lunes, 6 de mayo de 2013

NO ME TAPES LOS OJOS...

...que ya voy demasiado ciego por el dolor que voy causando, por el dolor que voy cediendo, por el dolor que voy sintiendo en los latidos de mi cansancio. No me pongas mala cara con las lágrimas escurriendo con miradas de soslayo y sonrisas de perfume goteando mientras con mis penas se van rozando. Todos somos víctimas, porque yo no voy buscando lo que, sin querer, me estoy encontrando. De la misma manera que un hijo no se merece no tener padre, parece ser que sólo importa conseguir un objetivo que no es prioritario. No lo es. Por mucho que nos empeñemos. Y no lo es porque no se lucha lo suficiente. Por lo menos, desde mi punto de vista. Por eso no me queda más que pedir perdón, por el mal causado y el que causaré. Con total seguridad. Y no quiero que me tengan que pedir perdón a mi. No quiero. Espero que nunca jamás mi razón sea elevada a los altares. Sería una muy mala señal, y demasiado triste para todos...

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