sábado, 4 de abril de 2015

UN RENCOR LLAMADO DIGNIDAD

Llegará el día en que todo pase, todo finalice según nos merezcamos, todo se reinicie con el mejor de los deseos. Y mientras ese día llega, las palabras no dejan de ser palabras, y los deseos puras intenciones. Lo impensable parece posible, y lo imposible es no pensar en tantas horas muertas que la vida nos regala con sonrisas tristes, desafiantes, sin sonido pero con maldad.

A mi nadie me ha perdido. Simplemente no han querido ver mi camino. Y el futuro sigue siendo incierto, por mucho que nos quieran hacer creer lo contrario.

Ha pasado casi un mes, y desde mi camino observo, a lo lejos, otros caminos de rencor, envidias y egoismo. Me ven, me conocen, llaman mi atención. O me ignoran y se muestran indiferentes. Estudian mis actos, u obvian mis emociones. Incluso diría que me quieren empujar, hacia un lado o hacia el otro, no sabría decir...

...pero siguen siendo cobardes.

La dignidad de unos puede ser el rencor de otros. Allá ellos...

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