tuyos, que cada cual tendrá su conclusión.

Mil y una noches despierto para observar con detenimiento que ninguno de los dos caminos es la solución. Solo ambos unidos pueden llevar a una salida exterior o a una entrada interior. Pero todo depende del riesgo, todo es relativo y nada es bueno para algo sin ser malo para todo lo demás...

...y si no que se lo digan al cura, que puede hacer de todo excepto f... pues eso.

sábado, 8 de julio de 2017

NECIOS

No sabía yo que podía imponer tanto respeto... Parece que no es suficiente con tener buena voluntad y que unas palabras sacadas de contexto pueden generar miedo. No tengo miedo a que nadie me hable... tampoco soy tan importante como para llegar a ese extremo. Pero sí es cierto que me da miedo a que me den una mala respuesta, ya sea en tono o en forma. Como a todos. Nadie quiere una mala respuesta. De todas formas, esto es lo de menos. Lo verdaderamente triste es no reflexionar o no valorar el resto de la vida. Y así vamos pasando el tiempo. Así somos los humanos por naturaleza; nos preocupamos de buscar el conflicto, la pelea o el malestar por cualquier insignificancia en lugar de pasar página, saber ver dónde está lo importante y, lo más grave aún, ignorar una solución que todos conocemos.

No quiero ir de víctima porque tampoco lo necesito. Pero llegados a este punto uno se plantea si realmente merece la pena poner buena voluntad y buscar cordialidad en las tareas del día a día o si, simplemente, deberíamos hacer las cosas como robots, automatizadas, sin relacionarnos, sin hablar, sin consultar... porque en cualquier momento, nos pueden dar una mala contestación. Lo que es obvio para ti, puede no serlo para mi... pero preguntar ese pequeño detalle puede suponer toda una aventura. Entonces deberé tener iniciativa, pero estaré siempre bajo vigilancia para no cometer errores. Y aquí, una vez más, tengo que decir que los errores no existen cuando las soluciones pueden ser más de una, y ese es nuestro objetivo. Otra cosa diferente es que no te guste cómo hace cada uno sus cosas... pero no estoy pidiendo compartir gustos; me basta con respetarlos.

Si no hago nada actúo mal; si tomo la iniciativa puedo actuar peor. Un callejón sin salida que nos lleva a la autodestrucción. Pero, como dije, así somos los humanos...

Necios. Por permitirlo. Y cada día que pasa aumenta la frustración. 

sábado, 1 de julio de 2017

UNA PÍCARA SONRISA

Perder tiempo es sinónimo de perder vida. Y la vida tiene un reloj que siempre favorece al tiempo. Nos guste o no. No siempre es fácil luchar contra el destino, aunque pueda parecer lo contrario. No lo digo solo por el tiempo. El bolsillo tiene también mucho que ver. Volvemos al tema de las prioridades. Hay quien no sabe verlas y eso dificulta tener un orden en la vida que, desde mi punto de vista, es necesario. No digo que tenga que ser perfecto, pero sí necesario. Creo que aún estamos en fase de detección de mentiras; y para ello no existe un único lugar donde poder probar nuestra conciencia, donde reflexionar sin tener que desviar la mirada...

... y hablando de conciencia, puedo decir que, a pesar de todo, la mía está tranquila. Entiendo la presión, aunque es evitable desde cualquier ángulo de visión que queramos asignar a nuestros sentidos. Pero, no por ello, deja de ser innecesaria, porque hay mil formas de entender una misma cosa o de interpretar una misma manera. Y ninguna es mejor que la otra... simplemente son diferentes. Después, llega el intolerante, el que no entiende que el esfuerzo está por encima de cualquier premisa que se disfraza de colores por el simple hecho de ser diferentes a la vista.

Duele que la voluntad y la predisposición no estén justamente valoradas; o que el sacrificio sea siempre insuficiente porque llegamos a niveles de exigencia que ni siquiera uno mismo es capaz de cumplir.

Tendré mi tiempo. Y sabré esperar mi momento. Por eso mi conciencia no deja de estar tranquila mientras esconde su sonrisa y valora todas y cada una de las posibilidades que nos estrechan la mano...

...de una forma pícara, por qué no decirlo. Es mi nueva definición de tener paciencia. Eso sí, siempre controlada. Sin perder la oportunidad. Aunque lo parezca... pero solo a veces.

Sólo a veces. Suena interesante. A veces... también.

sábado, 24 de junio de 2017

DONDE QUIERA QUE VAYA

El error es ocultar y el acierto no enseñar. Aunque parezca contradictorio. Insignificancias obvias o evidentes que carecen de importancia. Lo importante es vivir, siempre vivir, y no abarcar más de lo que podemos. Porque, a veces, ni siquiera lo intentamos. 

Tal vez estoy obligado a vagar de un lugar a otro... Dios sabrá por qué; pienso que en el azul salvaje de la noche tu estrella estará fija en mi cielo. Como otro bar en cualquier encrucijada, tan lejos de casa... pero no hay problema, todo está bien. Siempre que voy por un camino oscuro no me siento solo en la noche. Hay un lugar en mi corazón para ti, aunque estemos muy separados, aunque lo parezca... No importa cuánto tiempo haya pasado desde que te vi por última vez, siempre mantendré una llama viva para ti...

Donde quiera que vaya.

No es momento de cerrar, ni de bajar las persianas. Tú siempre podrás estar un rato más, a nadie le va a importar aunque yo tenga que marchar. Va por ti, siempre por ti. Cada uno tiene su camino y del mío aún no veo su final. Pero me despido por igual, ya que el fuego quitó los años de las vidas que, después de todo, viajan en polvo a la luz de la eternidad.

¿Que qué es lo que voy a hacer mañana? Como dije antes, vivir... 

... y no pelear.

Donde quiera que vayas... donde quiera que estés.

sábado, 17 de junio de 2017

CANCIONES

Montañas de papel mojadas por ríos de plata que bañan una salida que no se puede rozar. Duendes vestidos de azul verdoso con luces color oro que recrean un pasado tembloroso, prontamente olvidado y peligroso. Inestable. Desesperado. Todo tiene la misma razón. Todo tiene el mismo motivo. La fidelidad carece de valor y el tiempo carece de paciencia, cada vez más corta, más finita, menos presumida y más previsible. Risas, bromas, tragos y humos; y una canción que suena pegadiza en las radios de nunca jamás, o mejor dicho, de nunca existirás por más que lo intentes, flor de vida, vida de amor, amor de agua en fuente derretida por el mar.

Supongo que hay dolores que no se pueden ni imaginar. Angustian el sólo hecho de provocar las pérdidas de una sangre que se muestra inconexa sin dueño ni caminar. Están tensos, y la única victoria que consiguen es la de ver el tiempo pasar. Canciones hay muchas. Mensajes pocos. Y los ritmos, demasiado extensos, provocan, a veces, la muerte de la pupila de cada uno de mis ojos cuando contemplan un horizonte donde tú no estás. 

Bueno, estás sólo a veces. Y eso, seguramente, es peor. Así que hoy transmito mi esperanza en forma de canción... sin que sirva de precedente. En su momento culmen, todo hay que decirlo.

Y mi radio dice que esta noche va a helar... y la gente vuelve de la fábrica con sus coches por la carretera del infierno, hay demasiado tráfico y los tres carriles van muy lentos. Sabes que muy pronto lo olvidaré, pero recuerdo ahora esas noches cuando la vida era solo una apuesta en las carreras entre las luces. Apoyaste tu cabeza en mi hombro, y tu mano en mi pelo, y ahora te comportas muy fríamente como si no te importase... pero cree en mi, pequeña, y te llevaré lejos de esta oscuridad hacia la luz, lejos de estos ríos de llantos, ríos de lluvia, de esa cólera que vive en estas calles sin nombre, porque he corrido tras cada luz roja en el carril del recuerdo... porque he visto la desesperación estallar en llamas, y no quiero volverlo a ver. Dire Straits. Telegraph Road. 1982.

sábado, 10 de junio de 2017

VIDAS ENCONTRADAS, FELICIDAD PERDIDA.

Simplemente pensaba en momentos pasados. Pasamos de época a época sin percibir los instantes. Simple definición de tristeza. Nos olvidamos sin darnos cuenta de lo que no debemos olvidar para poder vivir. Somos incapaces de recordar la vida. Afortunadamente, encuentro pequeños momentos en los que puedo sentarme a reflexionar y escribo; a veces, sin sentido... y otras veces hilando vidas que no existen pero que formaron parte de nosotros mismos, en mayor o menor medida. 

Quisiera salir para hacer fotos, y poder verlas otro día. Escuchar house a toda voz, o rock, o llantos de guitarra y quejidos de percusión, notas melancólicas que bailan con el corazón, siempre que no quieran llorar de dolor. A los 12 años corría, y a los 15 buscaba mis pasiones. A los 18 salía, y bebía, y gritaba. Y buscaba vidas paralelas sin dejar de bailar. A los 22 me ilusionaba, y aprendía, y a los 25 intentaba volar. Y amaba en la distancia sin mi caña de pescar. A los 28 fotografiaba. Y desde siempre, sin importar la edad, cuando llovía, no me escondía, y lloraba. Y mezclaba mis lágrimas con el agua de tu llorar. A los 32, o a los 34, ya no me acuerdo, viajaba sin saber muy bien lo que quería; pensando que amaba sin saber si yo mismo quería. Y siempre quise gritar todo aquello que no entendía...

...porque siempre decidía y, a veces, lamentaba, mientras otras veces, simplemente, compraba minutos por pura cortesía. Eso es lo que nos pasa algunas veces: olvidamos hacer lo que hicimos, y no nos acordamos cuando dejamos de hacer aquello que hacíamos a los 12, a los 15, a los 18... y que por alguna u otra razón, no queremos acordarnos de volver a hacer.

Ni siquiera lo intentamos. Felicidad perdida. Vidas encontradas.

sábado, 3 de junio de 2017

SUEÑOS ROTOS

A priori, el sonido del mar envuelve al propio mar. Creemos en la buena fe de las personas por el hecho de ser personas; no sólo ellos o ellas... nosotros o nosotras también. A priori, todo pasa por confiar en quien no debemos, o por no confiar en quien debemos. Pero esa es una de las grandes incógnitas de la vida. Como los sueños. A Priori...

Todos podemos hacer uso de la imaginación para, por ejemplo, volar por los cielos, caminar por el agua o atravesar muros como si fuéramos fantasmas. Después de todo, la imaginación forma parte de la vida, y aunque haya otras cosas que nos podamos imaginar siendo menos imposibles, siempre encontramos una barrera con la que chocar. A veces imagino que tengo más tiempo... y se me antoja tan difícil como volar. Incluso cuando los sueños se apoderan de la imaginación hay ciertas cosas que me impiden volar. Pero en el mundo de los sueños ya no entro: carecen de dueño.

Tanto los sueños como las personas van cumpliendo años, pero sólo éstas últimas se hacen viejas. Y aunque algunas personas se piensen que los sueños se heredan, no es verdad. O al menos, yo no quisiera que fuera verdad. Quien transmite sus sueños a sus herederos, puede provocar que éstos pierdan la libertad. A todo. A acertar... o a errar. Qué mas da...

...después de todo, quien no persigue un sueño jamás podrá perseguir la felicidad. Aunque sea un sueño equivocado.

Aunque sea un sueño roto.

sábado, 27 de mayo de 2017

MALDITO CORAZÓN

Maldito corazón. Y, de camino, veo pasar la noche de refilón. Charlando, durmiendo, volando... sin demasiada imaginación. No vale esconder la cabeza como si fuera simple pasión. No vale, maldito corazón. Porque los miedos, miedos son, en forma de viento verde, castillos ambulantes y franca desesperación. Ese es un buen motivo, y también es una mala razón. ¿Cuántas veces soñé despierto sin cerrar los ojos de mi balcón? Demasiadas veces, diría yo, demasiadas veces, maldito corazón. Que las cadenas de un pasado ya no saben si lo son, y consejos no se dar sin escuchar, una vez más, a un maldito corazón. Puede que sea el mío... o el de cualquier otro. De color oración.

Pasa el tiempo sin saber cómo parar el reloj. Eso es lo que más duele. Escucho, y escucho, y no dejo de escuchar para, después, intentar llorar una rabia que se escapa como el grito en una jaula que parece volar siempre a mi alrededor. A veces es necesario plantarse y aceptar las consecuencias. El pasado no existe para lamentarlo a cada momento. No es su objetivo. Cada segundo es un momento nuevo que no va a volver a ocurrir; y de nosotros depende marcar ese segundo en un pasado digno o en un pasado para olvidar. No siempre tiene que existir un término medio.

El pasado existe. 

Aún veo a mi abuelo en sueños. Porque nunca se fue... como el pasado. Maldito corazón.

sábado, 20 de mayo de 2017

A NADIE MÁS

Siempre me pasa que no me acuerdo de los motivos sin pensar en los desperfectos causados en la perfección de uno mismo. Seguro que dirán que me cansé de amar. Uno no puede cansarse de algo que existe infinito porque, lo finito es, realmente, lo que no se puede contar. Justo ahí termina... sin mediar palabra. Es el término el que vuela por el aire sin dejar caer un suspiro al suelo. Aunque quisiera que mi suelo fuera mar. Agua azul o agua cristal. Por si no saben a qué ojo me tienen que mirar. Nunca fue suficiente cuando no quisieron escuchar. Y ahora, aunque quisiesen, además de insuficiente, es irrelevante. 

Dar amor es dar vida; y una de mis vidas casi siempre existe lejos de mi. Pero existe. Aunque tengan que pasar nueve días para comprobarlo. Digamos que forma parte de la libertad que yo quiero para ellas; me refiero a las vidas, y bueno, también al amor. Un amor libre seguramente sea el más sincero. De momento, de todas formas, no puedo hacer más. 

Me ganan en tiempo... por ahora. Porque es una victoria permitida y, por tanto, se podría ver como una derrota prevista. O tolerante. O permisiva. Y como no quiero usar la palabra egoísmo, no la usaré para hacer ver que una batalla no es una guerra. Tengo que luchar para que esa parte de mi pertenezca únicamente a sí misma, y a nadie más.

A nadie más. Aunque me cueste la propia vida... aunque nos cueste el amor.

sábado, 13 de mayo de 2017

AGUJEROS DE PAPEL

Todos merecen una segundo oportunidad; incluso uno mismo. Y, a veces, sólo nos queda confiar y confiar, y después, volver a confiar, aunque tengamos motivos más que evidentes para mostrar desconfianza. La verdad es que no tengo nada que perder, y sí mucho que ganar, y eso ayuda a generar confianza, que, con el tiempo, se transforma en esperanza. Es como caer por un agujero de papel... si rozas los bordes es fácil que se rompa la fragilidad del deseo de tener algo mejor. Siempre existe algo mejor; sufrimos cuando no lo conseguimos, aún sabiendo que está más cerca de lo que parece. El deseo gana a la pasión, y la ilusión se genera casi sin tener en cuenta la luz natural que atraviesa ese débil agujero, sea de papel, de cristal o de falsa vanidad. Esa es la salsa de la vida.

Tengo derecho a equivocarme. Me he equivocado tantas veces que la palabra inmune la tengo subrayada en mi diccionario. Alguna vez tendré que acertar, y si no lo intento ya me estoy equivocando. A posteriori puede que me de cuenta, una vez más, de que todo tiene un precio, todo acierto tiene un sacrificio y todo error una consecuencia. Pero al menos me equivoco yo, y eso no se puede reprochar a nadie, ni a la víctima ni al sufrido corazón.

Y si acierto, no os alegréis por mi... sino por ellas. Esa es la diferencia. Se merecen tanto lo mejor que merece la pena asumir que puedo volverme  equivocar. Tendré que asumir el riesgo...

...siempre es mayor el premio que un fracaso no reconocido. O eso intento...


sábado, 6 de mayo de 2017

ESCLAVOS

Lamentablemente, somos esclavos de nuestro pasado. Segundas partes nunca fueron buenas, sobre todo si nunca pretendieron ser segundas partes. Realmente, no sé qué pensar; quizá no pueda tener derecho a ciertas cosas por el simple hecho de vivir; o de haber vivido. No veo motivo para prolongar aquello que ni siquiera se tenía que haber producido. Sinceramente, no quiero nada de nadie, ni pretendo cambiar a nadie para conseguir algo que no existe ni en mi mente. Obviamente, fracaso cuando no consigo lo que quiero; supongo que eso nos pasa a todos. Pero un fracaso puede ser un triunfo cuando se consigue un respeto antes inexpugnable. Lo importante es sentirse protagonista, de una forma u otra.

Me duelen las comparaciones. Sobre todo, porque no se pueden evitar. Están ahí y estarán ahí por siempre. Pero más me duele que se haga uso de ellas sin motivo justificado. Es como regodearse en los defectos ajenos sin ver los propios. Está claro que tengo muchos defectos, pero ya ignoro si poseo alguna virtud.

Seguramente sea problema mío... no suelo prestar demasiada atención. Y ese error se paga caro, como todos.

sábado, 29 de abril de 2017

NADA A CAMBIO

A veces, la sensación supera la ficción y, por ende, también la realidad. No quiero imaginar cosas que no son. Después de todo, miremos donde miremos, el camino es siempre el mismo o, en el peor de los casos, similar. Pase lo que pase, uno no puede transmitir una sensación a los demás de aquello que no es. Debemos evitarlo a toda costa. Porque la primera impresión es la que queda, por norma general, y mostrar un sentimiento cuando se siente otro diferente no es solo malo para el receptor, sino también para el emisor. El cansancio se debe quedar en eso: cansancio. Y es comprensible desde el primer momento. Pero no por ello debe ser despreciable.

A partir de ahí, cualquier mensaje erróneo captado de forma no intencionada puede ir en contra de toda estabilidad. Últimamente me ocurre bastante; no podemos dejar que ciertos factores, sean externos o intrínsecos, con más o menos importancia, influyan en los hechos, que no en los actos, de quienes solo quieren ayudar sin recibir nada a cambio. Y eso debe estar fuera de toda duda. Lo siento; me siento perdido y con la estúpida sensación de estar haciendo algo mal... o peor aún: de no estar haciendo nada, porque tampoco sé lo que se espera exactamente de mi.

No merece la pena estar enfadado con uno mismo, sobre todo si no se intenta poner remedio. Esto nos impide ser felices con los demás. Y si se piensa que uno lo merece, quizá debamos pensar más detenidamente en si los demás lo merecen...

...probablemente no. 

La inocencia es lo primero que dejamos de lado cuando nos queremos poner la coraza. Al fin y al cabo, siempre existe algo de lo que defenderse.

sábado, 22 de abril de 2017

FACILIDAD DIFICULTOSA

El fracaso del incomprendido no es mayor que el del desdichado, del desafortunado o del que muestra demasiada autocompasión. Hay soluciones para todo y para todos, pero debemos huir de las que son temporales y de las que son atemporales, porque las primeras no duran para siempre y las segundas no tienen por qué ser eternas; son, simplemente, inconclusas en el tiempo. Todos los fracasos tienen el mismo rango, y todos persiguen el mismo objetivo; simplemente que fracasemos. El problema es que duelen más cuando somos conscientes de ellos, y entonces nos echamos la culpa de nuestros miedos sobre nuestros hombros, que saben lo que pesa un fracaso no reconocido.

No importa lo generosos que sean los demás para con uno mismo. Si algo lo veo mal, lo veo mal, y no hay más discusión. No importa que me digan lo contrario, y mucho menos que me lo demuestren. El esfuerzo es personal y, como tal, cada uno lo tiene que ver recompensado. 

Luego está la parte del quiero y no puedo. Querer ya es un buen primer paso, pero fracasamos cuando no podemos por motivos que, realmente, pueden ser fácilmente solventables; motivos evidentes que no queremos entender simplemente por comodidad. Desde mi punto de vista hay que ir siempre un poco más allá. Al fin y al cabo nadie lo va a hacer por nosotros y disfrutar mucho hoy puede tener sus consecuencias mañana mismo. El destino no avisa y la vida no está dispuesta a regalarnos más de un destino. 

Y, sin embargo, sigo pensando que lo difícil es rendirse y lo fácil es intentarlo. Y ya puestos, por qué no decirlo, lo verdaderamente extraño es intentar rendirse sin rendirse a hacer lo fácil, dando por hecho que no vamos a conseguir lo difícil.

Sí, es un poco trabalenguas, pero si lo pensáis veréis que no deja de tener cierta razón. Si no lo intentas tampoco te rindes... es que ya estás vencido.

sábado, 15 de abril de 2017

POR SÍ MISMA

Todo comienza cuando nada termina, y es que, a veces, por mucho que nos empeñemos, no podemos correr más que el tiempo y todo, absolutamente todo, se nos hace lento, muy lento. Y nada termina; por lo que todo parece tener un eterno comienzo. El problema no es uno mismo; o, al menos, no debe serlo. Y tampoco debemos empeñarnos en buscarlo donde no se encuentra. Todo suma, todo forma parte de algo más grande, superior. Nada es ínfimo en su concepto más íntimo. Hay tantas formas de mentir que necesitaría 100 páginas para enumerarlas. Quizá la primera y más obvia es la de ocultar la verdad... vale, no es una mentira en sí, pero tampoco es una verdad ni una promesa. Y no decirlo no lo convierte en cierto. De esta mentira hablaremos otro día.

La más detestable es la que desvía balones fuera de nuestro alcance o rango de acción. Me prometieron que no usarían la inocencia de la niñez para hablar mal de mi a quien, de verdad, no lo merece. Porque es la principal víctima. Pero ni siquiera eso entienden. Aunque no hablen mal de mi, hablan mal de algo mío. Lo sé porque eso, simplemente, se ve de una forma tan evidente como un liquido a través de un cristal. Es la mentira del cobarde, una mentira planeada de antemano y planificada desde el mismo momento en el cual se declara la intención de no hablar mal de mi... Sí, jamás hablará mal de mi, pero omite mi entorno, mi vida, mis sentimientos... mi yo.

Y entonces no se dan cuenta de que la primera engañada es aquella a la que dicen querer con todo su alma... Saben que es ignorante, por su corta edad, de la verdad que esconden. De lo contrario, la decepción sería demasiado evidente y la manipulación tendría que ser manejada con otras manos.

Lo que no saben es que a mi no me duelen las mentiras, porque son mentiras ya conocidas. El protagonista siempre se da cuenta de todo, como en cualquier guión de cualquier película en cierto modo previsible, como todo en esta vida. 

... y casualmente, el protagonista no deja de crecer, y de entender... y algún día lo entenderá todo por sí misma.

O aunque haya que explicárselo mil veces.

sábado, 8 de abril de 2017

CIELO ROJO

El cielo no soporta el dolor de los mortales. Para eso ya está el infierno, que bien podría ser un cielo de otro color. Los secretos se guardan en el azul infinito de aquello que jamás podremos abarcar en su totalidad. La utopía nos hace felices, y la ignorancia completa el estatus de las masas que siempre buscan una explicación para aquello que es probable que la tenga... o no. Siempre. O nunca. Sin excepciones. No podemos tener siempre licencia para enseñar aquello que no sabemos o para hacer creer aquello que no creemos... o al menos, que no creemos del todo. Obviemos lo sentimental, teniendo en cuenta que la juventud no se detiene a pensar en las consecuencias. Yo mismo fui joven; por eso lo sé. Las personas que queremos están en el sitio que queremos, sin tener que dar explicaciones de más.

Lo permisivo nos hace débiles, y la intolerancia demuestra un despotismo que es como todos los despotismos: injustificado. Pero ahí está, demostrando que la razón siempre se puede imponer de una forma u otra. Más, aún sabiendo que la infancia es fácilmente manipulable, la razón nunca se impone al desazón de lo inevitable.

Lo bueno es no es necesariamente lo mejor; sin embargo, lo mejor siempre es, cuando menos, bueno. Como el cielo color rojo. Dejémoslo en decente... 

No quisiera pecar de prepotente.