sábado, 31 de octubre de 2015

UNA MIRADA AL EXTERIOR

El maltrato al hombre no se condena. No se menciona. No se discute, ni se menciona, ni se considera. Parece que no existe. Simplemente se abusa de él. El maltrato al hombre es invisible para los ojos de la verdad, si es que ésta pudiera compararse con la justicia. Prima hermana del cinismo.

Hay quien no tiene conciencia, hay quien no tiene dignidad, ni pundonor. Hay quien no tiene honor. Otros no tienen principios, ni vergüenza, ni siquiera un poquito de corazón. Para algunos o algunas hay que usar todo lo que tengas al alcance de la mano para conseguir cualquier propósito, aunque caigas en la miseria de pisar bajo, tan bajo que no puedas ver ni un ápice del exterior.

Una mirada al exterior. Eso es lo que deberían intentar ciertas personas cada vez que se miran el ombligo.

Allá ellas. La diferencia simplemente serán los años pasados. Las fechorías, después de todo, no tienen fecha de caducidad.

La lujuria sí la tiene.

sábado, 24 de octubre de 2015

LO QUE NADIE ME DIJO

Mientras mi hermano mayor escuchaba su música y hablaba de sus cosas con sus amigos, yo intentaba comprender y evolucionar con todo aquello que él iba descubriendo. Con doce, catorce y quince años se ve el presente muy lejano y el futuro inalcanzable. Sonaba “Taurus 3”, “Incantations” o “Island”. Entendía. Sabía lo que hacía. Apenas hablamos, a pesar de el tiempo que pasábamos juntos. El más alto de mis hermanos salía, se divertía, conocía la ciudad a su manera. Simulaba su mundo, sin pasar inadvertido. Compartíamos amigos y plato en la mesa. Compartíamos juegos infantiles, sueños e ilusiones. Y no tuvimos el “Privilegio” que queríamos en aquél momento.

Un día te das cuenta de que el presente no está tan lejano, de que el futuro está a tres pasos y de que los días pasan al ritmo que marca la juventud. Mi hermano mayor se gana un futuro en Madrid mientras que el pequeño consigue en Granada, paso a paso, todo lo que se propone. Y, a pesar de tener todo el tiempo del mundo para hablar con ellos, te das cuenta de que no lo has hecho. Al menos, de las cosas importantes. Y el más alto de mis hermanos me arranca las lágrimas del rostro cuando lo veo marcharse en un tren cuyo color no recuerdo a la conquista del mar.

Estiro la mano e intento alcanzar el tiempo que ha pasado de todo esto. Nadie me explicó que la gente se enamora y se desencanta para satisfacer su propio ego, que un ordenador no sólo sirve para jugar, que una separación sólo es fácil si hablamos de cromos, que una declaración de intenciones ajena no la podemos tomar como propia, y que, como un criminal cualquiera, estaría condenado a ver a mi hija dos días cada quincena, guardándome de no cumplir un estricto horario.

Pero no todo nos lo tienen que explicar. También es cierto que fui incapaz de verlo. Esperando a que lleguen las 7 de la mañana para poder llegar casa es difícil ver ciertas cosas. Porque, de pronto, te das cuenta de que no tienes vida cuando, de un día para otro, tienes que abandonar todo sueño y buscar un techo nuevo. Haciendo cuentas, he vivido en 10 casas diferentes contando, como mínimo, estancias iguales o mayores a 6 meses. Y no creo que eso sea bueno...

Es una pena, pero estamos expuestos a lo que nos obligan.

sábado, 17 de octubre de 2015

AL QUE LE TOCA, LE TOCA

No se trata de echar de menos a alguien, sino de ver el fracaso de algo que tuvo demasiados intentos para salir bien. Pedí ayuda y no me escucharon, mirando para otro lado y dando a entender que tenemos que aguantarnos con lo que nos toca.

Frase bonitas de amor cultivado día a día y detalles cursis y pestilentes que aplacan cualquier maldad. Perdón concebido y concedido por sí mismo por el simple hecho de respetar a alguien que no se respeta a sí mismo. Y ya ha pasado prácticamente un año.

Un año. Se dice pronto. Un año lleno de sensaciones y sentimientos que no se va a olvidar nunca. Un año en el que he tenido que sacrificar mucho para poder desatarme de las incomprensiones persistentes de quien no quiere cambiar por el simple hecho de no querer cambiar. Porque, según dicen, el que es como es se le tiene que aceptar como tal. Aunque te maltrate. Entonces sólo queda perder. Gano uno y pierdo dos. Siempre. Se mire como se mire. Siempre ganaré uno y perderé dos. Cada cual, que interprete a su manera.

Porque cuando no estoy con mi hija, siempre voy a perder el doble que cuando estoy con alguien o algo que me hace inmensamente feliz. El dolor siempre le gana al placer. Es como una enfermedad... al que le toca, le toca...

Y aquí ya no me entenderán tantos.

sábado, 10 de octubre de 2015

CUANDO LA VIDA OFENDE

Entramos entonces en el terreno de lo personal y lo impersonal, cuando, precisamente, todo se cuantifica si se puede cualificar. No aceptarse simplemente como se es. Ni más, ni menos. Mucha gente vive así, quiere eso como un estilo de vida, una forma de definir aquello que no se quiere contar. Si nos parece bien, no hay problema; si no, no pasa nada: cerramos los ojos, abrimos la boca y dejamos pasar el tiempo. Todo se olvida si tienes la moral apropiada.

La vida ofende y lo hace, además, de una forma cruel. Imaginamos lo que no tenemos, mientras que tenemos lo que no imaginamos. Muchos años pueden dar lugar a nada mientras que un sólo día puede ser más intenso que toda una vida; sí, esa misma que puede llegar a ofender, o a recompensar.

No todo es inspiración, ni primera impresión. Desgraciadamente, hay personas que no se quieren a sí mismas; difícil intentar entonces que quieran a los demás, cuando ni siquiera hablo de respeto

viernes, 2 de octubre de 2015

LO MÁS BONITO

Pues sí, un año plagado de tu ausencia, sin escuchar esta frase que le salía del corazón cada vez que veía a su nieta entrar en su casa. Y es duro, difícil e incomprensible. Uno no sabe qué responder cuando tu hija comenta con tanta ternura lo que le echa de menos, mientras dibuja en sus ojos de niña inocente que no miente, que realmente le echa de menos de una forma que asusta. Porque créame que será imposible que le olvide, porque aquello que merece la pena nunca se olvida. Una foto que nos regaló su nieta María está justo encima de ella cuando duerme y creo que, en cierto modo, eso le proporciona seguridad y tranquilidad; es muy raro que se despierte de noche. Estoy convencido que usted tiene algo que ver. Es algo especial, como si desde las estrellas velara por sus sueños, y no creo estar equivocado.

Le voy a contar un secreto: mi madre, justo al día siguiente de su muerte, le dijo a su nieta que cuando mirara al cielo, la estrella más brillante era su abuelo Herminio y eso lo tiene grabado a fuego y lo recuerda constantemente.

Deseo que su nieta se parezca mucho a usted, una persona justa, honesta y sincera que actuaba con el corazón e intentaba ser feliz con las personas que lo rodeaban, porque muchas veces las cosas más simples son las que más felices nos hacen.

Creaste una gran familia, fruto de tus esfuerzos en la vida y basándote en unos principios que les transmitiste uno a uno. Todos tus logros fueron conseguidos por el camino de la honestidad y del duro trabajo. 

Por último, quiero terminar esta reflexión gritando en voz baja que intento todos los días, a mi manera, imitarlo sobre todo en una cosa. El amor puro, incondicional y verdadero hacia mi esposa, como usted tan bien hizo durante 60 años. La nobleza de su alma así lo demuestra.

Hoy, 2 de octubre, es día de tener lágrimas en los ojos, acompañadas de una sonrisa en la cara. Siempre brillarás en el cielo, mi cielo, nuestro cielo, lleno de colores y pinceladas que dibujan tus hijos y nietos por un hombre que siempre será… inolvidable.

Gracias suegro.
D.E.P. 
by Miguel.