lunes, 23 de septiembre de 2013

OBJETOS PERDIDOS

Hacía tiempo que no comentaba un libro... pero es que, cuando uno no tiene tiempo de nada, es precisamente porque no tiene tiempo de nada, y a veces ni de leer. Y he tenido que proponérmelo muy seriamente para terminar este libro que no es ni largo ni complejo, pero que empecé antes de verano y no terminó de engancharme. Pues eso, el libro, al principio, no engancha demasiado. Va de una mujer a la cual detectan cáncer de mama. Una mujer que está en primera línea, consejera de otra mujer aún más importante que se dedica a la política. Los comienzos son difíciles, y quizá es es lo que la autora intenta plasmar. Nos introduce en el mundo que rodea a la protagonista de una manera demasiado agresiva y creo que es por eso que el libro cuesta arrancar a leerlo. Después va enganchando. Se suceden varios acontecimientos en su vida, y creo que esa es la principal moraleja que, a partir de la mitad del libro, la protagonista pretender vender (o mentalizarse ella misma...) al lector.

¿Dónde terminan los escrúpulos y comienza la persona? Un cáncer que cambia por completo la forma de pensar, de ser, de vivir, de entender la vida, etc... de una mujer que piensa que lo más importante es siempre su imagen y su carrera profesional. Hasta que le llega la enfermedad. Después el libro pega un pequeño bajón, pues tiende al típico romanticismo, a no intentar cometer los errores de un pasado no tan lejano y a disfrutar de esta segunda oportunidad que la vida parece dar... o quizá no. Una amiga periodista que la traiciona aprovechándose de las circunstancias, varios antiguos amores que no aportan lo que realmente el amor busca, y una familia que termina acercándose por el temor de que la enfermedad termine separando aún más lo que en vida no se es capaz de tener.

Como pequeño punto de inflexión, el libro no está mal del todo, igual que cientas de frases célebres que hoy día todos conocemos y que no terminamos de aprender porque pasamos totalmente de ponerlas en práctica. Entretenido y amenos en ciertos momentos, si se tiene tiempo y tranquilidad, no es un mal libro del todo. De todas formas, en todos los libros de este estilo se deja ver la doble moral que el autor o autora pretende hacer ver al lector. No voy a dejar de recomendarlo, pero tampoco es para perder la cabeza. Dentro de lo normal.

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