lunes, 20 de mayo de 2013

TODOS NECESITAMOS UNA LLAMA

Somos llamas apagadas la mayor parte del tiempo. Cuando dormimos, cuando comemos, cuando estamos trabajando, realizando nuestras obligaciones. Cuando sentimos los actos de los demás, cuando sentimos vergüenza ajena. Apenas hay actos que nos encienden la llama que todos necesitamos para vivir. Sin esa llama, estamos carentes de oxígeno, de vida, de chispa, de energía. La felicidad que compartimos también depende de esta llama. Y, sin saberlo, es nuestro principal fracaso. Fracasos con traje de caoba color barniz. Llevo mucho tiempo buscando cerillas que aviven mi llama... si es que se puede avivar algo que no existe. Y hay muchas cosas que no existen en mi interior.

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