martes, 4 de junio de 2013

SUSPIROS DE JUNIO

Cuando no sabemos el momento en que ocurre esa transición entre la manga corta y el abrigo; el sol empieza a dejarse ver con fuerza y la pereza en horas centrales del día es parte de nuestros pecados. De pequeño, las moscas revoloteaban por el claroscuro de la puerta de la casa. Las rodillas, ennegrecidas, no dolían cuando se posaban en el suelo y enramblábamos de muñecos, papeles y colores los suelos del pasillo. Se disfrutaba el inicio de las vacaciones, las cuales eran cortas, a nuestro juicio inmaduro. Sin darnos cuenta, nos cuesta salir sin abrigarnos, los pasos se vuelven lentos y los días largos. Las noches apenas existen, los sueños vivían más de lo normal y las vidas de los ancianos que rondaban el lugar se volvían más y más sedentarias. Eran otros tiempos. Suspiros del mes de Julio, que duraba 90 días y acababa justo cuando te dabas cuenta que volvías a cenar con el cielo color azul... casi negro.

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