sábado, 5 de marzo de 2016

NO SOMOS NADIE

Estamos enfadados con todo, con la vida y con el mundo, cuando el mundo no nos ha hecho nada, y la vida es como es. No es fácil, y está llena de tópicos. Es injusta y, como tal, está plagada de injusticias. Recordemos que estoy en la distancia; que tenemos que luchar por los que se quedan, y los que se van, mientras nos acordemos de ellos, seguirán vivos. Porque después de todo, unos vienen y otros se van.

Me entristece todo, la muerte, la enfermedad, la situación, el tener que animar sin ganas y el tener que soportar sin razones. Pero lo que más me entristece es que si no dejamos que nos den ánimos, difícilmente podremos animarnos.

Yo perdí dos hijos, y poca gente me animó. Y el que me animó, lo hizo como supo, efectivamente, cayendo en tópicos o haciendo alguna gracia. Tenía dos opciones: contestar mal o fingir que las palabras ayudan. Al menos, disimularlo. A otra hija la veo muy poco. Trabajo de sol a sol para no permitirme apenas un capricho, no tengo tiempo para mi ni para los míos; somos presos de la vida. ¿Y qué? Eso es vivir... quizá mejor dejarnos morir, ¿o no? Quien sepa otra opción, que la diga...

En una oscarizada película, un anciano moribundo le dice a su joven amigo más íntimo: "la muerte nos sonríe a todos alguna vez en la vida... devolvámosle la sonrisa".

Quizá sólo diga palabras inútiles... pero tengo un defecto: no sé dar abrazos desde la distancia. Qué le vamos a hacer...

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