sábado, 27 de diciembre de 2014

DE NADA

No, de nada no. ¿O la falsedad se tiñe de rubio? Bueno, no lo sé. Dicen que es de bien nacido el ser agradecido; y lo somos, lo somos. Aunque haya gente que no se lo crea, porque no hace muchos días escuché decir, o más bien, nos dijeron, que los agradecimientos se demuestran con hechos y no con palabras, justificando así unos actos sin los cuales parece ser que apenas hubiéramos sobrevivido.

Me enseñaron a ser prudente y respetuoso, así que mantuve la boca cerrada; también porque espero no tener que intrometerme en un asunto que me atañe pero que no debería resolver yo. Además, entiendo que hay personas (nos incluiremos todos...) que no saben lo que dicen en determinados momentos, que no lo piensan detenidamente... y puede que no sea el caso, aunque mi opinión difiera totalmente (la demencia senil no es algo ocasional...).

Lo que sí me duele es el tener que pensar ahora diferente, que hay más gente de la que nos pensamos que hacen las cosas por el interés y no de corazón, y que si siempre esperas que te hagan un regalo mejor del que tú has hecho, la verdad... dice muy poco de una persona. Y dice menos aún de aquellas personas que las apoyan.

Tendré que tener mucho cuidado con lo que este tipo de gente me da... si luego no puedo devolver algo mejor, seguro que me critican por la espalda. Y me consta... no es que me afecten demasiado las críticas, sobre todo si son sin fundamento, pero al menos sabré a qué atenerme.

Prefiero sonreír a los que me respetan antes que a aquellos que me sonríen por pura conveniencia. Así es la tristeza de los pobres de espíritu...

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