sábado, 28 de marzo de 2015

UN MAR DE LUTO NEGRO

Yo también siento, me emociono, sufro. Sueño y no duermo. Tengo recuerdos. Hiero. Noto un final. Busco la tristeza. Río... e imagino el futuro que tengo que perder. Me baño en un mar de luto negro. Busco el silencio. Me muevo a ciegas. Observo. Contemplo risas de olvidos permanentes.

No puedo decir más que he fracasado. Momentos ignorados por lágrimas sinceras. Es el precio que tiene la derrota. Trampa de pasión, deseos de un corazón orgulloso. Terco. Demasiado obstinado. Parco en palabras. Porque todo me recuerda al sonido de una lágrima cuando se desliza por mi mejilla. Nada. Todo me recuerda a nada.

Mueren los recuerdos, el tiempo al pasar, los sueños al despertar. Muere la vida, el futuro y el pasado. Mueren los hechos, los momentos vividos. Las disputas, los abrazos, las sonrisas, los regalos, las canciones, las miradas y los besos robados. Mueren las palabras y los olvidos. Y muere aquello que no se separa, lo que permanece unido. Mueren los cumpleaños. Mueren los días, las caricias y los susurros en cuartos oscuros. Mueren las almas. Mueren los paseos, las luces, las noches y los amaneceres. Muere la muerte...

Así que mi abuelo, que decía que todo tiene remedio menos la muerte, no se equivocaba...

Dejemos que la muerte viva en paz.

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