lunes, 24 de marzo de 2014

REPERCUSIONES

Entiendo la vida como algo que se apaga a su debido tiempo, o cuando sucede algo repentino, como una ráfaga de viento que no todo el mundo puede resistir. Dentro de la vida, hay otras cosas que se apagan y que duran menos tiempo. A veces, se pueden volver a encender; otras veces, no. Y no creo que haya excepción. Y este blog es ejemplo de ello. 

Hay conversaciones, hechos, palabras y actos que marcan un antes y un después. Resulta sorprendente hasta qué punto uno no espera algo que luego se produce, para nuestra sorpresa. Y, aprovechando que estamos en Cuaresma, citando nombres de "santos" y "vírgenes", tras unos días de Meditación, buscando Perdón, al final me quedo con Dolor, Amargura, Penas, Soledad, Paciencia y más Dolor, Dolores en general, Consuelo y Humildad, y siempre Esperanza, pues no nos queda más, tomo decisiones que no pueden gustar, algo que entiendo. Pero más entiendo que el que sufre sus consecuencias con mayor repercusión es quien no deja de meditar.

Así que, de momento, esta luz en forma de blog se vuelve a apagar. Unos días, unos meses... qué mas da. Nadie lo puede saber. Dos son los motivos principales por los que tomo esta decisión. El primero, el inminente nacimiento de una flor, y el tiempo que eso quita... o da, según se quiera mirar. El segundo, el error en mis escritos de quien los lee entre líneas e interpreta mil y una cosas que pueden ser verdad o simplemente una forma de desahogar. 

Quien sabe si dentro de tres días me siento aburrido y las palabras vuelven a fluir casi sin pensar, y el teclado vuelve a vibrar y a sentir las pulsaciones de los dedos que quieren volver a llenar de escritos esta simple estantería. Pero eso, ahora mismo, es difícil de pensar. 

De todas formas, todo acto tiene una repercusión. Una consecuencia, quizá sin solución. Pues... si no dejas que vengan, ¿por qué he de dejar yo? Si no quieres hablar, ¿por qué he de hablar yo?

Preguntas sin respuesta, pero con repercusión. Y el polvo comienza a acumularse en la estantería mientras el fuego arde sin control...

lunes, 17 de marzo de 2014

CUMPLEAÑOS EN BLANCO Y NEGRO

Cuando el coraje se llena de sentimientos dudamos tanto del coraje como de los propios sentimientos. Hay quien vive de cumpleaños como una farsa de su propia moral, como una actitud de quien no sabe o no conoce una mejor manera de ser mejor persona, de tener un corazón más noble, más fiel, más sentido. Y entonces, siente la culpabilidad sobre su cabeza e inventa absurdas ideas llenas de utopías inalcanzables. Pero lo intenta, y eso es lo que más desespera. Saber que algo es imposible y seguir con el empeño de que es posible. Todo llega a cansar, aunque digamos lo contrario. El que lo diga y lo defienda no está siendo sincero consigo mismo. Pero bueno, a lo que iba...

Se equivocan quienes piensan que compensar sirve. No quiero juzgar a nadie, y esto es sólo una opinión personal. No sirve para nada, porque si compensas algo es porque ha habido otra cosa que no tendría que haber sido como ha sido. Y el que lo niegue se engaña a sí mismo, porque dentro de la palabra compensar, va su propia explicación. Has hecho algo mal... me compensas. Y no digo que compensar sea inútil, o que no sirva para nada, o que nunca haya que hacerlo. Digo que usar la acción de compensar para lavar la vergüenza de una actitud premeditada no deja de ser, al menos, hipócrita para la mayoría de los sentidos de los humanos. A estas alturas uno ya peca con malicia y no puede evitar pensar, por tanto, en la falsa verdad que predican algunos cuando dicen hacer las cosas sin interés. Yo no termino de creérmelo. Porque lo veo, todos los días. Y lo veo desde muy lejos, y cuando llega el momento, no puedo evitar sentirme mal por tener razón cuando no quiero tenerla, pero que, al mismo tiempo, es inevitable tenerla.

El problema viene cuando el protagonismo de una celebración es el hecho en sí, el acto, el regalo material o inmaterial, la manipulación de las emociones de las mentes débiles y vacías que se conforman precisamente con eso, con tener un minuto de gloria al día, y vivir el resto del día entre miserias y desprecios. Pero cuando el egocentrismo se pinta la cara de buena persona, todos tenemos que poner nuestra mejor cara y ser condescendientes con la víctima. Y si puedes sentir pena, mejor... Pero, y ahora hablo irónicamente, es mejor esto que nada, y si tienes que apartar a algunos por los intereses de otros, se apartan. Lo importante es celebrar. Las personas y los sentimientos no cuentan, sobre todo si no interesa.

Pero no hay que preocuparse. Mañana será un aniversario, y pasado mañana una fecha marcada en el calendario por la sociedad, y ahí estarán estas personas para salir en la foto con la medalla colgando, una vez más, sin importar el pasado, sin importar el hecho de que una vez pasada la celebración, todo se queda vacío, en blanco y negro, descafeinado. Y a los dos días, otra vez se pintarán la cara de falsas alegrías, escupiendo al rostro de la tristeza los reproches de la caridad.

Porque, hablando de ironías, no deja de serlo el hecho de que te regalen una fotografía de una persona, o con una persona, según se mire, y luego no tengan la mínima preocupación de los sentimientos de dicha persona.

A mi no me hacen daño porque mi sangre viene por otros derroteros... a buen entendedor...


lunes, 10 de marzo de 2014

EL HOMBRE DE TRAPO

Se muestra inerte. Con aire misterioso o mirada perdida... aunque difícilmente con ambas cosas al mismo tiempo. Quizá demostrando síntomas de inteligencia demasiado inexistentes, por su nula forma de pensar, propia de quien mira a ningún lugar. Inútil. Perezoso sin aliento de ánimo, inservible desde la visión de quien nunca pidió su ayuda aún cuando siempre la necesitó. Inexpresivo sin necesidad. Necio. Con más dedos de frente que los usados para contar; aunque nunca cuenta nada de interés especial. Sombrío, sin nada que perder, sin nada que hacer, con todo por andar pero sin nada que decir. Prácticamente, sin nada que vivir. Y la tristeza se empeña en quitar vida a unos para no poder dar vida a otros. Y no sabemos qué es peor, si lo primero o lo segundo.

El rastro que deja sigue la estela de quienes se sienten obligados de una obligación casi absurda, lerda, sin matices, de un gris chillón pero apagado por la sombra de quienes pierden vida por nada. La falta de gratitud forma parte de sus manos, y la falta de ignorancia es la nota más mísera de que lo que se ignora es la falta de la verdad. No hay peor consejo que el que no se da. Consejos que quitan; consejos que dan. Consejos que imitan consejos que no se dan. Y aquí entra en juego la citada inexpresividad, porque el hombre de trapo no es de simple tela que juega con la piel de la sensibilidad. Es de tela en su forma de mirar, en su manera de hablar, en el toque de sus manos, en la fuerza de la maldad. En la fuerza, trapos que limpian el polvo de una forma superficial. Como en cualquier superficie que acumula letras sin sentido escritas en el polvo que la vida generar al caminar.

Todo cansa. Todo debiera terminar sin tener la oportunidad de prolongar aquello que nos hace llorar. Yo quiero elegir cuando empezar. Yo quiero elegir cuando terminar. Pero nadie sabe cuándo parar.

Símbolo de debilidad. Problemas de sinceridad. Supremacía en la mediocridad. Indiferencia marcada de mezquindad. Demasiados factores que se aprovechan con demasiada habilidad, sobre todo si se saben manejar todas estas armas con tanta frialdad. Entonces se transmite la sensación de que el hombre de trapo usa sillas de trapo para sentarse, cubiertos de trapo para comer, una cama de trapo para dormir e incluso ropa de su propia forma de ser.

Porque el hombre de trapo también tiene de tela el sentido de la culpabilidad. Sabe que si se moja, con el tiempo se puede secar. No todo van a ser desventajas...

lunes, 3 de marzo de 2014

LA CERCANÍA DE TUS DISTANCIAS

En los confines del mundo, donde uno ve llover cuando vuelve la cabeza hacia atrás, solamente a su espalda, con el sudor frío del vértigo sobre las cabezas, existe un lugar pasajero y repleto de recuerdos y momentos pasados. Un lugar donde los pensamientos nacen de las ideas, las ideas de los sueños, y los sueños de la nada. El limbo imagina ser mejor paraíso y las personas vencen y convencen simplemente por ser, siendo como son, y pareciendo ser lo que son. Me sitúo por debajo de tu afilado rostro y observo una lágrima caer despacio, muy despacio, casi a cámara lenta, con el reflejo del mundo que dejas atrás y la ilusión de los mundos que tienes delante de un precipicio que no tiene final pero que únicamente nos invita a volar, sin miedo, sin temor a los misterios, sin ver lo desconocido, sin percibir lo añorado, sin sentir lo propio; no nos podemos apropiar de lo ajeno simplemente por ser ajeno.

Porque no hay nada ajeno a nosotros excepto la propia distancia. Porque hay mil formas de medir la distancia y una única forma de sentir el dolor de ésta. La distancia. Lejos o no tan lejos, o, simplemente, cerca, o muy cerca, o cada vez más lejos, o más cerca, o quizá menos lejos. O en caminos distintos... Y eso me hace reflexionar. Puede que sea eso. Caminos distintos, simplemente. Ni mejores ni peores. Distintos. No hay más. Nada más. Nada.

La cercanía de tus distancias me alejan cada vez más de ti, y cuando estamos lo suficientemente cerca como para tocarnos con la punta de los dedos, el mundo sigue girando, y nos empuja a lados diferentes en todos los sentidos. Alegres para unos, tristes para otros.

Se nos opone la vida, y nos separa la falta de ayuda que indirectamente pido una y otra vez, sin descanso, sin tregua; mas mi lengua se encuentra perdida y falta de palabras que se niegan a ser pronunciadas porque caminan por el abismo de la muerte. Única certeza del camino de nuestros pasos; que por desgracia nos alejan por el camino de la soledad. Porque la vida nos enseña que todo es diferente, nada se parece a nada, y menos aún cuando hablamos de falsas similitudes entre lo que realmente es y lo que nos empeñamos en que sea.

Y ahora pienso en la hilera de personas que nos muestran el principio y quieren llegar al final; nunca veremos el final hasta que no estemos en él.

No creo en los caminos idénticos... porque todo parecido termina siendo desfavorable. Si tus sueños son mis caminos, enséñame a caminar por la alfombra de tus deseos.