sábado, 30 de mayo de 2015

NIÑA MIMADA

Chiquilla irracional y caprichosa, diosa de lo banal, justiciera, medio hermosa, insegura y superficial. Chiquilla sin riesgo, valiente por detrás, mentirosa, triste, vacía y escondiendo realidad. Porque la cobardía tiene muchos nombres y uno de ellos es la falsedad.

Hay quien actúa sin pensar, y quien piensa sin actuar. Ambas opciones son perjudiciales. Pero la primera no puede esconder la envidia de la chiquilla, la niña chica que busca golosinas al precio que sea. Hermana de la venganza, diosa de la ingenuidad.

Sigo siendo demasiado sutil en mis escritos. Trato de, sin faltar a la verdad, evitar herir ciertas susceptibilidades que sólo saben crear odios y enemigos. Sin embargo, demasiado se muerde uno la lengua, haciendo de tripas corazón y dirigiendo mis lágrimas por mi interior de la mejor forma que sé. Dirán que me tendría que envenenar con mi propia mordida de lengua. Ya me hago a la idea, así que lo que tengamos que asumir, cuanto antes mejor. El que no asume nada es el que más sufre. Por culpa de estos la vida no es un poquito mejor. Es una pena que no me haya dado cuenta antes, que por querer mostrar su bandera multicolor necesite la compasión de los que menos quisieron apoyar.

Y es que las chiquillas, cuando se creen adultas, no dejan de ser el doble de chiquillas: por su baja autoestima y por vivir en su mundo de Jauja y fantasía. Pero así son las niñas: sin uso de razón… ni razón de uso.

Niñas mimadas. Felices suplantando la carencia de pasado con la mentira del presente. Y así, esconden sus penas.

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