domingo, 12 de mayo de 2013

MOTA Y AROMA

Sinergia sin igual. Minutos pasados de ingrata compañía. No por poco agradable, sino por poco deseada. Permisos concedidos desde antes de la niñez. Y, desde mi niñez, me asomo a la ventana de aquellos momentos ya intangibles cual masa espesa de mi mísero cerebro; insisto, intangibles, pero al mismo tiempo bastante palpables, como si fuera tiempo de pasillos oscuros y fantasmas, de seres que ya no están y que espero poderme un día encontrar de nuevo, una vez más, para sentir la arruga de un cabello que siempre fue blanco... o inexistente. Y allí, tumbado en el suelo con cientos de cromos, las luces iluminan con el rabillo de los ojos lo que ahora somos, y lo que siempre seremos. Motas insignificantes. Seres. Vidas. Existencia... voces cargadas de poder, y aromas de dulces mujeres.

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