sábado, 22 de octubre de 2016

NADIE

Supongo que nadie quiere que se adueñen de su tiempo, por lo que deduzco que nadie es dueño del tiempo de nadie. Yo tampoco soy dueño del tiempo de mi hija. Para su desgracia, o la mía, tiene tiempos compartidos. Ojalá lo pudiera evitar, pero no puedo. Simplemente no puedo. No existe un único camino, y de todos los posibles, ninguno favorece nuestro fin. A veces se comen nuestra humildad, y otras nos quieren tomar por estúpidos. No pido que todos piensen como yo. Sería la vida demasiado compleja. También sería pedir demasiado que me comprendan. Dos valores que cojean de la misma pata. Incluso ni siquiera el respeto hacia nuestros actos es necesario. Todo tiene una mínima solución aunque siempre haya damnificados. La cuestión es simplemente de culpabilidad.  

Porque realmente creo que busco soluciones, y siempre las he buscado. Y no eximo mi parte de culpa, pero tampoco debo cargar con toda ella. Después de todo, haga lo que haga, personalmente, no va a influir en la educación de mi hija, que están moldeando de la forma que, entiendo, mejor creen. Es como si ella tuviera 4 ojos, y los dos ojos que pasan más tiempo alejados de mi aprenden más que los dos ojos que están junto a mi; y no porque sean mejores maestros... simplemente, el tiempo da experiencia, y la experiencia es un grado.

Nadie me va a regalar más tiempo con ella, pero yo siempre tengo que hacer regalos para que ella no sufra. Parece que sólo sufre conmigo... De todas formas, nadie dijo que la vida fuera fácil. Al fin y al cabo, es un secuestro legal.

Pero regalos y concesiones no es lo mismo; así que si tengo que hacer regalos, que vayan con lazo.

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