miércoles, 8 de mayo de 2013

TODA UNA VIDA

Hoy quise pasear por los recuerdos de tu memoria, sabiendo que nunca volverás. Aún valoro tu esfuerzo por aceptar tu destino. Todavía no me lo termino de creer. Tus últimos pasos, valerosos, orgullo de tus dueños. Aquella calle en la que ya no podías apenas caminar y tuvimos que acercarnos a por tu hogar, tu siempre querido transportín. Los mimos que te dimos aquella noche en la que sufriste tanto. Los intentos en vano, a la mañana siguiente, de recuperarte lo más pronto posible. Mis cuidados por la tarde, y la urgencia despiadada con la que la veterinaria comentó que no estabas grave. En ese momento, comenzaste a vivir tu última hora. Con la manta de calor puesta, con la estufa, sin separarme de ti, no podíamos imaginar lo que estabas luchando por dentro. Fuiste una campeona. Sufriste al máximo para ver a tu dueña por última vez durante un segundo antes de morir. Te estuviste agarrando a la vida más de un día sin protestar. No nos culpes; hicimos lo que nos dijeron. Por eso quiero pensar que nos quisiste hasta tu último aliento, que se fue casi sin darnos cuenta. No nos duele que te fueras, porque tarde o temprano, todos nos iremos de esta vida. Nos duele la lección que diste a la vida entregando tu último suspiro de una existencia injusta. Injusticia para ti y para nosotros. Está claro que aprendemos de los errores; el problema es que este error no tenía solución. Cuando todo tiene que salir mal, saldrá mal... 

Por eso, un año sin ti es toda una vida para nosotros. Así que, estés donde estés, imagina cuán larga vida llena de sufrimiento nos queda por pasar.Y es que apenas pasen los años que tienen que pasar, estarás de nuevo corriendo junto a nosotros.

Tu lucha es nuestra lucha. O eso quiero creer...

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