sábado, 25 de junio de 2016

EL CAZADOR CAZADO

En clave de broma todo se puede malinterpretar; como la vida, la suerte, la muerte o el amor. Momentos en los que, una sonrisa, puede valer más que mil motivos cargados o desiertos de valor. Algunos saben a lo que juegan; otros juegan por probar. La derrota de los segundos quizá sea más fácil, pero la de los primeros es, sin duda, más dolorosa. Más que en el odio, creo en el rencor, porque lo primero genera lo segundo, pero lo segundo se puede generar sin lo primero por el simple hecho de no saber aceptar a tiempo lo que debemos aprender que es inevitable, inexpugnable, inalcanzable. 

Se caza al mentiroso igual que al cazador que no ha tomado las debidas precauciones. Cuanto más alto es el escalón, más fácil la probable caída. El panorama es tan insólito como ver caer nieve en el desierto. Precisamente la tozudez no es algo que se mejore con el paso de los tiempos; y es que, aunque no lo creamos, estamos preparados para todo en esta vida. El problema es que nunca esperamos que nos pase nada, pero cuando llega, llega, y se afronta. Como si pudiéramos hacer otra cosa...

Lo que nace de la nada desaparece en la nada. O como si nada.

Lo que pasa es que no enteran.

sábado, 18 de junio de 2016

FESTÍN DE CUERVOS

Este es el cuarto libro de la saga. Terminé de leerlo hace una semana o así, y ya he empezado con el quinto tomo (y último por ahora) de la colección de Juego de Tronos. Es de los más cortos, con unos 800 páginas más o menos, siendo el segundo más corto. George R. R. Martin vuelve a crear ese ambiente que caracteriza a toda la colección contando en este libro solamente una parte de la intriga de los 7 Reinos, ya que hay personajes que no aparecen en el libro, pero que el autor no quiere incluir para evitar un libro con demasiadas páginas. Por tanto, este tomo como el siguiente, que ya he empezado, aunque con tranquilidad, podemos decir que se desarrollan en paralelo, contando en Festín de Cuervos el desarrollo de la trama de los personajes que aparecen en el viejo continente dejando para el siguiente tomo los personajes del Muro y de más allá del mar en las ciudades libres.

El lector tendrá que tener en cuenta que no son libros consecutivos, sino lineales en el tiempo. Por lo demás, nada más que destacar. Si gusta la saga, gusta el libro. Quizá, por poner una pega, el hecho de que los personajes principales cuentan o narran demasiados sueños o historias pasadas que hacen a veces olvidar la trama principal del personaje en cuestión. Podría el autor haber ahorrado alguna página aunque, de todas formas, incluso una pesadilla o mal sueño puede ser importante en el desarrollo de la historia. Ahora a por el último, del cual llevaré ya aproximadamente una octava parte del mismo, y que me lo estoy tomando con más calma porque el sexto y séptimo libros ni siquiera están terminados por el autor.

Esperemos que no se retrase.

sábado, 11 de junio de 2016

ASUMIDO

Cafres hay en todos lados. Cualquier gusto, afición o hobby puede convertirse en fanatismo. Entonces es cuando hay que criticar, y no faltar al respeto sin opinión alguna. Porque si tenemos los pies en el suelo y sabemos lo obvio, es decir, que una victoria o derrota de nuestro equipo no nos da de comer, que la escucha de nuestra canción favorita en la radio no nos soluciona la vida o que la religión no es la verdad absoluta sino que todo es cuestión de fe, podremos por tanto respetar y ser respetados en todo nuestro yo, sin caer en el desprecio a lo demás. Hay gente que le gusta el fútbol y gente que "le gusta el fútbol". El pueblo necesita entretenimientos, y no saber distinguir entre esto y el respeto es caer en lo de siempre, en la prepotencia y el desafío hacia los demás queriendo destacar por unas ideologías. Tan detestable me parece alguien que mata a otro por ser de diferente equipo como otro alguien que se piensa mejor que los demás por ser simplemente de un sexo, religión o condición humana.

Cada cual que lo entienda como quiera.

El caso es que existe la gente desmemoriada, y además sin escrúpulos. Empiezo a pensar que es verdad aquello que me han dicho ya más de una vez y es que nunca me quisieron. Por mucho que se empeñen en hacerme creer lo contrario. No me queda más remedio que admitirlo, y asumirlo. Sobre todo, asumir. Hay muchas cosas por asumir, y cuanto antes se asuman, más fácil me será la vida. No queda otra. Menos doloroso será el dolor que nos vayan a hacer.

Asumido.

sábado, 4 de junio de 2016

MIL VUELTAS

Muchas veces no sabemos por dónde empezar; es más, casi nunca sabemos por dónde empezar. Una canción del pasado, una voz casi irreconocible, un desierto erróneo o una lágrima sin dueño. Puede que sí, que cualquier momento sea bueno para elegir cualquier lugar donde empezar. Opciones pasajeras para decisiones definitivas. También puede suceder que ocurra todo aquello que nunca nos habíamos planteado pero que, si termina pasando, es porque tenía que terminar pasando. Esfuerzo no es sinónimo de acierto, por lo que he aprendido a pensar que por mucho que me esfuerce siempre hay un hueco al error. Podemos tener siempre palabras de ánimo en la boca, pero eso no significa que nos sintamos más animados... puede ser solamente una falta de compromiso, o demasiada imaginación.

Casi siempre hablo de la soledad, pero es lo que tenemos los seres humanos: que nos volvemos monótonos y aburridos. Terminamos hablando de lo mismo; del trabajo, de nuestras aficiones, de lo que nos odia o de quienes nos quieren, nos repudian o nos detestan. Para bien o para mal, palabras nos sobran a todos. Queremos que la soledad nos deje, se aleje y nos devuelva la vida, se quiebre en mil pedazos o termine ahuyentando nuestros miedos. Queremos una soledad en compañía, con sus virtudes y sus defectos. Una soledad alegre, a ser posible, que contrarreste la propia tristeza de la soledad. 

Una palabra como soledad no hace falta escribirla en compañía, ni pronunciarla a los cuatro puntos cardinales.

Soledad.

Y, sin embargo, retamos al masoquismo y buscamos todo aquello que no queremos. No quiero que piensen que no siento tristeza... siempre la he sentido. Ya quisiera la soledad tener tan grata compañía. Pero no; no escogemos lo que queremos, sino lo que tenemos. Y eso, a la larga, se convierte en soledad, y luego en tristeza, melancolía, nostalgia... y una cosa, como sabemos, lleva a la otra, y así hasta el infinito. Mil vueltas, sin parar y sin pensar, una tras otra...

O hasta que la soledad quiera. Hay quien no quiere, y hay quien hace méritos.