sábado, 28 de noviembre de 2015

FALSA AMISTAD

Lo falso es aquello que no se percibe desde la distancia. Sin embargo, montamos en cólera cuando lo detectamos, más aún, si nos afecta en primera persona. A veces hay que saber ceder, mientras que otras veces hay que saber rectificar. De hecho, lo falso y lo verdadero tienen el mismo valor mientras no se desvelan los secretos de las palabras que los mantienen en el aire.

Me pregunto ahora por el interés de mantener algo... o incluso a alguien. El interés no deja, en cierto modo, de estar ligado a la falsedad, aunque sea por un pequeño hilo. Reprochan y reprochan, y no se cansan de reprochar lo que interesa según en qué momentos, y, después, falsean los reproches y los vuelven del revés.

Sólo pretendo reflexionar, una vez más. Llegó un momento en que llegué a cansar; es cierto que soy el primero en no querer mantener falsas amistades, pero aún sin pretenderlo me acusaron de ello para, una vez más, mirar boca abajo y mentir sobre lo que dicen que hago y no se dan cuenta de que no saben mirarse en un espejo. Partiendo de este punto, me pregunto el interés de una falsa amistad imposible negada por todas las partes, no solo por mí, pero ansiada por motivos que desconozco.

Pero no importa. No conseguirán nada.

De todas formas, hay quien ve los motivos a leguas de distancia. A veces pienso que simplemente se aprovechan de mi inocencia.

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