viernes, 17 de mayo de 2013

LA VOZ DE LA VERDAD

No seré yo quien niegue la felicidad a aquellos a quien aprecio, a quienes me quieren o a quienes me necesiten. Estoy convencido de que primero hay que alcanzar la felicidad; después. podremos dar el salto al amor. Dicho esto, no hace falta ser demasiado inteligente para analizar cualquier situación por la que estemos pasando. Cuando existe resistencia, el esfuerzo es el doble para obtener el mismo objetivo que, además, contará con una calidad inferior. Podemos vivir en la ignorancia y pasar por alto esta verdad, lo cual sólo nos perjudica a nosotros mismos; esto es camuflar el engaño para intentar no verlo. Pero el engaño sí que nos ve a nosotros, con lo que aumentamos esa infelicidad que se acumula por su culpa. Es una pena que algunas personas no practiquen la paciencia, dejándose atosigar por su propia intolerancia. Están poniendo freno a la felicidad de los demás y, por ende, a la suya propia. El problema es que pagan justos por pecadores, y algún día los justos pueden darse cuenta de esa desdicha que no les corresponde, y nadie dijo que no se pudieran invertir los roles... al tiempo.

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