sábado, 7 de marzo de 2015

CLARO, MI AMOR, CARIÑO, CORAZÓN...

...O cómo regalar música maliciosa para nuestros oídos... o para los oídos que se dejan embaucar. Falsas palabras de cariño que no demuestran nada. Formas de hablar propias de los autómatas que pronuncian sílabas sin sentido ni razón. Así que con más motivo apruebo mi omisión, porque decir a alguien que es tu amor no demuestra precisamente eso, sino aumentar un ego frustrado por la compasión. Ni más ni menos.

No sé muy bien cómo explicar lo que quiero decir a continuación. Es difícil mantenerse sin traspasar la línea de lo que resulta necesario y aquella que alcanza lo empalagoso. Ahí es a donde quiero llegar. Porque no por mucho pronunciar una misma palabra demuestras más que los demás. Sobre todo si denoto cierta falsedad en al timbre al pronunciar, cierta obligatoriedad, cierta monotonía, incluso ansiedad, por querer ser más que los demás...

Y ahora reprimo la risa cuando pienso en que el comportamiento es idéntico para con los demás. Base de la infidelidad, incultura de la sinceridad. Llamadlo como queráis... incluso forma de ser...

...pero jamás llamaré "cariño" o "mi amor" a mi hija. Porque ella ya lo sabe sin yo tener que decir nada, porque eso no demuestra nada, porque es cosa entre ella y yo y porque, sobre todo, no me hace falta decirlo para demostrar nada a los demás.

La mentira es muy fácil: basta pronunciar una palabra. La verdad es mucho más difícil... basta olvidar esa palabra. y del olvido nadie se acuerda hasta que vuelve a pronunciar...

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