lunes, 6 de enero de 2014

MUEREN ABUELOS POR LAS ESQUINAS

En días en los que los días son simples números, en los que los números, despedidas, el adiós es un abrazo tímido y mueren abuelos por las esquinas. En años que son cifras, los años nos dan la vida al tiempo que nos la quitan. Y son los recuerdos los que nos mantienen pendientes del paso de las horas. No entiendes, a veces, la falsa alegría de pasar un año más sabiendo que nos queda un año menos; no me refiero a un año menos para el final, que se esconde tras los números sin saber muy bien dónde nos lo vamos a encontrar. Me refiero a un año menos... simplemente. Todo lo que suma por un lado, resta por el otro. Nada es gratis.

Entonces mantengo vivo el recuerdo de las "noches viejas" en algún punto de mi memoria, donde cualquier viaje a un punto de encuentro no representa lo que pretende, sino lo que en un momento dado llegó a ser.  No hay forma de evitar el pasado, sobre todo si no suelta el brazo del futuro. Calles oscuras repletas de luz, bombillas imaginarias lejos de nuestra vista al alcance de un cubata o retornos a la provocación del beso que no fue, de la vida que no deseé. Por eso deambulo por mi ciudad para encontrarme con aquello que pudo ser y no fue, lo que, sin querer, se convirtió en una frágil fragancia que se separó de nuestro destino en el mismo momento en que decidimos la opción errónea.

Pero, posiblemente, no existan opciones equivocadas; sólo existen opciones, unas menos acertadas y otras más evidentes, aunque no por ello más deseadas. 

Todavía se escapan canciones por aquella ventana inclinada a los deseos del corazón y que daba a mi ciudad una esencia desaparecida. Todavía viajo al pasado en forma de coche viejo y nostalgia nueva. Todavía dejo mis huellas por la tierra que me vio nacer y que atrae los vientos de la sombra de la distancia. Así es mi ciudad. Imaginaria o real... donde mueren abuelos por las esquinas y los niños nacen de la comisura de los labios de la tristeza de las madres que ven a sus hijos partir y a sus padres morir... sin poder evitar, de alguna manera, el poder sonreir. 

1 comentario:

  1. Me dan ganas de llorar cada vez que pienso en este mundo lleno de cosas CARAS, personas BARATAS, valores en REBAJAS y sentimientos en LIQUIDACIÓN, es por eso que nos alegra juntarnos con personas que no son así y que buscan los mismos objetivos que nosotros, esperamos estar un año más a tu lado.

    EL EQUIPO DE ACOMPÁÑAME.

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