sábado, 10 de octubre de 2015

CUANDO LA VIDA OFENDE

Entramos entonces en el terreno de lo personal y lo impersonal, cuando, precisamente, todo se cuantifica si se puede cualificar. No aceptarse simplemente como se es. Ni más, ni menos. Mucha gente vive así, quiere eso como un estilo de vida, una forma de definir aquello que no se quiere contar. Si nos parece bien, no hay problema; si no, no pasa nada: cerramos los ojos, abrimos la boca y dejamos pasar el tiempo. Todo se olvida si tienes la moral apropiada.

La vida ofende y lo hace, además, de una forma cruel. Imaginamos lo que no tenemos, mientras que tenemos lo que no imaginamos. Muchos años pueden dar lugar a nada mientras que un sólo día puede ser más intenso que toda una vida; sí, esa misma que puede llegar a ofender, o a recompensar.

No todo es inspiración, ni primera impresión. Desgraciadamente, hay personas que no se quieren a sí mismas; difícil intentar entonces que quieran a los demás, cuando ni siquiera hablo de respeto

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