sábado, 16 de julio de 2016

NUEVAS LUNAS

Mas aunque mis anhelos fueran tus promesas, mis promesas podrían fracasar, y llegaríamos al dilema de lo personal y lo impersonal. La libertad de ser libre no se puede sentir a cada momento, ni pregonar a cada instante. Me extraña la quietud de quien tiene por bandera la maldad de lo imposible. Son sólo gestos, no palabras. La soledad es mala si la queremos ver como tal. Lo mismo ocurre con cualquier otro estado, ya sea pasivo o indiferente. Cada día, por muchas veces que amanezca, vemos el mismo sol. Ingenuos aquellos que piensan que las cosas cambian sólo con el pasar del tiempo. No es suficiente. Además de ver pasar el tiempo, hay que saber actuar.

Pero sí, después sólo queda esperar... a que pase el tiempo. Y, día tras día, aunque creamos que vemos nuevas lunas, nuevas personas, nuevos soles y viejos recuerdos, realmente sólo ocurre una cosa. Que nos hacemos más viejos y que con cada novedad, la vejez se anota un tanto.

Podemos anclarnos en el pasado si lo deseamos o no, vivir del presente o, simplemente, no pensar en el futuro. Pero mañana amanecerá. Será que pagamos justos por pecadores... aunque también puede ser que los pecadores sean justos. Ahora no estás, y mañana volverás. Y no por eso dejan de pasar los días.

Y el mañana llegará. Y cuando llegue no será que no lo advertí...

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