lunes, 12 de agosto de 2013

UN SUEÑO DE 10 MINUTOS

La mentira no existe. Sólo es el reflejo de una burla a la verdad. El extraño no siente el vacío que deja la persona que nunca quiso saber su identidad. Y aun no sé escuchar mi libertad. Las palabras me salen incompletas con letras que vienen y van. Me da miedo el futuro y más aún la eternidad. Sonrisas demasiado frágiles en labios no menos espabilados. 

Porque aunque parezca mentira, siguen existiendo cosas por las que, al menos, intentar luchar. Vidas que lograr. Formas de decir las cosas que realmente queremos conseguir. Nadie puede dudar de mi honestidad. Siempre me ha sentado mal despertarme sin que los ojos de la luna me presten atención.

Hoy me siento bien. Y todo se puede mejorar, por lo que quiero ser optimista y sentir antes que tener que negarme a probar aquello que tengo miedo a no poder olvidar. Nunca y jamás. Porque también tenemos que decidirnos a darnos una oportunidad. El aprendizaje forma parte de la vida, y ésta nunca nos va a juzgar. Se limita a enseñar. Y quien sabe... puede que tengamos alguna oportunidad. Porque si muero, que sea sintiendo que lo hice creyendo en lo que creía y no en lo que querían los demás. Hoy escuché en la radio que una universidad de estas que investigan, por lo general extranjera, ha descubierto que cuando alguien muere y el corazón se le detiene y realmente muere, el cerebro sigue funcionando y experimentando al menos de 10 a 15 minutos, pues las células del mismo no se detienen al momento como el resto de los órganos. O algo así... por tanto, aquellos que han estado muertos unos minutos y luego han sido reanimados, aquellos que han tenido experiencias cercanas a la muerte... parece ser que sí, que tienen razón, que después de la vida hay algo más, al menos por unos minutos, que producen sensaciones y experiencias únicas y a partir de ahí... El caso es hablar de algo, y ha sido lo primero que se me ha ocurrido... la próxima vez que me apetezca escribir, lo haré; al menos, de forma esquemática. Que luego llega el lunes y se me olvida lo que hace dos días quería escribir. Y me pongo a divagar más de la cuenta...


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