sábado, 27 de febrero de 2016

EL BOCHORNO DE LAS LUCES

Como cada amanecer en que ella no está conmigo, espero ansioso noticias anodinas sin sentido ni pesar. El tiempo no deja de ser tiempo cuando deja de aprovecharse, y las palabras no dejan de ser palabras, transmitan lo que transmitan. Lo que es cierto es que, quien no sabe lo que ha hecho, no teme lo que ha desperdiciado, ni provoca odios infundados en sus propios fracasos.

Resulta bochornoso y hasta casi patético que pretendan ver luces donde sólo hay sombras. Aunque la paciencia mate y peque de impaciente, me enseñaron a serlo, para bien o para mal, pues el tiempo, que no deja de pasar, como dije antes, se alía con esa paciencia que a veces mostramos escasa de penas, pero repleta de esperanzas. 

Uno no es ni peor ni mejor que antes, ni más bueno ni más malo, ni bondadoso, ni reticente... ni siquiera uno ha perdido la educación. Solamente ha ganado la percepción de la realidad, y justo en ese momento, decidimos ser sabios, realistas y consecuentes con la vida. No saludar no es síntoma de haber perdido la educación si el saludo se niega a quien ya es maleducado de por sí. Esta premisa sirve para muchos otros conceptos...

Ahora, cada cual, que elija el suyo. No se pueden lavar conciencias a base de falsa buena educación. Y si tú puedes es porque los demás ven las manchas que tu conciencia no puede lavar.

Así de real: cada día de más es un día menos.

sábado, 20 de febrero de 2016

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO

Juego de Tronos. No hay más. Aunque esté más liado estos días, meses... incluso años, no he dejado de leer. Me enganché a la serie y, finalmente, decidí leer los libros. De hecho, este primer libro me lo leí más o menos ha año y medio, aunque en la pantalla de una tablet. Y me costó, porque no es lo mismo que tocar el papel, Empecé el segundo tomo y por falta de tiempo y desmotivación de la propia pantalla, lo dejé antes de de llegar a la mitad. Cuando quise retomar, ya no me acordaba de lo leído. Así que lo dije y empezaron a regalarme los libros.

No hay mucho más que decir, no voy ahora yo a descubrir la pólvora con respecto a la saga de George R. R. Martin. Sensacional, increíble, fantástica... todo es poco si queremos reconocer un mérito sobradamente demostrado. Lo empecé a leer antes de Navidad y a mediados de enero lo terminé. Sus 799 páginas no me duraron ni un mes, que para el tiempo que tengo libre es bastante mérito, aunque está mal que yo lo diga. Los matices con respecto a la serie son más que evidentes, y cada frase es un detalle en sí misma. Así que quería recalcar que la lectura sigue formando parte de mi vida, que hacía mucho tiempo que no escribía sobre los libros que leo, pero que ahí están. Y, en este caso, como se dice vulgarmente, la historia continúa...

sábado, 13 de febrero de 2016

TENSA ESPERA

El rey de los tuertos no es más ciego que el más inseguro de los príncipes de los incautos, más aún si somos capaces de mirar al frente. No es lo mismo advertencia que amenaza, sugerencia o aviso cualesquiera, como una tensa espera de quien pasa directamente del otoño a primavera, sin ver otro invierno del que nos espera, ahí, afuera. 

Tensa espera, sí, llena de dificultades y desprovista de presencias. Es difícil encontrar un ánimo que nos de fuerzas para vivir; pero aún así, todo se soluciona siempre de la mejor manera, como si no existiera esa espera. Las cosas vienen cuando vienen, y se van cuando se van, sin esperar lo que nosotros esperamos de ellas. Cuando las noches se convierten en días por el mero hecho de contar el mismo número de horas, el jardín de mis delicias flota en el mismo mar de dudas, interrogantes e incógnitas. Pero, ¿quién dijo que una incógnita no fuera sinónimo de ilusión?

Muchas veces no me paro a pensar en lo que escribo. Las palabras llegan a mi mente, y aquellas que consigo recordar en algunos momentos de mi pasado consiguen formar frases, frases que reflejan muchas veces mis pensamientos, creencias, vivencias, forma de ser y, por qué no decirlo, ilusiones y esperanzas. Otras veces pienso algo más lo que escribo, pero termino por no escribir lo que pienso. Tengo que adornarlo para que nadie se de por aludido. Y dicen que lo hago tan bien que ni ellos mismos se dan por aludidos.

También me piden que escriba cosas alegres. Que las flores son bonitas, que hay canciones que nos suben la moral y que ver la sonrisa de nuestros hijos nos eleva al séptimo cielo no hace falta escribirlo... quien lo sabe, lo siente. Y lo que es demasiado subjetivo, no se puede demostrar. Lo alegre para uno puede ser triste para otros... Lo triste es siempre triste.

Nos guste o no. Que supongo que no, porque si es triste...

En fin, seguiremos esperando a que pase la vida. Mientras la vida no pase, las cosas no suceden... ¿o era al revés? La soledad siempre es la soledad, vivas de noche o duermas de día. Cualquier día es bueno para no soñar.

sábado, 6 de febrero de 2016

ÁNGEL MISERICORDIOSO

Hubo una vez un lugar, en los confines de la tierra, donde mariposas y arañas eran la misma cosa, bailaban al son de la cerveza y bebían música hasta emborrachar sus oídos sordos y repletos de distracción. Hubo una vez un lugar en donde las bellas señoritas atracaban en los puertos y lanzaban rosas manchadas de labia sin lengua envenenada, ajenas al ajetreo de la vida y del amor. Hubo una vez un lugar en el cual las mentiras bordaban la perfección, y las verdades eran mitad mentira y mitad falsa verdad, de cuyo nombre no quiero acordarme y cuya hija sueña ausencias desbordantes de un padre que no está por mucho que lo intente.

Siempre podemos decir aquello de que hubo una vez algo muy lejano en un pasado muy extraño, más la vida no se muestra justa o injusta. Se muestra como es: vida.

Viuda de cielos grises, como quien roba la pena al alma, el alma se nos hace pena cuando pensamos en lo que puso ser y no fue o, mejor dicho, y en lo que pudo ser y finalmente fue de la manera que tuvo que ser. Desgraciadamente no podemos elegir ciertas cosas. Por eso nos equivocamos en las que sí podemos elegir, como otra opción más de la diversidad.

Quien sabe, quizá vea nadar peces en la lluvia que empapa mis palabras tras la ventana, aunque hoy el título no tenga mucho que ver... se me ocurrió mientras escuchaba cierta canción.

Al fin y al cabo, sigue siendo vida.