sábado, 7 de noviembre de 2015

FLORES Y SOMBRAS

El arrepentimiento no produce sombra con la luz de la verdad. La vergüenza no nos da luz si la usamos como una forma barata de desprestigio. Flores y luces de neón comparten la misma sombra apagada que pelea con la mentira de tus besos.

Allí donde dijiste amor entendí miseria y desolación. Te miré a los ojos y descubrí color, calor y celos sin envolver en papel de regalo. Entonces hablaste, y pronunciabas palabras. Pocas, aunque a veces intensas; la mayoría innecesarias. Es el recuerdo de los años, en los cuales las arrugas se marcan menos que la vejez de nuestros rostros.

No puedo estar siempre regalando flores. Me dijiste amar, sentir, cuidar, tener, establecer o querer. Escuché el grito de la pasividad, aunque quise creer. Sin tacto, ciegos o sordos, nos cerramos puertas sin escuchar a la razón.

Lo siento. No he podido abrir ninguna puerta más desde entonces. La tuve que romper.

Porque aquél día, de todas maneras, te regalé flores desde la sombra de mi habitación...

No hay comentarios:

Publicar un comentario