sábado, 21 de febrero de 2015

LA PRIMERA NOCHE

La primera noche que te quedas sin dormir se hace bastante larga, como si no tuviera principio ni final. El tiempo pasa despacio y nada calma la ansiedad, nada mengua las ganas de dormir, nada puede hacer que deje de pensar y nadie conoce la auténtica verdad. Porque incluso se cuela una sensación parecida a la ilusión esta primera noche donde se empieza una rutina y dejadez que poco se puede hacer por evitar.

Dicen que tarde o temprano las cosas se demuestran por sí solas; vamos, que caen por su propio peso. Me gusta pensar así, y cuando algo sucede, sobre todo si es de improvisto, por algo será. Porque no puede ser que sea únicamente una persona la que siempre crea tener la razón absoluta y el resto del mundo estar equivocado... creo que ni la misma Naturaleza lo debería permitir.

Creo que, haga lo que haga, seguiré siendo siempre el que lo hace mal. Y si me lo han enseñado así, seguramente me lo han enseñado mal...

El problema es que hay demasiadas primeras noches a lo largo de mi vida, y supongo que las seguirá habiendo.

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