sábado, 25 de julio de 2015

SELFIES

Odio los selfies. Primero, porque ya existían antes de llamarse selfies. ¿Qué es, si no, un autorretrato? Pero el narcisismo empieza por ahí, por cambiar el nombre de algo que ya existe para presumir de ello.

Segundo, porque denota falta de personalidad. Aunque esto es sólo una opinión. Necesitamos que nos digan algo de nosotros mismos que, implícitamente, ya nos lo estamos diciendo nosotros mismos en el mismo momento en que hacemos la fotos. Y gracias a esta gente culta de los selfies, la maquinaria económica de esta sociedad empieza a sacar provecho, como con todo lo que existe en esta vida, y te venden un palo para que te hagas mejores selfies. Como si el palo fuera a mejorar la belleza de las personas o a aumentar la calidad óptica de tu objetivo.

Yo también he hecho algún autorretrato, pero todos artísticos. Al menos es lo que pretendo. Otra cosa es que me salga bien, pero no creo que, en este caso, se culpa de la cámara.

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