lunes, 3 de junio de 2013

DEMASIADO ESFUERZO...

...para tan poca gratitud. Así es normal que el día en que el ánimo pudiera estar en todo lo alto, termine en el suelo rodando como una pelota. Ni comen, ni dejan comer, como dirían del Perro del Hortelano. Es un poco angustioso encontrarse en este tipo de situaciones, pero seguimos atados de pies y manos. Y no es justo. Porque si existiera la formalidad como parte del ser humano, podríamos estar todos mucho mejor. Y si supiera que al final estoy remando a un puerto inexistente, podría coger otras embarcaciones y arriesgarme por mi propia cuenta, sin tener que dar explicaciones. Pero como dije, ni hacen ni dejan hacer. ¿Quienes? Todos lo sabemos. Y mientras tanto, el tiempo pasa y el número de oportunidades también. No sé, ya estoy barajando la opción de pegar un grito, aunque sea a destiempo...

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