sábado, 30 de mayo de 2015

NIÑA MIMADA

Chiquilla irracional y caprichosa, diosa de lo banal, justiciera, medio hermosa, insegura y superficial. Chiquilla sin riesgo, valiente por detrás, mentirosa, triste, vacía y escondiendo realidad. Porque la cobardía tiene muchos nombres y uno de ellos es la falsedad.

Hay quien actúa sin pensar, y quien piensa sin actuar. Ambas opciones son perjudiciales. Pero la primera no puede esconder la envidia de la chiquilla, la niña chica que busca golosinas al precio que sea. Hermana de la venganza, diosa de la ingenuidad.

Sigo siendo demasiado sutil en mis escritos. Trato de, sin faltar a la verdad, evitar herir ciertas susceptibilidades que sólo saben crear odios y enemigos. Sin embargo, demasiado se muerde uno la lengua, haciendo de tripas corazón y dirigiendo mis lágrimas por mi interior de la mejor forma que sé. Dirán que me tendría que envenenar con mi propia mordida de lengua. Ya me hago a la idea, así que lo que tengamos que asumir, cuanto antes mejor. El que no asume nada es el que más sufre. Por culpa de estos la vida no es un poquito mejor. Es una pena que no me haya dado cuenta antes, que por querer mostrar su bandera multicolor necesite la compasión de los que menos quisieron apoyar.

Y es que las chiquillas, cuando se creen adultas, no dejan de ser el doble de chiquillas: por su baja autoestima y por vivir en su mundo de Jauja y fantasía. Pero así son las niñas: sin uso de razón… ni razón de uso.

Niñas mimadas. Felices suplantando la carencia de pasado con la mentira del presente. Y así, esconden sus penas.

sábado, 23 de mayo de 2015

DOS MEMORIAS... Y UN SÓLO SENTIMIENTO

No amanece cuando menos te lo esperas, sino cuando más lo necesitas. No busco lo que encuentro; simplemente intento encontrar lo que busco, Y sólo buscaba ser feliz. Respiro soledad en mi habitación vestida con el pijama de cuadros azules y tela gruesa. No hayo mejor sustituto para el calor. Ni para el frío. Tampoco quiero reflexionar pues me sumerjo en la pena, en la tristeza o en la nostalgia.
Hay cosas que pueden ser y no son. Y lo que no puede ser… termina pareciéndose. Ya lo dije antes. No buscaba nada… simplemente lo encontré.

Ahora vivo para mí y por ella. Justamente lo que necesitaba. No sé muy bien cómo me siento. En parte defraudado, en parte decepcionado, en parte fracasado… y podría seguir unas cuantas frases definiendo diferentes estados de un alma que entregó todo y recibió lo que consideraban justo. Justo, precisamente, hasta el momento en que mi alma y mi corazón quisieron enderezar un ego demasiado superficial. Me siento como si hubiera enterrado un familiar por mi propia culpa, por no hacer caso de una advertencia por su bien, y, finalmente, la muerte me da la razón. Razones que uno nunca quiere tener.

Te has muerto por fumar tanto… ahora te jodes, por no hacer caso. ¿Por qué coño te mueres? Y las pupilas de tus ojos dibujan el agua de los te quiero mal disimulados en las palabras que, ahora, cuestan tanto pronunciar. Gestos que son sueños, sueños que son derrotas, derrotas que mueren con cada consejo no escuchado.

Odio tener dos memorias y un solo padre. Debería ser al revés. Después de todo, el sentimiento no se hereda. Se siente. No hay más. En cualquier caso, la memoria fotográfica, literal y nunca mejor dicho, se quedará donde está: cerca del vacío que provoca quienes odian por odiar. La otra memoria, como si de una carrera se tratara, me perseguirá toda la vida hasta que llegue el día en que la adelante… la vida cansa, mientras que la memoria no tiene freno; la memoria no olvida.
Me tranquiliza, al menos, sentir mi conciencia intacta. Sólo mi hija seguirá siendo dueña de mis disculpas. Es la única a la que tendré que pedir perdón.

sábado, 16 de mayo de 2015

LA CICATRIZ DE NUESTRO DESTINO

Es como desmontar un mito, mientras escucho los punteos de una guitarra. Recuerdos que son canciones que se convierten, a su vez, en recuerdos. Siempre palpé una excesiva fragilidad, resguardada del orgullo de quienes la quisieron ocultar, disfrazar, no sentir, ignorar... falsamente aparentar.

Fotos que no existen, cajones vacíos, huecos llenos de momentos que, de repente, tienen que desaparecer. No es fácil detener el reloj de la vida. No es fácil mirar hacia atrás con los ojos cerrados. Las cosas se pueden hacer bien o se pueden hacer mal. O se pueden dejar de hacer. Aunque lo más seguro es que se hagan sin saber si las hacemos bien o mal. Y después no sabremos valorarlo...

Hay lugares para soñar, para vivir, para dormir. Lugares en los que deseamos estar, lugares que queremos evitar. Lugares, tristes o alegres; grises o llenos de colores, con sonrisas dibujadas sin forzar y tristezas eliminadas con las sombras del destino. Lugares inertes, inanimados, rutinarios... o lugares cambiantes, con vida, llenos de ritmo... lugares vacíos de gente, o llenos de personas que formaron nuestra vida del pasado. Lugares expresivos, irreflexivos, candentes, tolerantes. Lugares respetuosos o, en su defecto, lugares carentes de sentido. Lugares que flotan debajo de nuestros pies.

No sé dónde está mi lugar. No lo encuentro. Sólo veo la cicatriz que el destino dibuja en mis entrañas.

sábado, 9 de mayo de 2015

TIEMPO DUPLICADO

O lo que es lo mismo, el doble del ansiado para poder tocar todo un diminuto cuerpo. Y, destino caprichoso o delincuente, roban vida en forma de segundos que me hacen pensar más allá de las vías del tren. Segundos que transforman el aire que respiramos en una especie de dogma, de forma de vida, de creencia inexistente para poder existir.

El caso es que nueve más nueve no deja de ser el doble de nueve. El doble de la original, aquella que esperas que pase pronto y que se hace eterna. Por eso, segundas partes no suelen ser nunca buenas. Después, todo fue demasiado rápido. Crecemos el doble cuando existen niños a los que cuidar, y la distancia hace que sea el doble la nostalgia y el arrepentimiento que, a posteriori, nunca debimos mostrar. El pasado es el doble de pesado y se multiplica por mil en cuanto a términos de imposible olvido.

Nadie dijo que sería fácil. Pero ni para unos va a ser tan difícil como puedan imaginar ni para otros tan fácil como se pueden pensar.

Después de todo, seguimos estando en manos del destino... y para algunos puede que llegue antes que para otros.

Hasta el doble, o más...

sábado, 2 de mayo de 2015

MAYORÍA DE EDAD

Es evidente que ni soy perfecto, ni lo pretendo. No lo hago todo bien, y espero no hacerlo todo mal. Cuando las cosas pasan, pasan porque hay una serie de hechos o circunstancias que determinan dichos hechos. A veces aguantamos un envite, y otras veces nos colmamos de paciencia y padecemos de por vida. Todo en la vida es decisión. Y es difícil saber por qué uno no se decide antes o después. Sólo la muerte decide el momento, y también alcanza una mayoría de edad que te hace reflexionar.

A partir del hecho, nos quedan dos opciones. Anclarnos y mirar el pasado, o sobreponernos y mirar el futuro. Entiendo que haya gente que no sepa mirar el futuro y tenga envidia de quienes saben hacerlo. Hay señoras aburridas que prefieren dejar a la familia a un lado para culturizarse viendo a solas los "Kikos" y "Pantojas" de turno en programas tan instructivos como son los "sálvame, sálvate, vive deluxe... y viceversa", mientras intentan buscar un argumento medio coherente para algo que no sabe cómo defender y sin molestarse siquiera en escribir correctamente.

Quizá debiera pedir, a otras personas, el "besómetro" que mida cuánto quiero y amo a mi familia. Así quedarían satisfechas del todo quienes confunden los antidepresivos con los ansiolíticos, ya que parece ser que tomar estos últimos (me refiero a los ansiolíticos, nunca he tenido un antidepresivo en mis manos...) durante más de 10 años es bueno mientras uno no se salga del tiesto, como diría cierto profesor mío de latín.

También hay gente que se deja influenciar por las opiniones de una de las partes sólamente, que duda de la madurez de las personas y regalan palabras como inestabilidad o inseguridad sin contrastar los datos. El único desasosiego y dolor se lo crean ellos mismos preocupados más por unas ideologías independentistas que por contrastar información de unos hechos acontecidos por no dar cierto brazo a torcer... estos sí que dan pena, débiles de mente, que se creen lo primero que les cuentan, y orgullosos de razón. Espero no toparme nunca con alguno así...

¿Qué buscamos, entonces? ¿Inventar por inventar? Tengo las pruebas de todo si alguien necesita comprobar el por qué de mis actos, y mi conciencia está tan tranquila que soy feliz a mi manera, y también entiendo que no lo soporten.

Pero eso también se me escapa a la razón. Yo, por ejemplo, no necesito pastillas para caer redondo en la cama. Antes de hablar, deberían pensar las cosas... Será que tienen la conciencia revuelta.

Al tiempo...